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Jaime Ayola Cano, un camión en el béisbol amateur

Jaime Ayola Cano figura entre las glorias del béisbol amateur de Bolívar. Hizo parte de la selección colombiana que obtuvo medalla de oro en los juegos bolivarianos que se hicieron en Panamá en 1973.

Entre los aficionados es recordado por hacer parte del “callejón de la muerte” con el que la selección Bolívar amedrentaba a sus rivales.
Luego de un batazo descomunal de Bartolo Gaviria y un jonrón de Abel Leal venía al bate Jaime Ayola para empujar la carrera con un doblete. Ese talento hizo que los locutores de la época lo apodaran “El Camión Ayola”.
A sus 59 años, Jaime está retirado tanto del béisbol como del sóftbol. Una parálisis cerebral hace 10 años y cuatro operaciones recientes de columna lo alejaron de la zona de juego. Ahora se dedica a disfrutar de su pensión y de su papel de abuelo.
Está casado hace 37 años con Blanco Cerro Muñoz con quien tuvo tres hijos, Jaime junior, Jaime Ayola, junior, administrador de empresa; María de Socorro, administración financiera y Reina María, quien es odontóloga y ha representado a Bolívar y Colombia en campeonatos de voleibol.

¿Quién lo enseñó a jugar béisbol?
-Nadie en especial. Aprendí de forma natural bateando bola en los arroyos de Villanueva. A ninguno de mi familia le gustaba este deporte, todos estaban dedicados al ganado. Me gané varias limpias por eso. La que más recuerdo fue una que mi mamá me sacó de la cama como a las 9 de la noche después de escuchar a dos hombres que justamente se pararon frente a la casa a comentar que el equipo había perdido porque me dieron un bolazo en el dedo. A mí eso no me importaba, yo tenía un amigo, Alvaro Pombo, que me hacía la segunda. El patio de mi casa daba con el mercado del pueblo, entonces yo tiraba el uniforme por encima de la paredilla y él me lo recogía. Cuando iba saliendo mi mamá me preguntaba que si iba a jugar béisbol y yo le contestaba que dónde veía ella el uniforme (risas).

Entonces ¿cómo logró salir adelante?
-El béisbol hizo que me viniera de un todo de Villanueva para Cartagena. Yo viajaba todos los días porque estudiaba en el Liceo Bolívar, pero cuando ingresé al equipo del colegio, en la categoría juvenil, me mudé para donde mi tía Tere en el barrio Olaya Herrera.
A los 18 años, Antonio Repelín me recomendó con Álvaro Paz, que era el manager del equipo del Liceo Bolívar. Él me atendió a regañadientes porque creía que yo no jugaba mucho, me puso una cita a la que fui con unos zapatos de un primo que me quedaban súper apretados porque los míos los tenía en el pueblo. Me hizo esperar a que la práctica se acabara y después le dijo a William Redondo, que es médico ahora, que me lanzara. A la primera le di un palo tan fuerte que saqué la bola del colegio. Enseguida me dijo que le llevara el registro civil.

¿Cómo fue su ingreso a la primera categoría?
-(Risas) Para esa época casi no se veían los jonrones en el estadio Once de Noviembre, en las categorías juveniles, pero yo logré batear dos y el Flaco Herrera que era el mánager de Colpuertos me llevaba pendiente, a mí y a otros compañeros, Amaury Espinosa, Leopoldo Gil. Un día le dijo a Álvaro Paz que nos diera permiso para una práctica en Colpuertos y resulta que nos ofrecieron 300 pesos de bonificación mensual para quedarnos en el equipo. Aceptamos enseguida. Imagínese ese poco de plata para unos estudiantes. En el Liceo lo que nos daban eran 30 pesos. Álvaro Paz cogió muchísima rabia.

¿Qué tal los primeros partidos?
-Nos fue tan bien que a los dos meses Amaury (Espinosa) y yo nos atrevimos a ir donde el doctor Raimundo Vélez Botet a pedirle aumento. Le dijimos que ahí había un poco de viejos sentados que se ganaban $700, mientras que nosotros estabamos haciendo jonrones y demás y nada más nos daban 300 y nos concedió el aumento.

¿Esa era la época de Abel Leal y Bartolo Gaviria?
-Claro, pero ellos eran de planta de la empresa y ganaban diferente a nosotros que estabamos por bonificación.

¿Cuánto tiempo jugó así hasta que entró a trabajar en Colpuertos?
-Tres años. Mientras terminé el bachillerato. Alcancé a hacer dos semestres de Psicología, pero el gusto por la plata pudo más. Además eso no me gustaba a mí, yo me matriculé por estar cerca de mi mujer que en ese tiempo era mi novia, pero ya después yo preferí el trabajo. En esa época uno no pensaba en capacitarse tanto, sino en ganar plata y cuando ya entré a trabajar en Colpuertos me envolvió la fama y Colpuertos nos pagaba horas extras por jugar los fines de semana; así que me sentía respaldado.

¿Qué logros obtuvo en el equipo de Colpuertos?
-El primer año que jugué, en el 71, me sacaron cargado del estadio. Colpuertos tenía rato que no quedaba campeón y ese año ganamos el campeonato gracias a una cogida que yo hice. Estaba en el segunda base el Ñato Velásquez (de Conastil) y en primera base, Alejandro Lián (de Conastil) y se había formado una pelea entre Bartolo Gaviria (de Colpuertos) y Orlando García (de Conastil). A ambos los sacaron y la gente pensaba que Colpuertos había quedado sin primera base, pero resulta que esa era mi posición natural, aunque yo jugaba en el equipo de outfield. Así que me subieron a mí a esa posición y la “Bomba” (de Conastil) metió un pretinazo fuerte por primera base y yo pisé y le tiré al Nato Ramírez la pelota. Si la bomba nos deja en el campo hubiéramos perdido el partido, pero yo le hice el out y el Ñato fue astuto, en el momento que vio que yo había pisado enseguida se le prendió a Alejandro Lián para tocarlo e impedir que el Ñato Velásquez entrara y empatara el juego.
Esa jugada me mereció a mí que me llamaran para la preselección de Colombia que iba para Cuba, pero finalmente se decidieron por Amaury Espinosa que era un outolfield nato.

¿Si usted era un primera base nato por qué nunca jugó en esa posición?
-Porque tanto Pompeyo Llamas como yo salimos en mala época, Bartolo Gaviria estaba en sus papeles y nunca dejó de estarlo.

¿Eso no originaba celos entre ustedes?
-Nombe qué va. Bartolo era y sigue siendo mi hermano. En Colpuertos trabajábamos juntos en la oficina de nómina y para las parrandas, las mujeres y el desorden nos juntábamos en un renolito cuatro que tenía y un conjunto arranca uña de vallenato que él lideraba. Bartolo, Abel Leal, Dagoberto Cavadía y yo hicimos llave fuerte para las rumbas.

¿Cuál fue su primer torneo con la selección de Bolívar?
-En el 72, tras batearle un jonrón a Orlando (El Caballo) que era bien difícil, me llamaron para la selección. Fui al campeonato de Santa Marta, donde se dio el famoso jonrón de Abel Leal y en el 73 fuimos a los Bolivarianos en Panamá, donde quedamos campeones. Le ganamos a Venezuela. Es el único título en béisbol aficionado que tiene Colombia en un Bolivariano.

¿Qué anécdotas tiene de Panamá?
-Varias. Fue una nómina bien poderosa: Abel Leal, el Chino Herrera, El Ñato Velásquez, el Zurdo Peñaloza, Marcial Del Valle, José Miguel Corpas, Evaristo Martínez, (fallecido) Juan Ruiz, Milciades Mejía, Remberto Madera, Anastasio Barrios, Manuel Jiménez, Erasmo Marimón, René Morelos, Orlando (El Caballo) García, Amaury Espinosa, mi persona y sé que se me escapan otros nombres.
Entre los recuerdos más gratos que tengo de ese campeonato fue un jonrón que le bateé a un muchacho que se llama Roy Bely, quien después fue jugador de grandes ligas.

¿A usted le llegaron a hacer la propuesta?
-Sí, para los Piratas de Pittsburgh, pero me abstuve de firmar porque Marimón (Erasmo) me dijo que si lo hacía, la selección perdía el campeonato, entonces me aguanté hasta cuando llegamos a Cartagena, pero cuando le comenté al doctor Raimundo Vélez Botet de la propuesta me sacó el contrato que había llegado de Bogotá para entrar a trabajar en Colpuertos. A mí me hicieron la propuesta varias veces, pero para ese tiempo aquí le echaban miedo a uno de que de pronto no iba a rendir allá porque esos gringos eran bravos y estaba de por medio la norma de que si te ibas y no rendías ya no podías regresar al béisbol amateur y eso significaba quedar sin empleo estable.

¿Qué tal fue el regreso de Panamá?
-Excelente. Llegamos a Barranquilla en plenos carnavales y Plácido Camacho, que era dueño de una caseta, anunció por las emisoras que nosotros teníamos entrada gratis y para allá nos fuimos. Al día siguiente llegamos a Cartagena y la gente también nos acogió con mucho amor.

¿En qué otros países estuvo?
-En Nicaragua, estuvimos en un campeonato portuario en Venezuela, donde también quedamos campeones; y en República Dominicana.

¿Por qué se retiró del béisbol?
-Me retiré cuando me salí de Colpuertos. Con el equipo jugué 13 años, 3 por bonificación y 10 empleado en la empresa, pero con los años uno se va poniendo perezoso y además las cosas en el muelle empezaron a andar mal, los barcos casi no llegaban y en fin yo tomé la determinación de pasarme para la Electrificadora, donde duré como 15 años, hasta que me pensioné.

¿Qué le agradece al béisbol?
-Todo. Me dejó la esposa que tengo porque a ella la conocí por intermedio del deporte, era fanática e iba al estadio a vernos jugar y ahí la conquisté; me dejó mis hijos; y la casa en la que vivo en San Pedro, hace 35 años. Para ese tiempo mi esposa salió favorecida para este proyecto de vivienda y necesitaba $25.000, nada más tenía $10.000; pero a la voz de estrella del béisbol yo fui a hablar con el doctor Raimundo Vélez y enseguida autorizó a que la empresa me prestara los $15.000 restantes.

¿Cuál es la mejor anécdota que tiene del béisbol?
-En realidad tengo dos. La primera que mi mamá dio un giro tremendo. Después que no gustaba del béisbol cuando entré a primera categoría me lavaba los uniformes y estaba super pendiente. Y la segunda una vez que invité al equipo de Colpuertos a jugar un partido en la plaza de Villanueva. Imagínese estaban casi todas las estrellas de la selección Colombia ahí. Bartolo Gaviria le metió un jonrón tan bestial a Brigido Mendoza, un profesor que estaba lanzando por el equipo de Villanueva, que la pelota pasó por la alcaldía y cayó a la cuadra siguiente. El papá de Brigido enseguida mandó a hacer un sancocho en honor a Bartolo. Y el doctor Roberto Mercado, un magistrado que era de San Juan, dio orden en el kiosco cercano que no le vendieran cerveza a nadie porque todas eran para el equipo de Colpuertos. Hubo vallenatos y demás. La parranda fue tremenda.

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