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Elida Castro, Señorita Cartagena: “Soy una mujer arrolladora”

Desde niña, Elida Patricia Castro Herrera soñó con ser reina. En cada reinado que organizaban en su barrio concursaba, en algunos se ganaba la corona, y en otros, ya mayor, sólo conseguía el título de virreina o princesa.

Era como una mala racha. Fue virreina de la Independencia en el 2009,  y concursó para ser Señorita Cartagena en 2010  y en cada derrota se cuestionaba qué había hecho mal y por qué no podía ganar el título.
Cansada de su suerte decidió hacer un pare y descansar de la ajetreada vida que trae consigo cada concurso. Querer ser reina implicaba cuidarse todo el tiempo, hacer dietas, tomar mucha agua, ir al gimnasio todos los días, frecuentar la estética constantemente y un sinnúmero de rituales de belleza que sólo una reina tiene la convicción para hacer.
Se concentró en sus estudios, terminó su carrera de Derecho en la Corporación Universitaria de la Costa, consiguió trabajo en la Alcaldía Mayor de Cartagena como asesora externa de la Oficina de Servicios Públicos y se dedicó también al litigio, todo parecía estar estable en la vida de Elida, sin embargo, el sueño de ser reina y, no virreina o princesa, no lo abandonaba.
Cuenta que Dios fue su motor para volver a concursar y esta vez por fin acertó. Elida con su porte y personalidad encantó a los cinco jurados del concurso Señorita Cartagena 2012 y hoy es la soberana de los cartageneros en el certamen de belleza más importante del país, el Concurso Nacional de la Belleza.
A sus 23 años de edad esta espectacular negra de 1.78 centímetros de estatura y ojos cafés claro cumplió con su propósito de ser reina, tras varios años estar soñándolo.
Para conocer más de su vida El Universal llegó hasta su sencilla vivienda en el barrio Nuevo Bosque y para nuestra sorpresa desde el momento en que se entra a su calle se respira un ambiente de fiesta, su casa siempre está llena de gente, hay personas que quieren hablar con ella, desean saber cómo le pueden colaborar en el reinado, otros se acercan a darle un consejo o sólo para admirarla, se ven tan felices y orgullosos de su reina.
Pero de todos la más emocionada es ella misma, nos sugiere que hagamos las fotos en su cuarto, allí puede mostrarnos las múltiples bandas de los concursos en los que ha participado, también para que observemos su armario y sus zapatos de tacón que son altísimos.
Nos dice que quiere que se resalte en la nota que es una mujer que vive en un barrio humilde de Cartagena pero con toda la preparación, elegancia y clase que caracteriza a una reina.
“También quisiera, si es posible, explicar que los jurados no sólo me escogieron porque represento el prototipo de la mujer cartagenera sino más allá de eso porque estaban buscando una mujer con actitud arrolladora, que impactara cuando llegara a un escenario y esa soy yo”, expresa, emocionada, Castro Herrera.
Cuenta que cuando dijeron su nombre como Señorita Cartagena se le vinieron a la mente todos esos recuerdos de cuando soñó con ser reina, eran tantos, comenzaban en su infancia en su antiguo barrio cuando se inventaba unos concursos en los cuales desfilaba en traje de baño, deportivo y de gala como en los grandes certámenes.  
“Desde niña quise ser reina, no se me olvida nunca que participaba en los reinados de la calle donde yo vivía y un año me tocó entregar la corona, como siempre ganaba, tuve que darle el turno a las demás porque yo siempre era la reina”, dice como si por un momento reviviera aquel momento.

También pensaba en todos sus fracasos antes de esa fecha, todo el esfuerzo y sacrificio que hacía en cada concurso. La última vez que participó para ser Señorita Cartagena era el recuerdo más vigente, hoy en día está segura que ese no era su momento y comprende que tuvo que pasar por todo eso para prepararse aun más tanto física como intelectualmente.

Una reina con sentido social
Abrió su mente y por fin comprendió que el reinado más que el sueño y la fantasía que significaban en aquel instante era una plataforma que le permitiría acercarse a los más necesitados y crecer interiormente como mujer y persona.
“Pensaba que el reinado finalizaba el 15 de noviembre cuando acaban las fiestas, pero realmente tú puedes dejar recordación, hoy tengo como proyecto trabajar, y es de verdad, por los niños menos favorecidos, en agradecimiento a Dios voy a  luchar para conseguir una fundación para ellos y también  quiero tener una casa de reinas, ese es otro sueño”, dijo la Señorita Cartagena.
Elida se dio cuenta de su afinidad con los niños en el año 2009 cuando siendo virreina del Reinado de la Independencia participó  en las novenas en el barrio Boston a donde se llevaron más de doscientos regalos para los niños en diciembre. Al siguiente año sintió la necesidad de volver ayudarlos y lo continuó haciendo en los periodos de 2010 y 2011 y para este año tiene planeado extenderse hacia otros sectores vulnerables de la ciudad.
Como negociante también le va muy bien, tiene a la vuelta de la esquina de su casa un salón de belleza y spa que lleva su nombre y que es muy frecuentado por los vecinos del popular sector.
La nueva Señorita Cartagena es la mayor de 4 hermanos, vive en el barrio Nuevo Bosque desde hace muchos años y es el orgullo más grande de su madre Tomasa Herrera, la cual siempre soñó con tener una hija reina.
Después de su familia, quienes más la apoyan son sus vecinos porque ellos fueron testigos de su proceso, estuvieron en cada triunfo y en cada derrota y se mantuvieron apoyándola todo el tiempo pues sabían que más temprano que tarde llegaría su momento de brillar. 
“Mis vecinos están muy alegres porque esto lo he logrado con sacrificio, no fue que yo aparecí de la nada a postularme y a querer un título, sino es algo que viene de años, ha sido un proceso”, explica Elida.

Un día “real”
Si antes de ser Señorita Cartagena los días de Elida eran copados por sus actividades que incluían levantarse temprano, orar, ir hasta la peluquería para abrirla y dejar al personal instalado, llegar a su trabajo como abogada, ir al curso de inglés, compartir con su novio y regresar a su casa para departir también con su familia, ahora su agenda es el doble de apretada.
Desde el pasado 6 de junio cuando fue elegida como la representante de los cartageneros tiene que levantarse aun más temprano para que le alcance el día para atender a los medios de comunicación y no descuidar sus actividades rutinarias.
Su agenda se ha intensificado, debe ir por regla al gimnasio y a la estética y próximamente comienza las clases de protocolo y etiqueta, así mismo, las de fogueo periodístico y preparación en temas actuales y de impacto. Además de sus habituales clases  de inglés en el Colombo tomará otras personalizadas en su casa.
Aun cuando tiene un cuerpo tonificado, un porte impactante y un rostro armonioso es consciente que todavía debe seguir trabajando su aspecto físico, por eso cuenta con un equipo que la asesora para lucir una piel y un cabello mucho más sano.
Durante estos dos años de preparación cambió sus hábitos alimenticios, ya no come muchas salsas, ahora prefiere las comidas bajas en sal y cocidas. Así mismo, trata de consumir alimentos más saludables como vegetales y frutas, también toma jugos naturales y mucha agua diaria para hidratar la piel.
“La preparación es fuerte y yo he hecho de todo, bajé 4 kilogramos la última vez y hasta cambié mis hábitos alimenticios pero lo que diferencia a una reina de la otra, está por encima del físico, el secreto está en creer en Dios y tenerlo siempre en el corazón”, puntualiza.
Asegura que sus armas en el Reinado serán su cuerpo y su envolvente personalidad, esa misma que la llevó a ser Señorita Cartagena y que le dará según ella el título de Señorita Colombia en el certamen de la belleza en noviembre.
Pero también la persistencia y las ganas de ser reina son puntos a favor de esta cartagenera, orgullosa de sus raíces, de su color y de ser quien es.
“Cuando uno desea algo y le apasiona de corazón es difícil que uno deje de luchar por eso, me apasiona esto y por eso volví a intentarlo y ahora más que nunca voy a seguir luchando para hacer una buena representación de mi ciudad”, precisó la Señorita Cartagena 2012.

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