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La pugna entre Bolívar y Manuel del Castillo y Rada

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La primera vez que llegó Simón Bolívar a esta ciudad, desencantado y triste tras la caída de la primera república de Venezuela, fue recibido por Manuel Rodríguez Torices, presidente del Estado Soberano de Cartagena, con los brazos abiertos.

En diciembre de 1812, Bolívar comenzó su campaña por el bajo Magdalena que le había encomendado Rodríguez Torices, mientras a la villa de Pie de la Cuesta llegaba Manuel del Castillo y Rada, en ese entonces comandante de la Provincia de Pamplona, con la misión de proteger a la Unión de la presión de los españoles que se venía desde Venezuela.

Al tiempo que el coronel realista Correa ocupaba los valles cercanos a Cúcuta, llegaba Bolívar a Ocaña, cuyas fuerzas debían ser apoyadas por las del coronel Castillo y Rada, según las órdenes que se impartieron desde Tunja y Cartagena, como en efecto ocurrió, de manera que en febrero de 1813, las tropas unidas atacaron Cúcuta, en medio de algunas desavenencias entre Castillo y Bolívar sobre el mando militar.

Bolívar se había propuesto continuar su campaña ofensiva hasta la propia Caracas, pero Castillo se negó a seguirlo, porque ello habría implicado desacatar las ordenes estrictas que había recibido. Esto molestó profundamente a Bolívar, quien ya había tenido discusiones con Castillo, que no aprobaba los métodos, a su juicio demasiado violentos, que empleaba el Libertador para asegurarse que no hubiera deserción entre las fuerzas patriotas.

Las relaciones entre los dos se deterioraron profundamente y esa desavenencia le costaría muy caro a Cartagena dos años más tarde.

El Estado de Cartagena pasó todo el año de 1813 combatiendo contra las fuerzas de Santa Marta, un período en que Barranquilla se erigió en villa y le fue concedido escudo de armas por el presidente Rodríguez Torices, y el Congreso de las Provincias Unidas le exigió a los cartageneros que cuando las tropas ocuparan Santa Marta, fueran saqueados sólo los bienes de los españoles.

A principios del año 1814, Manuel del Castillo y Rada renunció a la comandancia de Pamplona, regresó a Santafé y luego se dirigió Cartagena, donde las autoridades le nombraron comandante militar de la plaza, en medio de la oposición del grupo de los Gutiérrez de Piñeres.

En mayo de ese año, tuvo que desbaratar el complot del oficial venezolano Miguel Carabaño, quien se había propuesto tomarse a Cartagena por las armas. Carabaño fue destituido y los Gutiérrez de Piñeres considerados sospechosos de participar en el complot.

El 25 de septiembre, Bolívar volvió nuevamente a Cartagena, y encontró en la ciudad el mismo panorama de toda la Nueva Granada, dividida en dos bandos: el de José María García de Toledo, apoyado por Manuel del Castillo y Rada; y el de los hermanos Gutiérrez de Piñeres, amigos del Libertador.

Un mes después, Manuel del Castillo emprendió una campaña de sometimiento de Santa Marta, como jefe de la línea del río Magdalena.

Recién comenzado el año de 1815, exactamente el 5 de enero, una rebelión depuso al presidente de la provincia de Cartagena, José María García de Toledo, lo que motivó a Manuel del Castillo y Rada a regresar con un millar de hombres de infantería y un grupo de caballería, en apoyo del gobierno legítimo destituido.

Tras recuperar el control de Cartagena, fue destituido el comandante de la plaza y los Gutiérrez de Piñeres fueron desterrados por seis años.

Simultáneamente, Bolívar, quien en diciembre de 1814 se había tomado Santafé a nombre de –qué ironía– los federalistas de Tunja, derrotando a los centralistas, se dirige a la Costa Caribe esperando recibir armas y municiones de Cartagena para tomar Santa Marta y de ahí partir a liberar a Venezuela.

Como el gobierno de Cartagena, liderado por Manuel del Castillo y Rada, se negó a prestar el apoyo requerido, Bolívar decidió irse contra la ciudad y le puso sitio durante mes y medio, desde el 26 de marzo hasta el 8 de mayo.

Finalmente, Bolívar decide renunciar a la comandancia general de la Unión, levanta el sitio y sale rumbo a Jamaica, sólo unos meses antes de que el comandante español Pablo Morillo llegara desde Santa Marta con más de 8.500 hombres para restaurar la monarquía en la ciudad amurallada.

Las razones por las cuales Castillo y Rada se negó a proporcionarle ayuda a Bolívar han sido objeto de profundas discusiones históricas, que generalmente han estado marcadas por una gran falta de objetividad. Castillo terminó siendo por mucho tiempo una especie de traidor a la causa patriota y el causante del gran sufrimiento que padecería Cartagena cuando Morillo la sitió de manera tan cruel.

En realidad, los documentos históricos y las reseñas de periódicos de la época, como el Argos de la Nueva Granada, muestran a un Manuel del Castillo muy apegado a la ley, muy prudente y enemigo de acciones militares descabelladas y resentido con Bolívar por su soberbia y autosuficiencia, que se manifestaron en su desobediencia a no seguir hasta Venezuela en 1813, contra la opinión de Castillo.

Tenía también Castillo muchas razones para desconfiar del Libertador, puesto que era confuso el caso de la entrega de Francisco de Miranda a los españoles, a la que muchos atribuyen la entrega de un pasaporte a Bolívar por el comandante realista Monteverde en supuesto pago de ese arresto.

___________________

FUENTES:

Hechos y Gentes de la Primera República Colombiana, de Rodrigo Llano Isaza. Boletín de Historia. 1995

Bolívar, de Indalecio Liévano Aguirre. Ediciones El Liberal. 1945

El Libertador, de Augusto Mijares. Ediciones de la Presidencia de la República de Venezuela. 1987

Crónica razonada de la guerras de Bolívar, de Vicente Lecuna. Imprenta Nacional de Caracas. 1954

Historia General de Cartagena, de Eduardo Lemaitre. Banco de la República. 1983

Cartagena de Indias durante la Primera República, de Adelaida Sourdís. Banco de la República. 1988

Periódico Argos de la Nueva Granada. Número 62 del 26 de febrero de 1815. Colección digitalizada del Banco de la República.

 

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