Iris, más allá de vencer al cáncer

25 de junio de 2017 12:00 AM

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“Estaba con mi mamá en la cita cuando la doctora me dijo que habían revisado mis exámenes y no había rastro de cáncer. Comencé a caminar, sonreía y estaba feliz porque ya no me iban a hacer más quimioterapias y por fin mi cabello iba a crecer otra vez”.

A Iris Yojana Gómez Díaz le diagnosticaron un cáncer a los 12 años. Luchó contra esa enfermedad y hoy, a sus 21 años, estudia y se prepara para ayudar a quienes pasan por la misma situación. Hace un mes ganó el premio ‘Sobreviviente 2017’, de la Fundación Sanar, en Bogotá.

Nació el 5 de febrero de 1996 en Guaranda, Sucre. Su infancia, antes de saber que padecía la dura enfermedad, era como la de cualquier niño: ir a la escuela, jugar, correr, soñar. Vivía en Magangué (Bolívar) con su papá, su abuela y una tía cuando le diagnosticaron sarcoma de Ewing, un tumor maligno que se forma en el hueso o el tejido blando. A ella le comprometía el lado derecho de la pelvis.

Desde ese momento empezó la dura batalla de una madre con su hija, una niña con ilusiones que apenas se enfrentaba a los cambios que trae adolescencia pero que era muy consciente de su estado de salud.

“Cuando me diagnosticaron pensé: hasta aquí llegué yo. El cáncer estaba en etapa tres, muy avanzado y debía quedarme aquí en Cartagena mínimo tres años, haciéndome el tratamiento. No teníamos dónde quedarnos, no teníamos a nadie en esta ciudad. Alguien nos habló de una fundación y así nos refugiamos en Funvivir, con ellos supe que no estaba sola y que tenía mucho apoyo, tenía quien me animara y velara por mis derechos, que en cierto momento fueron vulnerados por mi EPS y el Estado no los estaba reconociendo”, cuenta Iris.

En medio de la desesperanza y los miedos que sintió en un principio entendió que debía luchar. “Saber que no estaba sola y ver a otras personas pasando por tantas cosas me daba fuerzas. Si muchos podían, yo también. Tenía esa enfermedad pero no era el fin... Y la pude transformar en algo positivo”, agrega.

Fueron cinco años en tratamiento: quimioterapias, radioterapias y una cirugía por la que estuvo hospitalizada durante seis meses al sufrir una fuerte infección. Luego, fueron seis meses más en terapias para caminar.

“Lo que más me ha impactado de todo esto han sido las personas que he conocido, las personas que van en nuestro camino, esos ángeles que Dios va presentando. Todo eso nos va fortaleciendo, va moldeando nuestro carácter, nuestra forma de pensar... Un día despiertas y no ves la vida como la veías antes”.

Iris quedó con problemas para caminar, estuvo a punto de perder su pierna derecha y aunque casi no la siente y se mueve con muletas, tiene fe en que volverá a dar sus pasos sin ellas. Dice que “mientras hay vida... hay esperanza” y su testimonio da cuenta de ello.

Ahora, después de culminar el bachillerato que no pudo iniciar a su tiempo por esa despiadada enfermedad y de volver a adaptarse a ese mundo que había dejado por estar peleando por su vida, estudia psicología porque considera que con esta carrera podrá retribuir todo ese apoyo emocional que recibió durante su dura batalla.

“El autoestima de un paciente oncológico se daña mucho. Nuestro ser se lastima mucho y además de las secuelas físicas quedan las emocionales. Yo pasé por todo eso, por rechazarme, por lastimarme con palabras, por no aceptar mi estado o por creer que por padecer esa enfermedad me iban a rechazar o no iba a poder seguir adelante, pero eran limitaciones mentales y por eso creo que es fundamental la ayuda psicológica y la ayuda de la familia. Yo logré superar todo eso porque a mi lado tuve personas que me aconsejaban, porque tuve ayuda psicológica y ahora que veo el mundo sin límites también quiero ayudar y devolver un poco de lo que han hecho por mí, aunque con mi testimonio de mi vida ya estoy ayudando”.

Iris Yojana recién ingresó al equipo de voluntariado de la Fundación Ayúdame a Vivir – Funvivir. Esa es una de las tantas cosas que tiene por hacer. A largo plazo, también desea tener su propia organización con la que ayude a jóvenes que vengan del pueblo o del campo a estudiar a la ciudad y no tengan donde hospedarse.

‘Sobreviviente 2017’
Un lunes de mayo, Iris fue invitada, con Funvivir, a participar en el premio ‘Sobreviviente 2017’, de la Fundación Sanar, en Bogotá. Llenó formularios, hizo un video en el que contaba su caso y envió toda la información. El domingo siguiente le avisaron que había ganado.

Fue invitada para representar a Colombia en un foro en Quito, Ecuador, en el que participaron sobrevivientes de cáncer de otros países como Argentina, México, Costa Rica, Perú, Chile, entre otros, y a la caminata ‘Yo, Sobreviviente del cáncer’, que organiza la fundación ‘Jóvenes contra el cáncer’ en esa misma ciudad.

“Fue la primera vez que montaba un avión, que salía del país. Pude participar en la caminata y ver todo lo que se está haciendo en Quito. La fundación ‘Jóvenes contra el cáncer’ ayuda a sobrevivientes, pacientes oncológicos y a otras fundaciones, y busca formar líderes que lleven un mensaje de esperanza a quienes lo necesitan. Fue una de las mejores experiencias en mi vida. Es muy bonito todo lo que se está haciendo allá, ver cómo una ciudad y un país se unen para mostrar que no son indiferentes a esta situación. Es bonito llegar y encontrarse con tantas vidas, tantas vivencias y tantos mensajes de superación de personas que en medio de todas las dificultades pudieron salir adelante, contra todos los pronósticos”.

¿Qué mensaje deja Iris a todas las personas, a quienes padecen cáncer y a quienes no? Que amen la vida aún con sus dificultades y se puede salir adelante en medio de todas las circunstancias porque siempre habrá una esperanza.

“El cáncer no es el fin, el cáncer no nos va a derribar... es una prueba de la que podemos salir victoriosos”.

DATOS

El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo. En 2015, ocasionó 8,8 millones de defunciones. Casi una de cada seis defunciones en el mundo se debe a esta enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud.

De acuerdo con la OMS, entre el 30 y el 50% de los cánceres se pueden evitar. Para ello, es necesario reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas de base científica. La prevención abarca también la detección precoz de la enfermedad y el tratamiento de los pacientes. Si se detectan a tiempo y se tratan adecuadamente, las posibilidades de recuperación para muchos tipos de cáncer son excelentes.

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