El Museo de la tortura: barbarie en la época medieval

04 de noviembre de 2018 08:29 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Como término, la Inquisición incluye las instituciones católicas que se dedicaban suprimir la herejía, es decir, las que buscaban, juzgaban y condenaban a quienes cuestionaran a la Iglesia católica o estuvieran en contra de ella.

La más conocida por nosotros, los colombianos, es la Inquisición española, sin embargo, no se originó en España como se pensaría, sino que comenzó en Francia en 1184, por orden del Papa Lucio III.

Esta Inquisición estaba a cargo de los obispos, quienes llevarían a los acusados a este  ‘Tribunal de la fe’. Así, cuando una persona de la que se sospechaba era hereje, no se arrepentía, o cuando actuaba contra las normas establecidas por la Iglesia, era condenada.

Algunos dicen que la imagen de una Inquisición cruel y despiadada es exagerada, sin embargo, no se puede negar la terrible atmósfera en la que se iniciaban y terminaban los arrestos y las penas.

En Toledo, España, pagando 5 euros se entra al Museo de la Tortura, donde además de mostrar instrumentos de la Inquisición, describen los aterradores castigos a los que eran sometidos en Europa los criminales en la época medieval.

Estas eran algunas de esas condenas:

RUEDA DE DESPEDAZAR:
Muy utilizada en Francia en el siglo XVIII, consistía en golpear al reo tan duro que le fracturaran todas las articulaciones, para luego ponerlo sobre una rueda, que era izada en un poste. De esta manera, la posición del reo era imposible, con brazos y piernas puestas en ‘donde hubiera espacio’, y sin sentido. Se le suspendía en el aire para que las aves de rapiña y otros animales tuvieran acceso a la persona y terminaran comiéndosela.

LA SILLA DE CLAVOS:
En esta silla sentaban a los reos que estaban interrogando el tiempo suficiente para que los clavos atravesaran su piel.

LA DONCELLA DE HIERRO:
No se sabe a ciencia cierta para qué se usaba, pero este ataúd de hierro tenía forma femenina y clavos dentro.

LA CUNA DE JUDAS:
Esta pieza se conoce en Francia como La Vigilia y se usaba para disminuir el estado de ánimo de la persona acusada hasta que confesara lo que le preguntaban. El reo, desnudo, era suspendido en el aire con ayuda de un cinturón metálico, y prácticamente resultaba sentado sobre un triángulo de madera puntiagudo. Así, cuando el reo se relajaba, la punta de la pirámide le lastimaba el coxis, el ano, o si era mujer, la vagina.

PERA ORAL:
Esta pera era metálica y tenía pinchos o ganchos. Su uso constituía uno de los castigos más inhumanos que infligían los inquisidores a los predicadores heréticos (quienes defendían la herejía), a ellos se les metía en la boca para luego abrir sus ‘fauces’  y causar el mayor daño posible.
Era metida dentro del ano o de la vagina para luego abrir sus pinchos y desgarrar las paredes de los intestinos o el útero.
Se usaba en la vagina contra las mujeres acusadas de incesto o relaciones con el demonio, y en el ano contra homosexuales. 

LAS MÁSCARAS DE LA IGNOMINIAa:
Eran usadas en personas que cometían faltas leves, para que las cargaran con dolor. Con forma de burros o cerdos, el metal de esta máscara pesada atravesaba a veces la piel de la persona juzgada.

Capuchas de la vergüenza:
Quienes portaran estos vestidos, estaban purgando alguna acusación. En letras rojas se dibujaban imágenes que tuvieran que ver con el crimen cometido. Era usado para faltas menores.

COLLARES PARA EL QUE NO ASISTÍA A MISA:
Este collar de metal pesado, se le ponía a las personas  cuando se descubría que habían faltado a misa.

Collares para jugadores:
Tanto los jugadores de cartas como los de dados, eran expuestos a la vergüenza pública con estos collares. Los que veían a quien portaba este collar, podían humillarlos, atormentarlos o herirlos si gustaban

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Facetas

DE INTERÉS