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La cantadora colombiana puso a bailar a los alemanes

| Publicado el 5 de agosto de 2012 - 12:01 am.
Totó la Momposina cantó en la plaza de Stuttgart Totó la Momposina cantó en la plaza de Stuttgart en la celebración de la Independencia de Colombia.
Asistentes al concierto en la plaza de Stuttgart, Alemania. Asistentes al concierto en la plaza de Stuttgart
Gerald y Carmen Gassmann abrazan a Totó la Momposina. Gerald y Carmen Gassmann abrazan a Totó la Momposina.
Totó la Momposina cantó en la plaza de Stuttgart
Asistentes al concierto en la plaza de Stuttgart, Alemania. Asistentes al concierto en la plaza de Stuttgart, Alemania.
Totó la Momposina cantó en la plaza de Stuttgart El Embajador de Colombia en Stuttgart, Juan Mayr, presidió el acto de Totó la Momposina.

Su voz de río puso de pie a los alemanes y la plaza principal de Stuttgart era tan caliente y festiva como en una noche en el Caribe. Ese prodigio solo es posible cuando canta Totó la Momposina. Mi amigo Gerald Gassmann, que nació allí en Stuttgart, cayó en el sortilegio del embrujo colombiano cuando conoció a Carmen, una caleña que fue a Alemania a enseñar español y a bailar salsa. Se casaron en Alemania y en Albania, al sur de Colombia, y desde entonces los dos son los más activos y fervorosos anfitriones y embajadores culturales del país en Alemania. El café que se toma Gerald en Stuttgart es de Barbosa, Santander, y en su oficina de abogados en pleno corazón de Stuttgart, él mismo se inventó un sistema para compartir el café entre sus empleados. El café va en vagones en un tren de juguete a control de remoto que lleva el nombre de Colombia. El tren cruza las oficinas con el café humeante, maniobrado por él desde su asiento. Su colección de trenes y rones del Caribe, es una de las maravillas secretas de Stuttgart.

Un hombre que es capaz de compartir el café colombiano en Alemania de esa manera tan lúdica e ingeniosa no puede ser un hombre común y corriente. Y Gerald es de veras un niño enorme, con una curiosidad insaciable por la cultura ancestral de los colombianos.  No he conocido a nadie más apasionado por el país que este alemán que delira por las hamacas de los sanjacinteros y las hamacas wayuus, las molas de los cunas, las tallas de los pastusos, las artesanías de los chocoanos y el ron de los caldenses, los antioqueños y los costeños. Pero qué decir de Carmen, que es una mujer maravillada por toda la creatividad artesanal y artística del país. Uno de los sueños de Carmen y Gerald, era que Totó la Momposina cantara en la plaza de Stuttgart. Y este deseo se ha cumplido en la celebración de la Independencia de Colombia, gracias a la iniciativa del Embajador de Colombia en Stuttgart, Juan Mayr.

Es increíble la devoción que existe en Alemania por Colombia. Hace años Gerald y Carmen, participaron en la creación el Círculo de Amistad Colombo Alemana, que no se ha limitado a tender puentes sino a generar una dinámica social y cultural entre los dos países. La gestión social humanitaria y pedagógica en Lérida y cercanías de Armero después de la tragedia de 1985, es ejemplarizante, por parte de este círculo binacional. Construyeron calles, plazas y colegios, como la institución educativa y el bachillerato de Lérida, que ya tiene más de veinte años. Y apadrinaron niños y niñas huérfanas para apoyarlos en sus estudios universitarios.

No hay 20 de julio que este par de alemanes no celebren en Stuttgart junto a medio centenar de miembros del Círculo de Amistad Colombo Alemana, en las distintas ciudades de Alemania. Ese día comen y celebran como si estuvieran en Colombia.



A bailar con Totó

Cuando Gerald supo que Totó la Momposina era la invitada de la celebración de la Independencia de Colombia en Stuttgart, apresuró su café a control a remoto y salió a su encuentro. Llevó de regalo para ella una escultura del Hombre Costeño, forjada en Bogotá y diseñada por el pintor de Santa Cruz de Mompox, Limberto Tarriba. La escultura es un hombre flaco, con sombrero vueltiao, mochila y abarcas tres puntá.  En la plaza de Stuttgart se dieron cita cinco mil personas, con las palabras inaugurales de Juan Mayr, Embajador de Colombia en Stuttgart. El concierto de Totó atrajo a colombianos residentes en Alemania. Y su voz resonó como una señal ardiente de los ancestros del Caribe.

La bandera de Colombia bailoteó en el aire y acompañó a las bailarinas y a las alemanas conmovidas por el embrujo del bullerengue.

Al final, Gerald invitó a una cena en la que no faltó ese café salido de las entrañas del país, el mismo que él saborea todos los días en Stuttgart cuando hace mover los vagones de sus trenes de fantasía.

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