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El porro abraza al rock

La filigrana que teje los sonidos del porro hasta abrazarse con el rock,  no pierde la raíz ancestral de patios donde el horizonte inventa su fandango en las orillas lejanas del río. En la albarrada como un certero cazador de augurios de tierra, está Martín Madera, con su ombligo enterrado en el puerto de Magangué, descubriendo nuevos matices de luz y sonido en las aguas del tiempo. El viaje musical que emprende con su álbum Yo soy porrock, es el mismo peregrinaje que hace desde el puerto de Magangué hasta el río Sinú, pero en esa ida y vuelta, sus aguas se desbordan hacia otros confines. El río Magdalena y el río Sinú llegan a juntarse con el río Mississippi, sin que su cadencia pierda su esplendor.
Martín Madera, Premio Grammy a  Mejor Canción Latina 2002 con  “Déjame Entrar”, es el reconocido cantautor, autor de canciones  de gran belleza poética y gran sentido del ritmo como “El Amor de mi tierra”,  “Tu Amor eterno”, “Luna Nueva”,  “Yo loco y tu luna”, entre otras, que han sido interpretadas por Carlos Vives, Adriana Lucía, Moisés Angulo, ‘Gussi y Beto’,  Juan Carlos Coronel, Iván Villazón, Los Betos, entre otros.

El parto musical
Martín Madera tiene una música a punto de inventar, en el desvelo gozoso de la madrugada. Pero lo que parece una inminencia creativa, es un largo parto de emociones. El paisaje y la gente lo sorprenden y él va convirtiendo todo lo que le rodea, en pura música. Como su contagiosas canciones "De Sincelejo a South Beach", en la fusión de porrock, "Puya sabrosa"  o "Fandango sinuano".
 

¿Cómo es la experiencia de sentir una melodía y convertirla en letra o una letra que suscita su propia melodía?
- En mi caso viene la idea completa y hasta voy imaginando los arreglos. Es raro pero pasa. Nunca he concebido nada separado. Cuando escribo un poema sé que es un poema y no lo musicalizo. Una canción en cambio, viene con su poesía y su música .
 

¿Qué le presta el porro al rock y que le devuelve el rock al porro?
-Es mirar contextos históricos que aunque no parezca, tienen similitudes rítmicas y sonoras. El porro es la big band colombiana y posee armonía y modos griegos que están en el blues, en el jazz, y por supuesto, en el rock y rock and roll. Es cuestión de ver históricamente la música. Tomé un link de Rock and Roll y lo expuse en un porro palitiao. Tomé guitarras bluseras y se unieron a fandango y puya ademas de acordes suspendidos del rock y el country para hacer una fusión porrock que fui experimentando de a poco, cada sencillo. El porro queda sonando igual si le quitamos los elementos fusión.

La estrella solitaria
Martín Madera es una estrella solitaria que brilla por sí misma. Pero antes de ser reconocido por su inmenso talento, fue uno de los compositores que eligió Carlos Vives. Es autor de la canción “Fruto del Campo” ,  del reality “La Granja” y de la canción del centenario del departamento del Atlántico: “Soy Atlántico, Soy Río y Mar”. Sus viajes por el Sinú y la sabana de Sucre, le han aportado sonoridades y melodías a sus nuevas canciones.
 

¿Por que tardó en decidirse como solista luego antes y después de su experiencia con Carlos Vives?
-No quería ser solista. Eso me causa mucha angustia. Soy psicorrígido, y eso frente a ciertas cosas, me tensiona. El tema es que los cantantes aprenden y después no necesitan tus canciones. Luego sufrí de dicotomía social: la poesía y la música nuestra se fue volviendo un tema poco comercial para nuestra industria y ningún cantante quería volver a apostarle a lo medianamente profundo. Así que decidí darme la pela por lo que creo. Por poner algo de la cultura del porro de las antiguas sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba.
 

¿Qué paisajes y vivencias de infancia marcaron su camino para la música?
-El río Magdalena y su música. El arrullo del río sobre la hierba, las lanchas con sus bocinas musicales, el guapirreo del campesino, el trinar de la tarde... Ese mundo fascinante de la poesía de la naturaleza.
 

¿Qué músicos locales han sido decisivos en su búsqueda personal?
- Por supuesto el maestro Chico Cervantes, al que disfruté de niño. Gran amigo de mi padre. En el conservatorio el maestro Antonio María Peñaloza, quien tenía un gran afán por enseñarme cosas. Espero no defraudarlos...
 

¿Qué músicos del mundo lo siguen deslumbrando?
-Del Caribe, Ricardo Ray, Pablo Milanés, Chucho Valdez, Juan Luis Guerra y otros por ahí. Hispanos: Alejandro Sanz y Manuel Alejandro, y en lo erudito:  Bach, Mozart, Beethoven, Reger y Alban Berg. Me gusta fusionar porque le da muchas posibilidades a la música. La saca de su zona de confort y la enfrenta de manera atrevida. Siempre crece por general en armonía y formas melódicas. Además va uniendo razas y culturas que la historia descuadernó.

El porrock es otra manera de unir elementos que antes fueron separados por geografías y políticas. Pero el arte es “un ser humano” universal.
 

¿Cuál es el lugar del Caribe donde se siente absolutamente feliz?
-Depende para qué. Si se trata de pausa y tranquilidad por supuesto que con un bocachico frito a las 7 de la mañana frente al río Magdalena en Magangué o en el río Sinú. Pero en un estudio haciendo música es mi máxima catarsis. ¡Jejeje! Me embobo creando música y no me vas a creer pero “El arte de la fuga” de Joan Sebastián Bach me saca de este mundo. Un porro con una buena banda a las 3 de la mañana es lo máximo.

Para vivir... En Barranquilla me quedo... (risas).

Epílogo
Se ríe cuando le pregunto cómo es un día en su vida. Tan normal que tiene que amanecer como todos los Caribes, bebiendo café porque no podrá estar en pie. Y él exagera: “Despierto y tengo que tener un café o me muero. Atiendo asuntos cotidianos como todos pero me encanta amanecer prendido con una canción. Siempre estudio de noche, y por general, escribo super en la noche también. Pero a cualquier hora estoy pensando qué hacer con nuestra música. Siempre me preño musicalmente de día y paro en la noche”.



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