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La captura del homicida de Facundo Cabral libró a Colombia de una catástrofe

El 9 de julio de 2011, cuando iba en una camioneta rumbo al aeropuerto de Ciudad de Guatemala, en compañía del empresario nicaragüense Henry Fariña, el cantautor argentino Facundo Cabral fue asesinado a tiros con fusiles de asalto.

Además de promotor de espectáculos, Fariña era dueño de locales nocturnos en cuatro países y había contratado a Cabral para actuar en Guatemala y Nicaragua.

Cuando el cantante salía del hotel para dirigirse al aeropuerto, el empresario se ofreció llevarlo él mismo en su vehículo todoterreno.

Dos hombres sospechosos de ser los autores materiales del crimen fueron capturados varios días después y están siendo procesados en Guatemala.

El pasado fin de semana, fue capturado en Colombia el sospechoso de ordenar el atentado contra Fariña, un costarricense llamado Alejandro Jiménez González, conocido con el alias del “Palidejo”.

La investigación  del crimen, que involucró a la policía de varios países, incluyendo a Colombia, muy pronto reveló la participación del “Palidejo” en el atentado.

Se supo que había roto relaciones con su antiguo amigo Henry Fariña (a quien se investiga por narcotráfico y lavado de capitales), debido a problemas de dinero y a la negativa del empresario a venderle un club nocturno en San José de Costa Rica, por lo cual ordenó asesinarlo.

Facundo Cabral tuvo la mala fortuna de estar en mala compañía en el momento menos oportuno.



La historia de un capo

La policía y los cuerpos de inteligencia de varios países lo consideran un poderoso capo del narcotráfico internacional, que comenzó a a ganarse la vida como vendedor de  verduras en 1995, y en uno meses comenzó una meteórica carrera ascendente que le permitió mudarse de una casa humilde a una lujosa y enorme mansión.

Sus primeros trabajos como traficante de drogas los hizo entre Panamá y Colombia, mientras se convertía en un próspero comerciante de bienes raíces y dedicarse simultáneamente a la compra y venta de vehículos.

Rápidamente se volvió rico y poderosos y realizaba con frecuencia millonarios movimientos de dinero, de los que obtenía descomunales ganancias.

Comenzó a pactar alianzas con el crimen organizado en Centroamérica, hasta convertirse en su pieza clave, pero también en uno de los hombres más buscados por los cuerpos policiales de América Latina.

En Guatemala fue detenido por primera vez en el año 1995, acusado de varios fraudes con tarjetas de crédito, y en 2010 le abrieron allí una investigación por lavado de dinero y otra en Nicaragua por tráfico de drogas.



La captura

El “ARC Medardo Monzón Coronado”, un buque colombiano clase Swift 110 que posee un radar de búsqueda de superficie y que habitualmente patrulla la costa norte del Pacífico chocoano, detectó una lancha a eso de las 3 de la madrugada del lunes 12, y como habían recibido un informe de la Policía Antinarcóticos, que alertaba sobre el ingreso de “una carga muy importante” a esa hora, el capitán decidió enviar una lancha rápida para que interceptara la pequeña embarcación cuando entraba a jurisdicción colombiana, cerca de Punta Ardita, en la frontera con Panamá.

En la lancha iban tres personas que mostraron su cédula colombiana, entre ellas uno que se llamaba aparentemente Carlos Emilio Cardona Marín, quien despertó las sospechas porque su acento no parecía de este país.

Los tres fueron llevados a Bahía Solano y entregados a la Policía Antinarcóticos, y comenzó un cruce de comunicaciones con autoridades costarricenses y el intercambio de información fotográfica y decadactilar, que finalmente permitió concluir que de Jiménez González.

“Al momento de la captura se observó que tenía dos tatuajes que eran muy característicos de ese individuo”, dijo el general Óscar Naranjo en una rueda de prensa.

Allí mismo, el oficial reveló que al parecer, los hombres de “los Rastrojos” que trabajan para la organización de “los Comba”, iban a proteger a “Palidejo” y finalmente lo ayudarían a viajar hacia el sur del continente.



Conexión Colombia

La teoría de que “Palidejo”, además de venir a Colombia para huir de la persecución de las autoridades centroamericanas, era un enlace entre narcotraficantes colombianos y mexicanos del cartel de Sinaloa, también fue confirmada por el general Naranjo.

Al parecer, Jiménez se había encargado de establecer vínculos con bandas criminales y de narcotraficantes de Colombia, para restablecer la conexión luego que la Policía capturara a los hermanos Jorge Milton, Dolly de Jesús e Hildebrando Alexander Cifuentes Villa, que tenían una alianza con “el Chapo” Guzmán para blanquear divisas “mediante la administración de empresas importadoras con sucursales en diversos países”.

Dolly, quien se hacía pasar por empresaria, utilizaba la seducción como su principal herramienta de operaciones financieras ilegales, en beneficio del cartel de Sinaloa.

El desmonte de esta conexión fue un duro golpe para el capo mexicano.

El año pasado, la Policía ocupó 301 bienes, entre casas, vehículos, fincas y lotes, que estaban a nombre de testaferros colombianos de "el Chapo" Guzmán y que tienen un valor calculado de 250 millones de dólares.

Algunos de esos bienes estaban en el departamento de Bolívar, y muchos figuraban a nombre de la familia Cifuentes Villa.

Al parecer, el propósito de “Palidejo” era reconstruir esa sofisticada estructura para reanudar el envío de droga para el cartel de Sinaloa y el proceso de lavado de dinero.



Ante la ley

El jueves pasado, un tribunal guatemalteco resolvió procesar a Alejandro Jiménez González, alias “Palidejo” por los delitos de homicidio y tentativa de asesinato, debido a que existen suficientes evidencias que lo implican en el atentado que costó la vida de Facundo Cabral.

Los latinoamericanos tienen la esperanza de que la justicia guatemalteca condenará al hombre que hizo asesinar a un trovador que siempre le cantó a la paz.

Pero los colombianos están aliviados porque se impidió consolidar un red criminal del narcotráfico, que hubiera podido derramar demasiada sangre en el país.

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