"Mi fuerte en Miss Universo es mi raza": Andrea Tovar

29 de enero de 2017 12:00 AM

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La primera impresión que me dio Jealisse Andrea Tovar Velásquez en este encuentro de sábado por la mañana, en el Parque Bolívar en Cartagena, es que es una mujer segura de sí misma. Está convencida de que es la más bella de Colombia, pero no por su cuerpo, ni pasarela: lo es por lo que irradia, por lo que siente, por cómo abraza a la gente y por cómo sonríe. 
Camina vestida con un ‘crop top’ blanco y falda mostaza por un lado del parque y atrae la mirada de hombres y mujeres; en cuestión de segundos está rodeada de admiradores que quieren una foto con ella.
Andrea se muestra linda, gentil, como en casa.

Luego de un rato hablando con ella me doy cuenta de que es inteligente, no traga entero. Luce alegre y a la vez denota un carácter sólido, disciplinado. No le da miedo el qué dirán, a la crítica le saca el cuerpo, avanza a su ritmo y consigue lo que quiere, la muestra de ello: está hoy en el certamen de belleza más importante del mundo, ad portas, quizá, de dejar atrás cetro, corona y banda de Miss Colombia y coronarse, ¿por qué no?, Miss Universo.

En sus últimas salidas en el concurso Tovar ha sido enérgica, convencida de que ganará, su actitud es su fuerte, pero también su raza. Con ella hablamos antes de que partiera a Manila, Filipinas, de su casa, su niñez, sus gustos, disgustos y hasta de cómo sueña al hombre de su vida.

¿Cómo viviste la niñez en el Chocó?
-Un niño en Quibdó, en Chocó, se divierte con lo que sea; nosotros no buscábamos tantos juguetes, sino maneras creativas de divertirnos. Tuve una niñez muy sana, de muchos amigos, todos nos conocíamos; yo era sobrina hasta del que no era. En mi tierra todos somos tíos y primos. El juego que más recuerdo era la expedición Robinson, que consistía en irnos a la finca, meternos en el monte y recoger frutas. Yo era la más alta, así que me subía a los árboles a alcanzar las piñas y los marañones para luego comerlos entre todos.

Mi familia siempre ha sido muy conservadora y desde ‘chiquita’ me formaron con principios y valores súper fuertes, muy arraigados a nuestra cultura. 

Se ve que eres una mujer de carácter fuerte y muchos te critican por eso… dicen que cruzas la línea de la antipatía...
-Es que nuestras mujeres en Chocó, las mujeres de mi familia, siempre han sido líderes, las mujeres en mi casa son las que “mandan la parada” y eso se ve en mí, en lo que soy ahora, en mi personalidad, es parte de mi herencia familiar; en mi cultura hay un respeto invaluable por el mayor. Si un mayor habla se hace lo que él diga.

Que yo tenga esa firmeza en mi carácter no quiere decir que sea antipática. Respecto a la crítica, siempre hay defectos y las personas suelen mirar más las debilidades que las fortalezas, ya sé lidiar bien con eso, así que no le doy tanta importancia a comentarios fuertes o salidos de tono.

¿Qué es la familia para Andrea?
-Familia es un concepto que encierra amor y educación. Yo soy “open minded” y creo en la familia, en cualquier familia en la que haya amor y educación, sea hombre con hombre, mujer con mujer, hombre y mujer, lo esencial es el amor.

¿Qué tienes de tu papá y qué, de tu mamá?
-De mi papá, lo divertido, aunque él es un poco callado. El carácter de mi mamá lo heredé por completo. Ella es una mujer determinada que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, y eso lo tengo yo

¿Qué odias?
-Odio el racismo y todo lo que tenga que ver con discriminación, desde la racial hasta la de género. No se puede maltratar a alguien porque uno se cree de mejor familia, simplemente la vida no es así.
Algo que también odio es cómo las mujeres nos proyectamos en la sociedad de hoy. En muchas regiones veo que las mujeres se autodiscriminan, se dicen: “soy negra, soy pobre”, se conforman con su realidad, y eso se convierte en una cadena que debemos romper y depende más de nosotras que de ellos.

¿Cómo ves tu región, qué quieres hacer por ella?
-Chocó está emergiendo, en la música, la moda, el arte. Le estamos apuntando al desarrollo a través de la educación y eso se está notando. Tenemos talento deportivo, musical, que aún no se ha podido explotar a causa de la violencia pero siento que vamos por buen camino.

¿Qué ha significado este año de reinado?
-Ha sido todo. Mi vida está dividida en antes y después de Miss Colombia.
Pasé de ser una simple universitaria a quien nadie escuchaba para convertirme en una líder que lleva un mensaje claro a los jóvenes y niños. Me he dado cuenta de que el papel de una reina no es solo físico y banal, es tratar de incidir en asuntos sociales profundos, aprovechando la banda, el cetro y la corona.

¿Qué debe tener una reina?
Todo el mundo habla de una reina trigueña, 90-60-90 y con la sonrisa perfecta. Para mí es mucho más que eso, debe ser una líder en su entorno, una reina es una mujer que lleva un mensaje de inclusión a donde quiera que va y muestra un trabajo social de alto impacto como el que venimos haciendo desde el Concurso Nacional de Belleza, con la educación para los niños. Andrea Tovar no es una ‘reinita’ más, es una líder social y así quiero que me vean.

¿Qué cercanía tienes con Cartagena?
-Mi papá es de Sucre, pero su juventud la vivió en Cartagena. Con los cartageneros tengo un buen "feeling". Cuando vengo a esta ciudad me siento de aquí.

¿Qué extrañas?
-Comer todo lo que me gusta. La yuca con suero, el sancocho con papa, plátano, ñame; las pastas carbonara, la longaniza.

¿A qué le temes?
-A nada.

Un placer...
-Jugar voleibol todo el día.

Andrea en una palabra.
-Empoderamiento.

Tu fuerte...
-Mi raza, mi papá tiene rasgos indígenas, mi mamá es negra. ¡Esa mezcla es una bomba!

¿Qué debe tener el complemento ideal?
-Mi complemento tiene que ser un hombre muy seguro, muy inteligente, que siempre me esté enseñando. Alguien que se crea, me espanta totalmente.

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