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El Pibe, emprendiendo e innovando

En la vida hay fenómenos desconcertantes por lo singulares, en especial cuando el triunfo en un campo se traslada a otro campo diferentísimo por obra del talento y los demás atributos del triunfador, siempre que el uno y los otros se manifiesten con equilibrio, voluntad y estímulos que blinden su visión y fortalezcan sus motivaciones.

Carlos El Pibe Valderrama es un ejemplo vivo y actuante de esa vocación que hermana la sensatez con el criterio.

Gracias a una idea de Juan Carlos Páez López, un diligente asesor en materia de deportes, se dio la oportunidad de conocer y hablar con Valderrama sobre un proyecto en embrión. Vaya sorpresas las que recibí. Tuve por media hora un interlocutor que parecía más un peso pesado de la filosofía popular que un ex futbolista en uso de buen retiro. Sin abandonar su sencillez y sus expresiones tan caribes, tuve la sensación, en sólo diez minutos de diálogo, de estar frente a un emprendedor obsesionado con las innovaciones.



El otro Pibe

Llegué al hotel Las Américas, donde se hospedaba, con la imagen del otro Pibe, el de los ojos múltiples cuando iba a pasar la pelota en la cancha; el caballero que no golpeaba ni ofendía a sus contrarios ni siendo golpeado y ofendido él por ellos; el número diez que armaba y repartía juego pensando en la emoción de la fanaticada si Colombia clasificaba para un mundial. En fin, me senté a la mesa recordando más al ídolo que defendió los colores nacionales que imaginando un ser humano con alas para volar alto con otras camisetas.

A pesar del Pibe nuevo de la conversación que avanzaba, la memoria no dejaba de disparar escenas del pasado: la efigie popular del tipo que decía “Todo bien, todo bien”, en la campaña presidencial de 1994, o la del veterano rodeado de niños contratado por Frutiño para hacerles indicaciones sobre lo que debían tomar con el fin de resistir las fatigas de un deporte exigente,  y –lo malo también cuenta– los días aciagos de Millonarios, menos memorables que los del Deportivo Cali, del Deportivo Independiente Medellín, del Unión Magdalena y del Atlético Junior.



El Pibe de ahora  

El Pibe de ahora no se ha desentendido del fútbol, obvio, ni habla del interés que suscita el balompié como algo que fue y que ya olvidó. Al contrario, lo juzga indispensable para reproducir su ciencia y sus esquemas con la lógica que las analogías exigen. Asuntos como la estrategia, la motivación y el liderazgo, donde haya trabajo en equipo, en el deporte o el comercio, las profesiones liberales o la industria, son, dice él, fundamentales para el éxito de cualquier objetivo.

No lo predica como teórico, naturalmente, ni para jactarse con la revelación de sus vivencias, sino también como emprendedor en los terrenos de juego del transporte y la actividad inmobiliaria. En Barranquilla, Cartagena y Santa Marta se sabe que sus trofeos empresariales no son menos relucientes que los que obtuvo en el fútbol.



La cátedra

Tan adherido sigue el Pibe al fútbol que no desestimó la ocasión que le brindó una charla dictada por invitación de la empresa Abocol, precisamente sobre liderazgo y trabajo en equipo, para decirles al Real Cartagena y a sus fanáticos que rendimiento y apoyo van juntos. Si el equipo no da la talla, los hinchas se le retiran y le dejan el estadio vacío. Si el equipo da la talla y sus hinchas no lo apoyan, la carencia de estímulo lo desmotiva y lo liquida.

¿Cómo hizo el gerente de la planta de Abocol en Mamonal para descubrir la riqueza vital de su invitado?

Algún mandamiento de su decálogo personal de alto ejecutivo lo condujo a esa veta de reservas espirituales que se transmiten cuando se da todo de sí mismo con la sola presencia o con un simple apretón de manos.

En otro auditorio, colmado de estudiantes y profesores de los colegios afiliados a la Caja de Compensación Familiar, conminó a los profesores, con una gran perspicacia, a encauzar el gran potencial intelectual y deportivo que son los niños de Colombia, y a los rectores de las universidades a abrirlas a la coexistencia de los dos cultivos básicos, el del alma y el del cuerpo, si es verdad que quieren cumplir su misión de educadores.



Cero cicatrices

Las audiencias que oyeron sus charlas quedaron impresionadas con la diafanidad anímica del hombre que afrontó tantas dificultades en la infancia y la primera juventud, y la ausencia de cicatrices en el ser maduro que sorteó dubitaciones y golpes anonadantes antes de saborear los frutos de la superación con progreso paralelo. Es preciso aclararlo porque hay mucha gente que progresa, pero que no se supera. La tullen los complejos.

En el Pibe que hablaba ese día todo era optimismo, fe y confianza en su pertinacia después del probado coraje con que había enfrentado problemas y traspiés, rodeado de la solidaridad de su padre y de la amistad de sus coterráneos de Pescaito, su barrio, que lo vieron siempre como un joven ambicioso y tenaz, deseoso de adquirir nombre en lo suyo, como otros colombianos de condiciones similares.



Seguro de sus dones

Haberse mantenido seguro de sus dones cuando finalizó la vida útil en el deporte es uno de sus orgullos. En eso se diferenció, sin duda, de otros deportistas famosos y ricos que abandonaron su futuro a los placeres fugaces o al vicio, truncando su estatus personal y el de sus familias. Para el Pibe el dinero demandaba bolsillo y cerebro, austeridad y juicio. De lo contrario, el rumbo de los atributos se torcía para morir en el anonimato o el olvido.

La diferencia ha hecho que el Pibe siga siendo el Pibe, y que su gloria deportiva se complementara con el prestigio del innovador que no sintió los peligros del cambio. A él no le huyen, como al vicioso que perdió la dignidad, sino que lo buscan para expresarle admiración, pedirle un autógrafo o tomarse juntos una fotografía. Más aún, para que haga docencia con esa transmutación de futbolista en hombre de negocios.



Un reto

¿Qué tal si difundimos esos bríos con que usted habla ahora tan claro, en proscenios que nunca antes pisó, como cuando ponía a vibrar a las multitudes en los estadios?, le pregunté.

No es si no que me diga cuándo, tocayo. Era la mejor proposición para una figura que ahora descuella con una lucidez igual para cualquier reto, y cuadramos una serie de encuentros para discutir con Páez y él lo que sería una cautivante aventura editorial. Pruebas como las del Monppellier, la MajorLeage Soccer  de los Estados Unidos (de la que es embajador en el mundo) y el Valladolid, recreadas conjuntamente con los fletes terrestres de los puertos a las ciudades mediterráneas o con los precios por metro cuadrado en los centros turísticos, constituirían una novedad digna de un público lector de todas las pintas.



El evangelio según San Carlos

El tropo no se refiere al Manifiesto Comunista. Lo soltó una de las adolescentes que escuchó la charla del Pibe, y se refería al método elemental pero para ella sabio con que explicó cosas que terminaron siendo joyitas de una literatura hablada. Si continúa así –agregó la jovencita– ilustrará a muchos compañeros a lo largo y lo ancho de la Costa, y a lo mejor lo imitarán muchos de nuestros profesores.

Felipe Mendoza, el director de Comfamiliar, al notar el impacto que las palabras de Valderrama produjeron, no vaciló en exaltarlas como parte de la estrategia que su institución “aplica para el desarrollo integral de sus afiliados”. Reconociéndolas en esos términos, consideró que cumplían el objeto de la Caja, que es el de orientar sus tareas hacia el fortalecimiento de la familia, la integración social y la consolidación de su papel en el medio.



Más valores que frivolidad

El tono y el mensaje de los que el Pibe echó mano para comunicarse con la juventud que lo escuchaba atenta, los escogió seguro de que se dirigía a un auditorio en cuyas mentes los valores privaban sobre la frivolidad. Lo decían los rostros, la actitud, el silencio, la consagración, y era, por consiguiente, uno de los momentos en que esa prioridad del espíritu juvenil por lo trascendente sobre lo light debía ser aprovechada para moldearlo.

Por lo mismo, su énfasis en la necesidad de que los colombianos jóvenes se preparen para ser emprendedores e innovadores, como trata de serlo él, fue tan rotundo como propicio el panorama de la educación moderna para superarse y progresar, inclusive con el incentivo de una legislación (Ley 1014 de 2006) que promueve el emprendimiento con miras a ponerles a los niños y adolescentes de hoy el chip que no nos pusieron a los viejos para lanzarnos al ruedo de la vida.



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