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La suerte de Diomedes no está echada

Que tire la primera piedra el colombiano que no sepa quién es Diomedes Díaz. Quien no sepa que… el 26, del mes de mayo, nació un niñito en el año 57… allá, en La Junta, fue bautizado, y hoy se conoce con el nombre de Diomedes…

Y que tire la primera piedra, también, el que no haya leído este párrafo cantando mentalmente.

Mucho de Diomedes Díaz, ídolo de muchos y criticado por otros tantos, vive en esos ojos negros y pícaros de su hijo y homónimo: Diomedes Díaz Acosta. No estamos aquí para decir si el quinto de los diecisiete hijos del Cacique de La Junta le heredó el talento o no, o si también es mujeriego, nada de eso. Estamos aquí para responder una pregunta: ¿Qué significa ir por la vida con la sangre y el nombre del cantante más reconocido en el país del Sagrado Corazón de Jesús?

Más placer que penas...
Aquella noche, camino a casa, en una buseta Bosque-Crisanto Luque que olía a óxido y a aromatizador barato y excedía la velocidad del Corredor de Carga, sonó una canción de Diomedes, una de esas inmortales en parranda…

Es una historia que llegó a su fin, después de hadas y magia sin par, amor profundo tan dentro de mí, que me maldice… Ha serenado la mente al sufrir, ya qué tener si todo lo perdí, la suerte echada ya está corazón, qué me maldices…

No recuerdo el rostro del muchacho que estaba al lado mío, pero sí que comenzó a cantar. Cerró los ojos. Convirtió su pierna izquierda en una especie de instrumento de percusión que golpeaba de cuando en cuando, sin abrir los ojos… Tan deliciosamente disfrutaba de La suerte está echada que coreaba los saludos y a veces se mordía los labios… Miré a mi derecha y vi a otra desconocida cantando, también el chofer y el esparrin… Estamos en 2017 y la canción se grabó en 1996.

Más tarde, luego de la muerte de Martín Elías, otro heredero de Diomedes, leía en Twitter: “Qué falta de todo, llorando la muerte del hijo de un asesino. Colombia está en el séptimo círculo del infierno de los valores morales”; lo decía María Antonia García, la columnista que terminó disculpándose.

Sí: Diomedes es un nombre que inspira amores ciegos y odios viscerales. Sin embargo, para el día que nació Diomedes de Jesús, uno de sus cuatro hijos con Patricia Acosta, nada perverso parecía asociarse al nombre del cantante, no había ocurrido el crimen de Doris Adriana Niño, por el que el vallenatero pagó tres años de prisión.

Era 12 de diciembre de 1985 y Patricia pujaba a su segundo muchachito. Esos tiempos no fueron fáciles, menos tranquilos. Ella había peleado dos días antes con el Cacique porque llegó tarde a la casa o, tal vez, porque andaba tomando, el caso es que Patricia cogió tanta rabia que rompió fuente y le comenzaron los dolores de parto… Para cuando el travieso de Diomedes de Jesús comenzó a asomar sus narices a este mundo, su papá estaba en la calle… Ya lo cantaba él… si uno la encuentra vuelta una leona, tiene que regresarse pa’ la calle. El caso es que el bebé nació sano y, apenas le avisaron, Diomedes corrió al Hospital Rosario Pumarejo de López a conocer a su nuevo retoño. Pero no llegó solo, se agarró de su sonrisa y de un ramo inmenso de flores para redimirse, y apenas lo pusieron en sus brazos, el bebé gritó fuerte.

-Diomedes: “Este va a ser el cantante, este es el que va a remplazarme a mí. Se va a llamar Diomedes, como su papá”.

-Patricia: “Se va a llamar Diomedes de Jesús, porque a él lo salvó fue Jesús… casi se me muere por tu culpa”.

O algo así le contaron a Diomedes de Jesús, que está aquí, frente a mí. “Ninguno (de los hermanos) se llama Diomedes, el único que mi papá le puso así fue a mí y puedo decirte que lo mejor de llamarse Diomedes es sentir ese gran orgullo, esa gran satisfacción, porque el que me puso el nombre fue el ídolo, el mejor padre, el mejor amigo, el mejor consejero… No tengo nada negativo, llevar este nombre es un orgullo”, dice, y siempre que termina una frase sonríe.

Habrá quienes esperan del hijo el mismo éxito aplastante de su padre, la voz potente, las ocurrencias, que venda millones de álbumes y que grabe todos los años, que sea muy famoso. También existirán los que esperan que este segundo Diomedes caiga escandalosamente, que cometa los mismos errores del viejo. Que tropiece mil veces con lo ilegal, con la droga, lo cierto es que Diomedes de Jesús no está dispuesto a derrumbarse por las críticas a su papá: “Mira, es que su desorden era fuera de la casa. Cuando salía, como él mismo decía, era un hombre libre… pero siempre fue un padre normal, nunca irrespetó, ni hizo cosas malas dentro de la casa. Eso de la gente, pues no, gracias a Dios todavía no me he encontrado a un atrevido de esos por ahí, pero el día que me lo encuentre le canto sus tantas verdades también (ríe)”.

De aquel muchachito que jugaba a ser Batman en Valledupar y que se lanzaba de los árboles en su inocente intento por volar, sobrevive la picardía, el carisma, la humildad y el cariño para la gente los sacó de su padre. ¿Y los defectos? “Las mujeres -ríe-, ¡mentira, mentira! A veces, soy malgeniado, pero apenas un poquitico, cuando uno tiene hambre… yo soy más quietecito, más calmado que mis hermanos -vuelve a reír-”.

Epílogo
El Diomedes que me mira a los ojos dice que si volviera al pasado, viviría despacio para abrazar fuerte a Martín Elías. Que lo extraña y lo ama. Que quisiera tener un borrador gigante, para eliminar de su vida el 14 de abril de 2017, el día del accidente que lo mató. Que le agradece, porque antes de fallecer su hermano bendijo su carrera artística.

Dice este Diomedes que su canción vallenata favorita es “Mis mejores días”. Que con su papá habló por última vez el 12 de diciembre de 2013, el día de su cumpleaños… Que presentía su partida, porque se despidió, pero no está del todo “muerto”: vive en su voz y en los vallenatos que escucha todos los días. Que planea seguir sus pasos en la música, que quiere, por lo menos, apuntarse un clásico como La suerte está echada. Pero que, como el destino lo construye uno mismo y su suerte no está echada, seguirá trabajando duro para escribir con su voz una nueva historia, un nuevo significado del nombre Diomedes Díaz.



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