Indicadores económicos
2017-10-21

Dólar (TRM)
$2.936,66
Dólar, Venta
$2.848,00
Dólar, Compra
$2.680,00
Café (Libra)
US$1,44
Euro
$3.470,54
UVR, Ayer
$252,00
UVR, Hoy
$252,01
Petróleo
US$51,47

Estado del tiempo
2017-10-21

marea

Marea min.: -4 cms.

Hora: 21:51

Marea max.: 21 cms.

Hora: 12:14

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 17 kms/h

Temp. superficial del mar: 27 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.9 a 1.1 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 27 ºC
Máx. 31 ºC

Pico y placa
2017-10-21

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

Sábados de 7 a.m a 3 p.m

N/A - N/A
Taxis
N/A - 0
Motos
N/A - N/A - N/A - N/A - N/A

La muerte asusta en Haití

Si bien Wilmer López Romero está familiarizado con la muerte –es médico- todavía tiene intacto en su mente el recuerdo de ver tantos cadáveres juntos en las calles de Puerto Príncipe, en Haití, después del sismo que devastó a la isla hace más de un mes.

Wilmer fue uno de los tres socorristas cartageneros que partieron en el buque multipropósito ARC Cartagena rumbo a Haití en misión humanitaria, junto con personal de otras regiones del país, una tripulación ansiosa por colaborar y cientos de toneladas de ayudas para los hermanos haitianos.
Partió en representación de la Cruz Roja Colombiana, seccional Bolívar, institución a la que ha estado vinculado desde que tenía 9 años de edad. Hoy tiene 29.
El perfil que ha desarrollado durante los 20 años que ha estado en la Cruz Roja le valió para ser escogido como socorrista a Haití. Otro elemento que tiene a su favor es haber participado en todas las tragedias que se han vivido en Cartagena durante las temporadas invernales.
“Ya estoy acostumbrado a los desastres, porque los de aquí también son terribles”, dice, en una oficina pequeña del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, CRUE, en el Hospital Universitario del Caribe. Donde labora.

LO PRIMERO
Lo primero que hizo una vez aceptó irse para Haití fue aprovisionarse de elementos personales y de una buena dotación de pastillas para el mareo porque era la primera vez que se embarcaba en una nave de la magnitud del ARC Cartagena.
La misión partió el martes 19 de enero, a las 3 de la tarde. Iba con mucha expectativa porque ya sabía a lo que se enfrentaba. Las imágenes que transmitía la televisión así se lo habían hecho saber.
Durante el viaje no tuvo inconvenientes y más bien le tocó no sólo darle las pastillas para el mareo a uno de sus compañeros, sino que le tocó ayudarlo porque éste sí fue víctima del vaivén del mar. Hubo necesidad hasta de canalizarlo.

LA LLEGADA
A Puerto Príncipe llegaron el 22 de enero. Ya una vez en tierra firme lo que más le sorprendió fue ver tantos cadáveres juntos.
“Uno como médico se va acostumbrando a ver la muerte con otros ojos, pero lo que presencié allí me sorprendió mucho y me movió las fibras de ser humano. Aquello era espantoso. Cuando llegamos ya las autoridades de salud de la isla habían decretado la emergencia sanitaria y habían autorizado a quemar los cadáveres.
También recordará por siempre la forma cómo eran quemados esos cadáveres.
“La gente traía a sus muertos y los depositaban en una pila, donde con anterioridad se habían puestos pedazos de madera para hacer la fogata.
“Una vez prendidos, el olor que se sentía en el ambiente era feo”.
¿A qué olía…? ¿A carne asada?, le preguntamos un poco por morbosidad y por explotar ese sentido perverso que todos llevamos por dentro.
“No, no era a carne quemada… O sí, era a carne quemada pero podrida”, nos responde.
“Nosotros teníamos que andar con tapabocas porque cuando bajaba la atmósfera, el olor a muerte era más penetrante”.

OTRO CONCEPTO DE LA MUERTE
Explica el médico Wilmer López que lo que más le sorprendió de los haitianos fue observar el concepto que ellos tienen de la muerte, a la que asumen como algo natural, sin aspavientos ni asombros.
“La gente de Haití, por ejemplo, si bien llevaba a sus muertos con tristeza, también hay que decir que se les veía como resignados.
“Ellos tienen otro concepto del morir y vivir y de los sacrificios que hay que hacer en la vida. Yo miré a muchos amputados que decían: este brazo se lo ofrezco a Dios por darme la oportunidad de sentir este dolor y por seguir viviendo. Es gente de mucha fe”.

ORGANIZAN SERVICIO DE URGENCIA
La Cruz Roja Colombiana no sólo se encargó de distribuir las ayudas que por Cartagena habían mandado los colombianos, sino de organizar el servicio de urgencia en el Hospital La Paz, de Puerto Príncipe, al cual no le cabía un herido ni un muerto más.
Para eso se instaló en la parte de afuera del hospital una carpa donde inicialmente llegaban los pacientes y donde se le determinaba el grado de complejidad de la atención. Es lo que en el mundo médico se conoce como MEC –Módulo de Estabilización y Clasificación de Pacientes-.
“Para nosotros, y creo que para muchas personas, el idioma fue una gran limitante porque el dialecto de la isla, el creole, no es fácil. Yo, por ejemplo, tenía un traductor que nos contrató la Cruz Roja, y quien me servía de puente con los pacientes. Yo le decía que le iba a preguntar a las personas y él, a su vez, me informaba a mí. Lo mismo hacíamos con las fórmulas”.

LOS NIÑOS
También sintió lástima por los niños a los que les tocó atender.
“Yo me inclino por la pediatría y me dediqué a atender a los niños, muchos de los cuales estaban en alto grado de desnutrición, con infecciones de la piel y afecciones respiratorias.
“Eran niños de meses hasta adolescentes, que tenían fracturas, traumas craneoencefálicos, heridas abiertas”.

“I LOVE COLOMBIA”
Comenta que los haitianos que estaban en el albergue donde Colombia distribuyó las ayudas se mostraban muy agradecidos con el país porque la ayuda les llegaba directamente, ya que el Gobierno, a través de la Cruz Roja, se preocupó porque así fuera.
“La Cruz Roja, a pesar que no era fácil conseguir un camión para trasladar las ayudas del ARC Cartagena a tierra firme se preocupó por hacer contactos con los líderes de los grupos. Por eso nuestras ayudas llegaban rápido.
“La gente lo único que nos decía era ‘I love Colombia’. La verdad es que esa fue una experiencia inigualable que hace crecer a uno como ser humano. Ver de cerca una tragedia como la de Haití obliga a uno cambiar la visión de la vida.
“Lo primero que se me vino a la mente es que nosotros en Colombia, con todo y nuestros problemas, somos privilegiados, porque aquí lo tenemos todo”.

DEBER CUMPLIDO
Wilmer y sus compañeros de Cartagena – Avis Ojeda, enfermera jefe, y Álvaro Muñoz, auxiliar de enfermería- y los demás socorristas de la Cruz Roja Colombiana, regresaron en un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana el 1° de febrero.
“Llegamos al aeropuerto de Catam, en Bogotá. Era la primera vez que montaba esa clase de avión. Allí nos recibió el presidente Uribe, quien tuvo para nosotros gestos de agradecimiento por la labor desempeñada a nombre del país”.
Hoy Wilmer no sólo se considera mejor ser humano, sino un colombiano que tuvo la oportunidad de ayudar a otros hermanos en desgracia, a los que se le dedicó en cuerpo y alma durante 10 días, con jornadas de trabajo de 7 de la mañana a 7 u 8 de la noche, y con un promedio de pacientes atendidos entre 50 a 60 diariamente.
“Fueron ellos y sus problemas los que se encargarán de hacerme un mejor ser humano”.

TEMAS

Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese