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Florence Thomas: Los secretos que tenía que decir

Ahora frente a esa  mujer menuda y valiente, una francesa que se volvió colombiana desde que arribó a este país en 1967, pienso que ella ha sido artífice de una nueva manera de pensar y vivir de las mujeres en Colombia.

Es Florence Thomas, quien vino a Cartagena como jurado en los premios  de televisión India Catalina. Su nuevo libro “Había que decirlo”, publicado recientemete por ediciones Ícono, es un ensayo específico sobre el aborto. ¿Había algo en estas cuatro décadas que usted no hubiera podido decir? Florence me mira con sus ojos escudriñadores y me  explica que a sus 67 años ya no tiene nada que temer.  Su ensayo es su evocación analítica y contextualizada con la realidad de las mujeres colombianas de aquel verano ardiente de 1965, en que decidió abortar a sus 22 años. El libro trae un epígrafe que es un grafiti de mujeres uruguayas: Yo aborto, tú abortas, todas callamos. Y me dice que sería inmensa la lista de mujeres ejecutivas y de la vida pública en el país que guardaron a lo largo de su vida el secreto de su aborto. “Respeto todas las creencias religiosas y tendencias filosóficas, ser feminista no es tener al hombre de enemigo, yo disfruto de la compañía de los hombres y en los últimos veintisés años he sostenido el grupo Mujer y Sociedad abriendo camino a diversos debates, pero me pregunto en el libro: ¿Será que los grandes principios del género humano, tales como la seguridad, la integridad, la libertad, la igualdad y la autonomía, se refieren y se aplican de manera única y exclusiva al género masculino?

Hay dos mujeres que han generado pensamiento  y han permeado su visión de la sexualidad, el papel decisivo de la mujer en la sociedad, no sólo en la maternidad sino en la construcción de una nación. Ellas son: Virginia Woolf, cuyo libro “Una habitación propia”,  en donde se preguntaba qué hubiera ocurrido si la hermana de Shakespeare tuviera el mismo talento del escritor.  La historia ha revelado casos dramáticos de mujeres que decidieron ocultarse bajo un nombre masculino, como Amandine Aurore Lucile Dupin que siempre firmó como George Sand. Hoy se sabe que algunas canciones de Félix Medelssohn fueron escritas por su hermana. La otra mujer es Simone de Beavoir y su libro “El segundo sexo”, que le consagra un capítulo a la madre y al “imperativo ético de legalizar el aborto lo más pronto posible”. Todo ello ha generado controversias: “estoy con la vida”, dice Florence, pero “no podemos traer al mundo niños de embarazados no deseados, lo que humaniza ese embrión es el amor”.  En 1949 Simone de Beavoir planteaba que “la anticoncepción y el aborto legal permitirían a las mujeres asumir libremente sus maternidades”. Florence rescata este pensamiento de Simone: “La sociedad, tan obstinada en la defensa de los derechos del embrión, se desinteresa de los niños desde que nacen”. Pero bueno, hay otras mujeres que ella ha estudiado su aporte literario y de pensamiento: Flora Tristán, Anaïs Ninn, hermanas Bronté, Jane Austin, Marguerite Duras, Soledad Acosta de Samper”. Le pregunto por las mujeres colombianas y me explica que ve como algo positivo la reivindicación de mujeres líderes en el proceso de Independencia de Colombia: “Acabo de leer una novela extraordinaria sobre Policarpa Salavarrieta, escrita por Pedro Badrán: “La pasión de Pola”, que además de ser una novela maravillosa es una profunda investigación sobre la historia del país en el siglo XIX”. Reconoce que en algo se ha avanzado en el país porque la mujer ha sido partícipe del debate sobre la sexualidad, la política y la cultura, y eso también ha incidido en una nueva actitud del hombre que ha ido reconociendo sus fragilidades y su valoración del universo femenino.

Fue Silvia Galvis la que enriqueció este debate con la siguiente sentencia: “ Si fueran los hombres quienes se embarazaran, el aborto no sólo habría sido, hace siglos, despenalizado, sino que además sería un sacramento”.

Florence cuestiona la actitud del Procurador General de la Nación, quien ha expresado por escrito y de manera verbal su repudio absoluto por estos debates sobre aborto y homosexualidad. “Cada vez que damos tres pasitos adelante en la conquista de derechos fundamentales, y muy específicamente en la recuperación de nuestros cuerpos, se levanta un polvero inquisitorial liderado por almas puras y benditas que no tienen reparos en mandarnos a los infiernos con el fin de expiar el abominable pecado de habernos atrevido a manifestar que no nos sentíamos listas para ser madres”.  Su confesión empezó en casa ante sus hijos quienes tienen una visión comprensiva y respetuosa de las convicciones profundas de esta mujer aguerrida. Ella se atrevió a decirlo y escribirlo. A todos nosotros nos falta leerla.

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Florence Thomas es autora además de El macho y la hembra reconstruidos, los estragos del amor, La mujer tiene la palabra, Palabras en el tiempo, entre otras. Es Psicóloga y Magíster en Psicología Social de la Universidad de París.

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Comentarios

Muy bueno

Muy bueno

No se porque siempre

No se porque siempre asociamos el feminismo con el derecho al aborto, este es un problema ético y moral, no de genero.
Hablemos mas bien del derecho a un salario igual, a no ser maltratadas, violadas, mutiladas en sus genitales, a estar gordas y barrigonas sin ser descriminadas por esto, a tener canas, a no ser objetos de placer de nadie, estos son los verdaderos derechos.
Dios bendiga a la mujer.