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La Media Luna entre la luz y la sombra

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Aún quedan vestigios de un pasado oscuro y tormentoso. Pero pese a ello, la Calle de la Media Luna, esa que por años fue catalogada como zona de tolerancia de Cartagena está logrando, lentamente, que comerciantes e inversionistas extranjeros fijen sus ojos a un sector por el que nadie daba un peso.

Y no es para menos: su ubicación estratégica, importancia histórica y majestuosidad de sus coloridas casas han hecho que Getsemaní y la Calle de la Media Luna se conviertan en el nuevo polo de desarrollo turístico de Cartagena.
El escritor Gabriel García Márquez en los años 40´s ya hablaba de la “tormentosa” Calle de la Media Luna y Getsemaní, el primer barrio de Cartagena. Desde su “nacimiento” fue denominado como un arrabal. Y todavía son muchos los que prefieren no apostarle algo a ese sector, aunque por el contrario hay otros que creen en la zona y que confían en que ese pasado turbio, dentro de 10 años, de paso a la nueva zona rosa de La Heroica.
Mauricio Aimone (italiano) y Gabriel Mass (español) son dos extranjeros osados que decidieron jugarse el todo por el todo, “metiéndose” en la Calle de la Media Luna con un negocio que hoy lleva tres años y medio y que ha logrado congregar a importantes personajes del país y del mundo.
La Havana Club abrió sus puertas el 7 de septiembre de 2006 bajo el concepto de un bar cubano de los años 40´s y 50´s.
Sus propietarios, según afirma Juan Jorge Álvarez, administrador del lugar, sabían desde un principio a qué clase de zona se estaban metiendo, pero aun así se plantearon el reto y hoy es uno de los lugares más visitados de la calle.
“Fue un proceso muy largo y también un gran reto para los dueños que desde un principio consideraron el lugar porque se dieron cuenta que no había algo igual en la zona”, dice el administrador.
Álvarez, asegura que “ha habido buena química con la zona y con los vecinos de Getsemaní. De hecho una de las políticas de La Havana es que se empleen personas del barrio”.
A su vez afirma que para nadie es un secreto que al bar llega una que otra prostituta buscando clientes pero que nunca han sido permisivos “y cuando vemos que una de estas muchachas llegan en otra tónica les decimos que se vayan”.
Juan Jorge Álvarez, asegura que el auge de nuevos lugares en la Calle de la Media Luna se debe a que “Cartagena cada día se consolida más como un destino turístico y Getsemaní está dentro de ese marco de desarrollo”.
El administrador de La Havana dice que desde que este lugar abrió sus puertas al público, los lugares que tenían otra tónica en la calle “se han visto en la obligación de irse porque no han aguantado la presión de ver que la Calle de la Media Luna está cambiando y que están llegando negocios con otra intensión”.
Fadia de la Rosa, propietaria de Bazurto Social Club, cuenta que cuando les contó a sus amigos que pondría un negocio en la Calle de la Media Luna, la catalogaron de loca, pero ella por el contrario, no prestó atención y decidió darle vida este lugar que tiene un año y que exalta la cultura propia del cartagenero.
“Vimos que era o que es una zona con mucho potencial y además nos dimos cuenta del efecto positivo que había tenido La Havana, Quiebracanto que lleva muchos años ahí, y por eso decidimos meternos en la zona, por todo lo que culturalmente encierra Getsemaní y por ese impulso turístico que tiene”.
De la Rosa se atreve a decir que la única forma de que la Calle de la Media Luna se siga revitalizando es con la llegada de nuevos establecimientos que cambien la imagen y el entorno de la zona.
“Es difícil pero los que estamos aquí lo hemos hecho porque creemos en la zona y en su cambio”.

VIVIERON EL PASADO Y EL AHORA
Martha Alzate, es una comerciante paisa que lleva 27 años en la Calle de la Media Luna.
Ella recuerda a una Media Luna conflictiva, imposible de transitar y sumamente peligrosa.
“Siempre trataba de recomendarle a la gente que no pasaran por esta calle, les advertía de lo peligrosa”.
La comerciante, dueña hoy de la Casa Villa Colonial y del Hostal Villa Colonial dice que comenzó primero con un hotel pequeño pero luego decidió apostarle a algo más grande y muy al corriente con los nuevos hoteles que se están desarrollando en el Centro Histórico y en el propio barrio Getsemaní.
“Pusimos la primera piedra con Casa Villa Colonial y muchos nos decían que estabamos locos”.
Alzate afirma que pese a los cambios que ha venido teniendo la Calle de la Media Luna, todavía persisten “tres puntos negros, identificados y que son fáciles de erradicar pero que siguen ahí”.
Ella, asegura que las lindas fachadas de cafés o hostales han influido para que se cambie la imagen lóbrega de la Calle de la Media Luna.
Marlene Gómez, es propietaria junto a su esposo, de la Tienda Dónde Héctor que tiene más de 10 años en la Calle de la Media Luna.
Ella, al igual que Martha Alzate, ha vivido el antes y el ahora de la Calle de la Media Luna, por eso tiene toda la autoridad para decir que esa zona está cambiando paulatinamente.
“Antes era peligroso caminar por acá, uno sentía miedo, había mucho vicio, pero ahora se siente más seguridad, se ha incrementado el turismo”.
Marlene Gómez recuerda que recién llegados a la zona tuvieron que luchar mucho porque el ambiente era difícil “mucha gente que venía a la tienda traían cosas para empeñar y tuvimos que arrancar de raíz con ese modo de pago que traían”.
Y como Marlene y su esposo conocen el sector y saben de su importancia, han decidido seguir invirtiendo allí y por eso alquilaron el local que está al lado de la tienda, para poner un bar de música crossover al que llamaron “Mangos”, donde antes quedaba un prostíbulo y un bar gay.
“Tenemos tres meses con el bar y con esto queremos hacerle entender a la gente que la Media Luna está cambiando”.
Lo contrario piensa Alejandro Puerta, comerciante del sector quien asegura que no ha visto cambio positivo alguno.
“Dicen que la calle está cambiando pero la realidad es otra, tengo 27 años acá y sigue igual. Todavía hay gente que pregunta que si la Media Luna es zona de tolerancia.
La Media Luna está sumida en una crisis profunda, aún pulula la prostitución y el expendio de drogas. Hay una total perversión”.

LOS GETSEMANICENSES
Nicolás Puello, es miembro de la Junta de Acción Comunal de Getsemaní y coordinador de seguridad del barrio, vive en la Calle de las Maravillas y asegura “realmente se ha visto el cambio, ya han dejado de existir los hoteles de pésima categoría y se ha disminuido el tránsito de personas no deseadas en esos hostales, pero todavía persisten los bares donde expenden drogas y llega gente de mala clase y mujeres prostitutas”.
Puello, dice que la Calle de la Sierpe es uno de los focos que no se han podido erradicar y en donde se aglutinan las prostitutas y destaca que hay presencia de la policía pero sólo a ciertas horas de la noche.
“Desgraciadamente tenemos que convivir con la gente que compra la droga y que la consume aquí mismo”.
Carmelo Hernández, Presidente de la JAC de Getsemaní y getsemanicense de nacimiento, lamente que a pesar de que el barrio esta “cercado” por varias estaciones de policía (El CAI del Parque Centenario y la Estación que está en la Calle San Antonio de Getsemaní) la reacción de dicha autoridad es tardía.
“Eso siempre lo hemos tratado en las reuniones con la Alcaldesa porque no es justo que estando cerca al sector, la Policía demore en llegar cuando se le solicita”.
Hernández, se atreve a afirmar que la imagen de la Calle de la Media Luna ha cambiado en un 70 por ciento “aunque todavía hay secuelas”.
El Alcalde de la Localidad Histórica y del Caribe Norte, José Ricaurte, afirma que “estamos buscando recuperar la Calle de la Media Luna y quiero decir con satisfacción que sí lo estamos logrando.
“Todo se ha hecho con control coordinado con las entidades del Distrito, insistiendo en que los comerciantes cumplan con la normatividad para que presten un servicio de altura”.
El funcionario destaca el esfuerzo mancomunado de los comerciantes de la zona, porque finalmente han sido ellos los que se han esforzado en cambiarle la cara negativa a la Media Luna.
“Ellos han venido con sus propios recursos mejorando el entorno y es un proceso de transformación que tiene mayor valor frente a los otros procesos que se han tenido en Cartagena.
Y es que la Calle de la Media Luna, es una calle con vocación turística y eso es lo que se viene dando”.
Lo cierto de todo esto es que la Calle de la Media Luna es un sector estratégico de la ciudad, que la conecta con su Centro Amurallado, su sector comercial y que muchos catalogan como la nueva zona rosa de La Heroica.

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Comentarios

CONVIRTIENDOME EN UN

CONVIRTIENDOME EN UN CAMINANTE, SI HE PODIDO NOTAR QUE LA CALLEM DE LA MEDIA LUNA ESTA CAMBIANDO SU FISIONOMIA. SE LE VE UNA LUZ DE ESPERANZA PARA EL BIENESTAR DE LOS NATIVOS Y EL DE NUESTROS ILUSTRES VISITANTES

CONVIRTIENDOME EN UN

CONVIRTIENDOME EN UN CAMINANTE, SI HE PODIDO NOTAR QUE LA CALLE DE LA MEDIA LUNA ESTA CAMBIANDO SU FISIONOMIA. SE LE VE UNA LUZ DE ESPERANZA PARA EL BIENESTAR DE LOS NATIVOS Y EL DE NUESTROS ILUSTRES VISITANTES