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En Cartagena no hay ‘cama’ para tanto muerto

En medio del dolor que desgarra, tratando de entender la pérdida del ser amado, haciéndose a la dolorosa idea de nunca más volverlo a ver, el cartagenero sin plata se afrontan a un dolor adicional: no hay dónde enterrar a su muerto. Aun cuando las cifras de muertes violentas en la ciudad se han reducido –según cifras oficiales-, los cuatro cementerios distritales están al borde de su capacidad. No son cualquier cementerio, son el último reposo de las personas de escasos recursos de la capital de Bolívar. Y no tienen bóvedas.

Aunque la ciudad crece y crece -En Cartagena hay un millón de habitantes-, lo que no crecen son los espacios para los muertos: 5605 bóvedas, de las cuales menos de 500 están disponibles para quienes pierden la vida en la ciudad.

De hecho, cada día hay al menos una inhumación programada para uno de los cuatro cementerios. El costo oficial de la Oficina de Servicios Públicos Domiciliarios es de un salario mínimo legal vigente para el Cementerio de Manga y 480.000 pesos para los otros tres. Aún con el costo más bajo en tres cementerios, en muchas ocasiones a las familias ni les alcanza y “los dolientes terminan aportando lo que el bolsillo les permita, y con el sentido social la dependencia accede a autorizar la inhumación del cadáver”, asegura Benito Leal, auxiliar administrativo de esta oficina.

Súmele otro dolor: los familiares no pueden elegir cementerio. Las autoridades van distribuyendo muertos en bóvedas así como se van desocupando.

Liliana Muñoz, asesora de Servicios Públicos Domiciliarios, explica que hay 5605 bóvedas y nichos en los 4 cementerios cartageneros. De ellos, hay 470 espacios disponibles: 2 en Olaya Herrera y 468 en Manga.

De esos 468 ninguno puede ser usado para un muerto por violencia, o sea que para ellos quedan dos espacios hoy en día. Después de que hubo varias peleas, robos y actos vandálicos durante entierros de pandilleros, el Dadis no autoriza que este tipo de fallecidos fueran enterrados allí.

Eso no es todo: los vecinos del Cementerio de Ternera radicaron una solicitud a la Oficina de Servicios Públicos Domiciliarios para que, al igual que en Manga, se impidan los entierros de pandilleros. No quieren más temor, inseguridad ni actos vandálicos (Fotos: Restos visibles, bóvedas dañadas y más: así están los cementerios distritales).

ABANDONO DE CADÁVERES

Los cadáveres en las bóvedas distritales solo pueden permanecer 3 años, si son menores de 7 años; y 4 años si han superado esa edad. Pero a muchos de ellos los dejan en el olvido: “Entre los cuatro cementerios hay como 600 restos que los familiares nunca han ido a reclamar y a diario se presentan entre 1 y 4 entierros. Capacidad no hay, pero si desocupan 2 bóvedas no se puede dejar de enterrar, porque son personas de pocos recursos”, asegura Leal. Por ahora, los cementerios de Ternera y Albornoz están cerrados hasta que no se logre liberar el 10% de su capacidad. Y eso se demora.

De acuerdo con José Luis Morelos, líder del programa de Ambiente y salud del Dadis, este departamento recomienda “a quien administra los cementerios que se hagan exhumaciones masivas, porque hay cadáveres que sus familiares han abandonado y tienen más de 5 años y no han reclamado los restos. (Así como) hacer el inventario de cuantos cadáveres han superado los tres años y proceder con la exhumación para llevarlos a nichos colectivos que tienen que ser previamente identificados”.

Morelos lo ve fácil pero a Muñoz le parece imposible. Según dice, la exhumación masiva no se puede realizar legalmente. Lo que toca es hacer notificaciones a los familiares de fallecidos para que pasen a recoger los restos en los términos que da la ley. Suena fácil, pero como todo, no lo es, por problemas internos con la Administración Distrital esas notificaciones no se han enviado, de hecho ella en esta oficina no tienen ni computador. La encargada confiesa sentirse “maniatada”.

SALUBRIDAD

El infierno de los cementerios no cesa ahí. Además de los problemas de hacinamiento están los de infraestructura y sanidad.

Las bancadas liberal, de Opción Ciudadana y del Partido Verde, en cabeza del concejal Erich Piña, han mostrado su preocupación por este tema y plantean que hay que hacer algo –y pronto- para solucionarlo.

“Una de las preocupaciones es el cumplimiento de la Resolución 5194 del 2010 del Ministerio de Salud y Protección Social, que insta para que le pongan tratamiento a estos cementerios de la ciudad. Una de las situaciones es que están en zonas residenciales y no debería ser así por el tema de contaminación y de vectores que en época de lluvias afectan a las familias cercanas”, explicó el concejal Piña.

Ante Concejo de Cartagena tendrán que rendir cuentas, el 21 de julio, la Secretaría de Planeación, Secretaría de Infraestructura, el Dadis, el IPCC y la Oficina de Servicios Públicos. Los muertos más necesitados esperan que salgan soluciones reales, no solo anuncios políticos.

Aunque Morelos aseguró que las condiciones de higiene y sanidad de los cementerios “son bastante aceptables, pues ya no tenemos cementerios enmontados, está garantizada la limpieza diaria y no observábamos esos restos de cadáveres como se podían observar hace unos 5- 6 años atrás”, en un recorrido hecho por El Universal se evidencio que esa es una verdad a medias.

En Ternera y Olaya Herrera se pudo corroborar que con la contratación de personal de aseo los cementerios se ven limpios y sin exceso de pasto o maleza. Sin embargo, en ambos había acumulación de escombros en algunos sectores y en el de Ternera se encontraron bóvedas en mal estado, al punto de que los sacos que contienen los restos mortales quedan totalmente expuestos al sol y la lluvia.

Por ahora, cada cuatro meses se hacen intervenciones periódicas, y cada 15 días los técnicos de saneamiento básico hacen visitas buscando evitar la cría y proliferación de mosquitos y otras plagas.

En términos de seguridad, el Olaya tiene un grave problema porque 25 metros de concertinas fueron removidas por los vándalos. El personal de seguridad de este cementerio se siente desprotegido, las paredes son bajas y treparlas es fácil. La falta de iluminación no les permite ver dónde están los inescrupulosos; y si los vieran, tampoco hay mucho qué hacer, porque no tienen nada con qué amedrentarlos. Sí, a uno de los vigilantes en una ocasión le robaron el arma.  

También existen otros problemas como la falta de parqueaderos, señalización, baños y senderos peatonales en buen estado.

Maryanella Ochoa, asesora de la Secretaría General, dijo que actualmente se adelanta un proceso de mínima cuantía para dotar a los sepultureros, un proyecto para hacer dos baños en Manga y que ya se pidió ayuda a las empresas que recogen escombros.

LOS SEPULTUREROS SE QUEJAN

Mariano Guardo Ramos, un hombre canoso, delgado, con gafas, quien se ha pasado los últimos 24 años de su vida enterrando y desenterrando recuerdos en el Cementerio Distrital de Olaya Herrera, es sepulturero y está quejoso. Su inconformidad es con sus condiciones laborales: en los últimos 4 años afirma que entre vencimiento de contrato y la salida del nuevo ha trabajado 19 meses sin paga.

Para este año, Mariano y Rigoberto Pino, su colega del cementerio de Manga, señalan que trabajaron de enero a marzo sin paga, pues desde el Distrito les pidieron que “colaboraran” mientras salía el contrato. En abril finalmente les salió, por lo que piden que les ayuden a solucionar este problema y se le retribuyan los meses que han laborado gratis.

En el Distrito reposa un estudio que indica que se pueden construir cementerios distritales en dos puntos de la ciudad: por la Vía del Mar y la Cordialidad. Pero mientras eso sucede los actuales necesitan una intervención millonaria y mejoras urgentes. No importa su estrato ni con cuánta plata en el bolsillo mueran los cartageneros: todos merecen reposar con dignidad en esta, la ciudad que los hospedó en vida.

ASÍ ESTÁN LOS CEMENTERIOS

Espacios totales para inhumación (bóvedas y nichos): 4258 Manga, 529 Ternera, 269 Albornoz, 549 Olaya Herrera

Bóvedas muy deterioradas: 87 Manga, 29 Ternera, 29 Albornoz, 16 Olaya Herrera

Espacios disponibles para inhumación: 468 Manga, 0 Ternera, 0 Albornoz, 2 Olaya Herrera

Capacidad para inhumaciones: 11% Manga, 0% Ternera, 0% Albornoz,   0,3% Olaya Herrera



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Comentarios

Después de muerto, como que da lo mismo

Que me entierren me quemen o me boten a la basura. Una vez muerto me da igual, de hecho lo que quiero es que mis hijos no se gasten ni un peso en algo tan estúpido como un funeral. Prefiero que cojan el dinero y se lo parrandeen.