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Pasa en las películas, ¿pasa en la vida real?

¿Qué pasa por tu mente cuando ves una película romántica? ¿Alguna vez has “deseado” que tu pareja o tu relación sea como esas historias de amor perfecto que nos vende Hollywood?

Seguramente muchas veces has suspirado con ello, aunque tengas muy claro que ese “rollo” no se reproducirá en la vida real. ¿Qué mujer no ha admirado a esos personajes abnegados que dan todo por amor, a ese galán o príncipe azul y desearía que de verdad existiera? O en el caso de los hombres menos melodramáticos: ¿no han pensado que sería muy chévere tener a una chica poco convencional como, por ejemplo, las que nos muestran las películas de acción?

Del dicho al hecho hay mucho trecho y, en este caso, de la ficción a la realidad, el camino es más largo aún, demasiado. Al final uno puede fantasear con lo que le plazca, el problema está cuando queremos aterrizar imposibles en nuestro verdadero mundo, el mismo que compartimos con otras personas y que no solo está en nuestra mente.

¿Qué tanto influye el cine romántico en las relaciones de pareja? Un crítico de cine y una psicóloga nos responden.

La pareja ‘perfecta’ que nos vende la industria del cine, de acuerdo con el investigador cultural y experto en estudios cinematográficos, Ricardo Chica Gelis, es un modelo de narración con “una estructura cuyos elementos tratan de hacer progresar un relato a partir de obstáculos, que casi siempre son de clase social, como es el caso de la película Titanic; o, también, una rivalidad familiar insuperable, como en Romeo y Julieta en muchísimas versiones del cine de Hollywood”.

Y plantea la estructura más o menos así: chico conoce a chica. Chico seduce a chica, que es inalcanzable por ciertos obstáculos. Chico conquista y salva a chica en circunstancias extraordinarias. Chico y chica se enamoran y luchan contra todos por su amor. Chico y chica huyen y viven felices para siempre. ¿Quién no ha visto esto en películas, en series y en telenovelas infinidad de veces? ¿Pero será que este modelo podría condicionar la búsqueda de la “media naranja” o incidir en la estabilidad de una relación?

“Es una influencia que se mueve en dos sentidos. Las historias que se dramatizan en la pantalla parten de una experiencia en la vida cotidiana y en el mundo de la vida. Lo que vemos en las películas románticas, en los melodramas y en las historias de amor, son experiencias que vivió alguien y que son susceptibles de ser replicadas e interpretadas por los espectadores. Lo que yo creo es que, además de la influencia de las películas, están las ganas de ser influenciado, o no. Esas ‘ganas’ tienen que ver con la sed de ilusión, de esperanza, de superar la soledad y encontrar al amante ideal, que sea capaz de acompañarnos de por vida; o, en todo caso, que nos haga sentir invencibles en un mundo cruel y canalla”, agrega Chica.

La psicóloga y magíster en salud mental y clínica social, Denis Rodao, directora de la escuela de Psicología de la Universidad del Sinú, considera que la influencia del cine y la televisión en el comportamiento de las personas podría darse generalmente en la niñez y la adolescencia, etapas en las que “están interviniendo procesos y patrones de asentamiento de la personalidad”, teniendo en cuenta que en la adultez ya se tiene una personalidad definida. Sin embargo, manifestó que el cine y la televisión podrían generar cambios de comportamiento muy esporádicos, que estarían relacionados con las particularidades, las vivencias o las fantasías de cada individuo y la manera cómo estas se conectan con esos contenidos.

“Las películas pueden generar, de alguna manera, una influencia momentánea, pero yo no estoy muy de acuerdo en que definitivamente las películas románticas lleven a establecer un patrón de comportamiento o de funcionamiento de las relaciones afectivas”, apuntó Rodao.

Como ejemplo se refirió a la cinta ‘Cincuenta sombras de Grey’, que cuenta la historia de una chica que se enamora de un magnate del que más adelante descubre sus poco convencionales costumbres sexuales. “¿Quién se va aquedar con eso? Quien tenga el elemento personal para llegar a desarrollar una relación de ese tipo, quien tenga el elemento que hace clic para conectarse justamente con ese contenido de la película que tiene algo que ver con su contenido personal”, explica la psicóloga.

¿Qué tan dañino es comparar lo que vemos en las películas con nuestras propias vidas? Mucho más de lo que crees. “Definitivamente nunca va a ser sano porque te va a generar expectativas que tal vez no satisfaga la pareja que tienes. O no permite que te relaciones de una manera real con la otra persona porque no estás aceptando sus características, sus cualidades, sino que estás tratando de crear una pareja ‘ideal’ que en el fondo no existe y cuando ves que no existe te frustras y eso te va a traer dificultades o inconvenientes. Lo que genera, básicamente, son relaciones de insatisfacción, porque la persona se queda cerrada en una idea o una fantasía que no se cumple”.

Pero hay otro extremo, cuando, de manera beneficiosa y con los pies bien puestos sobre la tierra, “analices qué cosas positivas puedes tomar de allí para que la vida de pareja mejore”.

De acuerdo con Rodao, es muy frecuente que las personas no estén del todo conformes con sus parejas, y que expresiones como “yo quisiera que él o ella fuera de tal manera” son muy recurrentes, lo importante es cimentar una relación bajo expectativas más reales.

“Establezcan una relación de pareja donde conozcan a la otra persona, pero no bajo la mirada de lo proyectas ni pensando en encontrar al príncipe azul o la princesa, más bien hay que prepararse para ser ese príncipe o esa princesa”, concluye. 



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