Publicidad
Publicidad

Indicadores económicos
2016-12-02

Dólar (TRM)
$3.068,34
Dólar, Venta
$2.900,00
Dólar, Compra
$2.800,00
Café (Libra)
US$1,65
Euro
$3.281,53
UVR, Ayer
$242,38
UVR, Hoy
$242,37
Petróleo
US$51,06

Estado del tiempo
2016-12-02

marea

Marea min.: -13 cms.

Hora: 22:51

Marea max.: 19 cms.

Hora: 12:55

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 17 kms/h

Temp. superficial del mar: 27 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.4 a 0.8 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2016-12-02

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m- Sábados de 7 a.m a 3 p.m

9 - 0
Taxis
1 - 2
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

El mundo cabe en un hostal

-A A +A
 

Si compartir una habitación con un hermano es “fregado”, ¿cómo será con cinco extraños de todo el mundo?

Luis Carlos Prado está a punto de meterse en una aventura donde no existe la palabra intimidad y el intercambio cultural se fortalece.

Marzo 15 de 2016. Martes. Luis Carlos llega a Buenos Aires, eran las 5:30 de una madrugada fría. Aterriza en el Aeropuerto Internacional Ezeiza y enseguida sale a buscar una “casa” en esta metrópoli, tan distante de su verdadero hogar: Cartagena.

Tiene tanto sueño. Le pesan los párpados por gracia de ese implacable y demoledor cansancio que fraguaron las doce horas y media que tardó el avión en atravesar Suramérica.

Un amigo suyo, un rolo que también estudia en Buenos Aires, averiguó y reservó un cupo para nuestro amigo Luis en “La Tanguera”, un hostal para turistas. Y aquí llega él esta madrugada con una maleta o valija, como dicen los argentinos, de cuarenta kilos.

Sabrá Dios qué pasó con la dichosa reserva, pero en el hostal no tienen idea de la llegada del cartagenero. ¡Mierda! Cinco y media de la madrugada, solo en una ciudad lejana y sin dónde dormir. Grave.

Menos mal el pibe de la recepción tiene corazón.

No hay reserva y sólo se puede hacer el check in a las once (de la mañana) —dice el recepcionista—. Podés sentarte en el sofá y esperar.

Mientras, la señora Mayra, la del aseo, limpia el tercer piso de este viejo y blanco edificio, que no tiene ascensor, pero sí unas escaleras que parecen infinitas cuando se carga un equipaje de cuarenta kilos...como el de Luis.

El muchacho y su cansancio se acomodan por fin en el sofá, que parece más bien un pedazo de paraíso.  Y como todo plazo se cumple, el reloj por fin marca las once de la mañana. Por fin.

¿Cuál intimidad?
No es la primera vez de Luis en Argentina. En noviembre de 2014, el comunicador social de 26 años viajó a pasar vacaciones y después, en marzo de 2015, a cumplir una vieja meta: estudiar una maestría en Marketing Digital.

Pero esta, la tercera vez, es un tanto diferente porque se durmió en sus laureles.

Lo primero que hay que tener en cuenta para buscar hospedaje, dice Luis, es el tiempo. Él, por ejemplo, sabía que debía viajar en marzo, pero se relajó “demasiado” y tres días antes de partir no sabía dónde viviría en Buenos Aires. Un amigo suyo encontró “La Tanguera”, por suerte, pero se supone que su estadía en el hostal sería cosa de un par de días. Ya van más de tres semanas y nada que encuentra algo más íntimo.

“Mientras estuve en Cartagena no quise darme mala vida con ese tema, me relajé, parece que demasiado y dejé que el tiempo pasara —cuenta Luis—. Faltaban tres días para viajar y yo ni siquiera sabía dónde iba a quedarme. Hay que averiguar el hospedaje con tiempo, porque es muy arriesgado llegar a un lugar tan grande como Buenos Aires a buscar por tu cuenta, sobre todo en esta época, que es cuando llegan los estudiantes y todo se encarece”.

“La Tanguera”, bautizada en honor al tango, género insignia de la tierra de Maradona, queda en San Telmo. El barrio es algo así como el hermano gemelo perdido del Getsemaní cartagenero. Callecitas empedradas. Casonas viejas. La parte tradicional y popular del Centro de la capital argentina. Magia.

Si usted “googlea” “hostales en Buenos Aires” aparecen más de seis millones 600 mil respuestas. Hay para todos los gustos y todos los bolsillos. Para turistas, estudiantes, personas de la tercera edad...en fin, hay unos rumberos: hacen fiestas todos los fines de semana.

“La Tanguera” es para turistas, pero es tranquilo, así que también sirve a estudiantes. Tiene una entrada angosta, sala y una cocina con una estufa de cuatro puestos (uno dañado). Ofrece a sus huéspedes cierta calidez, ese toque familiar que no da un hotel lujoso, y desayuno —“todos los días te ponen pan”, susurra Luis para que no lo escuchen—. Hay ocho cuartos, individuales, dobles, para cuatro huéspedes, seis y hasta ocho. ¡Caramba! Ocho extraños en la misma habitación...¡Sí señor!

“Ya te imaginarás, un cuarto para ocho es como un campo de concentración”, agrega Luis con una carcajada. Él no está muy lejos del dichoso “campo de concentración”.

Elige un cuarto con capacidad para seis personas. Cada día en este enigmático edificio cuesta 150 pesos argentinos, que equivalen a 30 mil colombianos, pero a Luis, por pagar un mes, le cobraron 500 mil pesos colombianos. Bastante barato, si se piensa que una habitación individual vale 250 pesos argentinos.

El caso es que su arribo a “La Tanguera” cede su intimidad por un poco de economía y recibe mucho más: un intercambio cultural bárbaro.

¿Por qué cede su intimidad? Porque esa flacuchenta y tenue línea entre lo público y lo privado no existe en este hostal...por lo menos no en la habitación donde duerme Luis.

“No hay un momento en que pueda estar solo. Aquí la privacidad no existe y la muestra es que mira, hablando contigo he estado ya en cinco lugares distintos porque no hay uno donde pueda estar solo. He ido al patio, sala, ahora estoy en la cocina...en fin, buscas un lugar que no sea 'tan' público. Toca sacrificar eso y en principio es muy incómodo tener que compartir el baño, la cocina, cuarto...escuchar roncar al compañero de al lado o escuchar roncar a varios al tiempo...pero unas por otras.

“¿Que si hablo con los otros huéspedes? Sí, claro, aunque no con todos porque así como viene la persona que está interesada en hacer amigos, en conocer, también llega la que no dice ni 'hola'. No es una regla matemática que vas a conocer a todo el que entra al cuarto, pero sí hay interacción”, explica.

Los días y noches pasan. La gente va y viene. Luis sigue estudiando y conociendo. 

Desde ese 15 de marzo, por el camino de Luis se han cruzado argentinos, alemanes, franceses, chilenos...en fin, gente de otros “mundos”, culturalmente hablando.

Federico, por ejemplo, es argentino, y vive hace rato en el hostal. Un chileno...¿Se llamará Juan, Pedro o José? Ni se sabe, se fue y nunca se supo cómo se llamaba, casi no hablaba. Entonces llega Hannia, una alemana, la más cercana. Ella está de vacaciones en Buenos Aires, es voluntaria de una fundación y va a Paraguay a continuar con su trabajo, que la ha marcado bastante porque ayuda a familias pobres. Hannia sigue su camino y llega la francesa, así sin nombre. Resulta que convivir con ella es un tanto difícil. Parece que la chica no conoce la palabra orden. Riega sus cosas en el suelo, su cama es un desastre y le parece tan normal.

“Ella dijo que es de una ciudad costera de Francia, bastante famosa porque allá surfean, pero como respondí que nunca había escuchado de la ciudad se molestó, o eso creo. Ni dio su nombre y se fue”, cuenta Luis.

Está el señor Roberto, un turista de unos 50 años, parece un papá. Se preocupa por todos, que estén bien y disfruten su estadía en la ciudad. Estas cuatro paredes también se vuelven el hogar de tres alemanas que hablan y hablan sin prevenciones, porque parece que nadie más en el cuarto entiende su idioma. El trío se marcha sin despedidas, en una mañana, quizás porque los demás huéspedes duermen.

Y al final, toda esta experiencia sirve para unas dos cosas: “para ahorrar un poco de dinero y, lo más importante, entender que el mundo no gira en torno a ti ni a tus pensamientos o costumbres, que hay otros mundos y otras formas de ver la vida. Otras formas de ser. Sirve para crecer”.  

Notas recomendadas
Publicidad
Publicidad
2321 fotos
63871 seguidores
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese

Comentarios

¿esto qué es?

xxx