Publicidad
Publicidad

Indicadores económicos
2016-12-08

Dólar (TRM)
$2.989,71
Dólar, Venta
$2.900,00
Dólar, Compra
$2.850,00
Café (Libra)
US$1,58
Euro
$3.207,95
UVR, Ayer
$242,35
UVR, Hoy
$242,34
Petróleo
US$49,77

Estado del tiempo
2016-12-08

marea

Marea min.: 0 cms.

Hora: 12:48

Marea max.: 14 cms.

Hora: 07:03

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 08 a 14 kms/h

Temp. superficial del mar: 25 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.4 a 0.6 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2016-12-08

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

N/A - N/A
Taxis
7 - 8
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

Josué Garcés, entrenado para soñar

-A A +A
 

Una noche, Josué estaba en casa con su mamá y sus cinco hermanos. Vivían en una casa humilde, en Papayal -sur de Bolívar-, y acechaba la violencia. La guerrilla llegó esa noche para llevarse al pequeño Josué, de siete años, y a su mamá no le quedó más opción que sacarlo a escondidas, atravesar la oscuridad y resguardarlo en una finca lejana. Y lo salvó. Gracias al cielo no se lo llevaron.

                                                                              ***
Como muchos deportistas en Colombia, Josué Garcés Urrutia persigue sus sueños con sacrificio. A sus 22 años, este joven nacido en Papayal, sur de Bolívar, fue medallista de bronce en los Juegos Nacionales y Paranacionales de 2012 y 2015 de Taekwondo, en la modalidad Poomsae. Es cinturón negro y es una de las promesas en este deporte para ganar oro en los próximos Juegos Nacionales 2019, que tendrán como sede a Bolívar.

Josué ha vivido muy de cerca la violencia y ha afrontado muchas situaciones difíciles para alejarse de ese flagelo y cumplir sus metas.

A sus siete años, sus padres tuvieron que sacarlo a medianoche del pueblo para evitar que la guerrilla lo reclutara. Durante un año, separado de su mamá, estuvo refugiado en una finca, a dos horas de Papayal, pero en 2007, cuando todo parecía haber quedado atrás, a causa de esa misma violencia, su mamá tuvo que desplazarse con todos sus hijos hacia Barranquilla.

En 2008 llegó a Cartagena. Su mamá, sus cinco hermanos y él se establecieron en la invasión 3 de Junio, cerca de Nelson Mandela, una zona asediada por el conflicto entre pandillas. Allí le tocó correr, esconderse y llorar para escapar de la maldad, de las drogas, del “mal camino”.

“Cierto día, un profesor del colegio Manuela Vergara, que se llama Eder Vergara, hizo una presentación para incentivar a los muchachos para que se alejaran del pandillísmo e hicieran deporte, para que buscaran buenos caminos... a mí me llamó la atención el arte marcial porque es muy bonito. Él me ayudó mucho y era quien me daba los pasajes para ir a entrenar”, cuenta Josué.

Desde entonces empezó a entrenar todos los días. En medio de las adversidades, de la escasez y del hambre siguió luchando por su sueño, fue demostrando sus destrezas y empezó a participar en competencias regionales y nacionales.

“Por participar en los Juegos en 2012 me dieron un incentivo y con eso compré la bicicleta para tener con qué transportarme. Necesitaba ir a entrenar y, además, pasé en la Universidad de Cartagena en ingeniería de alimentos y tenía que estudiar. Esa fue otra historia. Mi papá pudo conseguir la plata para la inscripción y el presidente de la Liga me ayudó con el primer semestre, pero después no conseguí para el segundo y me tuve que retirar.

“En ese tiempo, yo sufrí una lesión en la rodilla y tuve que operarme por medio de la Eps. Me decepcioné mucho y decidí retirarme del taekwondo para ponerme a trabajar porque en mi casa la situación era muy dura. Y trabajé por un año en un restaurante en el Centro, también me iba en mi bicicleta hasta que un día me la robaron, después mi hermano mayor, que se fue a trabajar en el Ejército, me ayudó a sacar una moto. En 2014 todos los que me conocen me motivaron a entrenar nuevamente y aquí estoy, a pesar de las dificultades porque sueño con ser campeón mundial y ojalá sea en el Mundial de Taekwondo Poomsae que se hará este año en Perú, pero aún faltan unos certificados que cuestan más de 200 dólares”, narra con intranquilidad.

Pero no solo eso le preocupa a Josué. A pesar de haber ganado tantas medallas – que conserva en una bolsa blanca – su situación no ha cambiado mucho, sigue viviendo en medio de la escasez. Su mamá, quien se separó de su padre hace varios años, ya no puede laborar debido a una enfermedad y sus hermanas trabajan para pagar sus gastos y ayudar en la casa. Él debe conseguir el dinero para pagar su segundo semestre de Licenciatura en Educación Física en la Universidad San Buenaventura.

“Estoy estudiando porque el Iderbol nos dio un apoyo de 50% de la matrícula como incentivo por haber ganado bronce en los Juegos Nacionales de 2015. Nos metimos a estudiar, animados, porque creíamos que era del 100%. Nunca nos aclararon cuánto era y en mayo, después de haber participado en unos juegos en Medellín, nos llamaron de la universidad para decirnos que debíamos pagar el otro 50% del semestre. Averiguamos en el instituto y nos dijeron que eso era lo que establecía la resolución. En esos últimos días tuvimos que correr para pagar el otro 50% e hicimos un préstamo con un banco. Logramos conseguir un apoyo en el Ider, pero nos lo entregaron después de la fecha que nos puso la universidad y lo usamos como abono para este segundo semestre. Ahora estamos esperando que nos aprueben nuevamente el incentivo en Iderbol por haber tenido buenos resultados en Medellín, donde ganamos oro, pero no nos han dado respuesta a pesar de haber entregado la solicitud”.

Entre la universidad y los entrenamientos, Josué ya no tiene tiempo para “rebuscarse” el dinero para los transportes o para la gasolina de su moto con las limonadas y los postres que vendía durante las prácticas.

La única idea que ronda en su mente en estos momentos es si deja de estudiar para trabajar y entrenar, o si deja deja de entrenar para trabajar y estudiar. ¿Qué tanto apoyo hay en este país para los jóvenes que ven una esperanza en el deporte?

¿QUÉ DICE IDERBOL?
De acuerdo con el Instituto de Deporte y Recreación de Bolívar (Iderbol), existe una resolución que establece que a los deportistas del departamento se les entregan incentivos económicos de acuerdo a los logros obtenidos. A quienes hayan ganado medallas de oro en juegos bolivarianos, suramericanos, nacionales y mundiales un 100%; oro en competencias nacionales, 50% y los jóvenes con proyección y talento (grupo que incluye a los merecedores de plata y bronce), un 30%.
Respecto al caso de Josué Garcés, el instituto afirma que al deportista y a otros jóvenes de su disciplina se les aprobó alimentación y estadía en el Centro de Alto Rendimiento del Caribe (Cerca), teniendo en cuenta que residen en una zona peligrosa y muy apartada del lugar de entrenamiento, pero que el área encargada de gestionar los estímulos económicos no ha recibido la carta de solicitud de Garcés Urrutia.

Notas recomendadas
Publicidad
Publicidad
2329 fotos
64086 seguidores
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese