Indicadores económicos
2017-09-25

Dólar (TRM)
$2.900,73
Dólar, Venta
$2.795,00
Dólar, Compra
$2.670,00
Café (Libra)
US$1,54
Euro
$3.469,56
UVR, Ayer
$251,72
UVR, Hoy
$251,73
Petróleo
US$50,66

Estado del tiempo
2017-09-25

marea

Marea min.: -4 cms.

Hora: 00:00

Marea max.: 19 cms.

Hora: 16:17

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 4 A 12 kms/h

Temp. superficial del mar: 28 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.2 a 0.6 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 31 ºC

Pico y placa
2017-09-25

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

9 - 0
Taxis
3 - 4
Motos
0 - 2 - 4 - 6 - 8

Kandanga, encuentro y resistencia

El territorio y el verdadero sentido del bicentenario de la independencia de Colombia, respecto al pueblo afrocolombiano, fueron los ejes temáticos de la “Semana de la Afrocolombianidad 2010”.

“La kandanga afrocaribeña y los medios de comunicación en Cartagena” se tituló el acto de lanzamiento de la “Semana de la afrocolombianidad”, que este año tuvo como eje temático el territorio y el bicentenario de la independencia de Colombia.
Mediante su ponencia titulada “El ojo como palabra y la palabra como ojo”, el investigador cartagenero Enrique Muñoz Vélez explicó que “Kandanga (o Nkandanga) es homenaje y adoración. (...) es la marcha simbólica que significa encuentro que celebra la fiesta del complejo cultural bantú como resistencia y reafirmación de saberes ancestrales que son reivindicados desde el cimarronaje hasta la conquista etnoeducativa de los afrocolombianos”.
Muñoz Vélez enfatizó en la necesidad de que se explique con detenimiento el significado de la palabra “kandanga”, toda vez que durante muchos años ha sido utilizada como bandera de “empresas culturales” que lo único que buscan es utilizar los saberes del pueblo afrodescendiente en busca de intereses inmediatistas, que nada tienen que ver con el proceso de reafirmación étnica y espiritual que se viene desarrollando en Colombia.
Vista desde la dimensión (desde el ojo) de las mal llamadas etnias minoritarias colombianas, el vocablo kandanga se extiende hasta nuestros días concibiendo una conmemoración del bicentenario que realmente reivindique el sentido independentista del pueblo afrocolombiano, lo cual aún está por darse.
En ese sentido, el historiador Alfonso Cassiani planteó interrogantes como ¿De qué independencia hablamos? ¿De quién, para quiénes y de qué es esa independencia? Cuestionamientos que automáticamente impulsan a una búsqueda de respuestas materializadas en el hecho de que en pleno siglo XXI la situación para los afrocolombianos sigue siendo prácticamente la misma que se institucionalizó desde que pisaron territorio americano en el siglo XVI, en cuanto a sometimiento y desconocimiento de derechos.
En concordancia, la abogada cartagenera Sindis Meza Pineda resaltó la importancia de la etnoeducación como instrumento esencial para darle un viraje al engranaje educativo que hasta hace unos años se estaba implementando en Colombia, debido a que es desde ese renglón como se reafirman o se cuestionan y derrumban los estereotipos, algo de lo cual no debe excluirse a los medios masivos de comunicación (especialmente los que se trabajan con imágenes), que indiscutiblemente pueden influir en el comportamiento y opiniones de todo un pueblo respecto a las etnias que lo integran.
La kandanga o encuentro en el seno de la conmemoración del bicentenario apunta su sentido crítico hacia la cultura y el territorio de la etnia afro, ya que la primera viene padeciendo de banalización por parte de quienes dirigen los medios de comunicación, mientras que el segundo se refleja en el interés del capital privado por las tierras que ocupan las comunidades afros del Caribe colombiano, sin que el Estado esgrima una defensa efectiva en contra del despojo.
La banalización de la cultura afro tiene su asidero en que los medios de comunicación, utilizados por las empresas culturales y turísticas, insisten en promocionar una existencia del pueblo afro mediante la desgastada imagen del negro tocando los tambores, la negra bailando o vendiendo frutas, cuando en todos las instancias de la vida social colombiana existen infinidad de ejemplos de ciudadanos afros dando sus valiosos aportes en bien del desarrollo del país.
Pero ese desarrollo se hace cada vez más excluyente y despojador al desconocer que el territorio es fuente de vida para las etnias que allí han nacido y sobrevivido, como lo indica el periodista Gustavo Balanta, de la “Fundación Surcos”, señalando a la Zona Insular de Cartagena, la parte continental integrada por el corregimiento de La Boquilla y toda la Zona Norte, aunque también caben en esa lista los terrenos en donde se levantan barrios populares como Nelson Mandela, los apostados a lo largo de la Ciénaga de la Virgen, El Pozón y San José de los Campanos, entre otros.
Vale resaltar que los ponentes invitados a los diferentes debates que se dieron durante la semana, hablaron de despojo incluyendo, además, a los cartageneros de otras etnias y sectores laborales, quienes dentro de poco se verán obligados a abandonar sus espacios dentro del recinto amurallado y en sectores como Chambacú; o, en el mejor de los casos, retornarían como inquilinos dentro de su propia ciudad, por cuenta de los inversionistas que serían los nuevos residentes de la Cartagena antigua.
Por parte de las organizaciones afro que operan en Cartagena y el departamento de Bolívar la consigna empieza a ser “ponernos de acuerdo sobre lo fundamental”, que es un acto de supervivencia defendiendo al territorio, lo cual puede considerarse como el punto de madurez al que han llegado sus dirigentes, quienes ya empiezan a dejar de concebirse como islas flotando en aras de sus propios intereses.
“Mirémonos como un todo”, fue la sugerencia que gravitó en el ambiente de la kandanga realizada en el corregimiento de La Boquilla, la cual resultó todo un éxito frente a la acción directa de las comunidades sobre las amenazas de desplazamiento urbanístico que sobre ellas se ciernen.
Mecanismos como la titulación de colectiva, vista como el conjunto de las acciones que están sobrellevando las comunidades afrocartageneras; y la consulta previa para todos los megaproyectos y políticas de urbanización que se vayan a implementar (afectando, de una u otra manera, al conglomerado afro), son una especie de defensa que desde ya deben sostener firmemente las organizaciones de base.
Al respecto, durante el encuentro de los miembros de la “Asociación Nacional de Alcaldes de Municipios con Población Afrodescendientes” (Amunafro), se socializó el “Proyecto Prólogo”, del PNUD (Naciones Unidas), que busca capacitar a los ciudadanos afros en conocimientos de participación política, en aras de convertirlos en sujetos de relevancia dentro de proceso de toma de decisiones en la ciudad y el país que habitan.
“En esta temática del territorio raizal, los megaproyectos y el desplazamiento se ha jugado mucho con la necesidad de la gente —argumentó Gustavo Balanta—, porque un pescador que nunca ha visto tanto billetes uno sobre otro, es fácil que venda su propiedad a cualquier oferente. Pero en las zonas insulares, por ejemplo, la cosa ha mejorado bastante porque las organizaciones sociales les han enseñado a los nativos los derechos que poseen, entre esos los concejos comunitarios, que deben administrar el territorio, tal como lo establece la Ley 70 de 1993. Pero esa administración sólo es posible cuando a las comunidades se les dan las herramientas y las capacidades legales para que sean autónomas; de lo contrario, en estos territorios no va a quedar nadie”.

TEMAS

Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese