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Plebiscito: “Una decisión entre el pasado y el futuro”

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Hoy se acaba la guerra entre el Sí y el No. Seis días atrás se puso fin al conflicto armado entre las Farc y el Gobierno colombiano, y pasaron cuatro años de negociaciones públicas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, para que el momento histórico llegara: firmar el acuerdo de paz, pero la lucha no ha terminado.

Después de las cinco de la tarde de éste, el segundo día más esperado de los acuerdos de paz: 2 de octubre de 2016, Colombia y el mundo sabrán si valió la pena el acto del 26 de septiembre en Cartagena.

El país está dividido. Los opositores del Sí gritan cada vez más alto, los del No buscan la razones para hacerlos cambiar de opinión. Las redes sociales se llenaron de discusiones y los promotores olvidan lo realmente importante, la tolerancia y el respeto a la libertad de expresión. Cualquier persona creería que Colombia está polarizada frente a los acuerdos de paz, pero el Alto Comisionado para La Paz, Sergio Jaramillo Caro, opina que no.

En entrevista con El Universal, el funcionario habla de su posición frente al proceso amado y odiado por millones de colombianos.

-¿Cómo percibe la polarización de Colombia frente a la firma de la paz?

La polarización de Colombia es real, pero yo creo que no tiene que ver tanto con la paz. Es una polarización política que ha contaminado el proceso de paz. Lo que tenemos que hacer ahora es separar la discusión política entre el Gobierno y sus opositores de la discusión de la paz; una paz que no es ni del presidente Santos, ni del Gobierno, ni de Álvaro Uribe. Es del futuro de los  colombianos.

- ¿Cuál sería el panorama de Colombia si gana el Sí y cuál si gana el No?

Si gana el Sí, nos damos una nueva oportunidad como país, para construir una paz que va a ser difícil, pero que nos va a poner en una situación completamente distinta a la que estamos hoy. Seremos un país que ya no carga una guerra a cuestas. Y si gana el No, sencillamente fracasa el proceso de paz. Un No es no. La gente que dice que un No es un Sí, está diciendo mentiras, porque no hay ninguna posibilidad de renegociar. No fue por nada que pasamos cuatro años negociando en La Habana y hasta las mismas Farc ya dijeron que la puerta de renegociación está cerrada, entonces, el fracaso es volver al pasado. Es una decisión entre el pasado y el futuro.

Los defensores del No piden que no se levanten de la mesa y los acuerdos sean ajustados. “Queremos la paz, pero una paz justa. Una paz que no olvide a las víctimas de la violencia”, argumentan...

"El acuerdo que hay es el que hay.  Hicimos el mejor acuerdo posible. Incluso, fuimos mucho más allá en algunos temas, como el de justicia. Más de lo que históricamente se ha hecho en Colombia y en otras partes del mundo. Acordamos que los crímenes graves cometidos se tienen que juzgar y eso no había pasado nunca en una negociación”, dice Jaramillo.

"Una cosa es terminar el conflicto histórico y otra cosa es que desaparezcan las fuentes de violencia. Por supuesto que no van a desaparecer. Va a continuar, desafortunadamente, el crimen organizado, el narcotráfico, la delincuencia, pero ¿qué es lo que va a ocurrir? Que ahora nos vamos a poder concentrar solo en eso, en lugar de estar persiguiendo a las Farc por todo el territorio nacional", agrega.

- ¿Qué puntos de encuentro hay entre la firma de la paz que se dio con la guerrilla del M 19, en los años 90, y el que ya se firmó con las Farc?

Con el M 19, fundamentalmente, hubo un acuerdo para dejar las armas. No más. Pero este acuerdo con las Farc pretende sentar las bases para una paz estable y duradera. Eso, yo creo, que aquí en la Costa se debería entender fácilmente. De qué nos sirve desmovilizar a unos grupos paramilitares en Córdoba, si inmediatamente otros toman su lugar. Los que hoy llamamos bacrim (bandas criminales). Lo que tenemos es que llenar el espacio, construir y crear oportunidades. Por otra parte, en el proceso con el M 19 fue un proceso muy importante, pero no se enfrentaron los crímenes cometidos por ese grupo.     

-¿Tiene algún temor por la participación de las Farc como grupo político?

No. No porque yo confío en los colombianos. Para la democracia y para el proceso de paz, es bueno que las Farc entren, porque tendrán que responder en público por sus opiniones. Tendrán que enfrentarse a debates en el Congreso. Tendrán que enfrentar entrevistas como esta y rendir cuentas. Creo que eso es bueno y que los colombianos son lo suficientemente inteligentes para decidir qué es lo que les conviene.   

- ¿Del documento de 297 páginas que se firmó en La Habana, qué es lo que más le ha impactado, políticamente hablando?

Me impresiona que logramos un acuerdo muy importante en el punto uno, de desarrollo rural, que le va a traer unos grandes beneficios al campo colombiano.

Nos va a obligar a hacer en 10 años lo que no hemos hecho en 50, en desarrollo rural, de construir infraestructura, de apoyo a la productividad para que los colombianos que viven en el campo tengan las mismas oportunidades de los que viven en las ciudades. Eso me impresiona mucho. Ahora lo que tenemos que hacer es llevarlo a la realidad.

-¿Cómo ha vivido usted la violencia?

Cuando uno vive en Bogotá, vive lejos de la violencia. Pero no deja de tener amigos que fueron secuestrados. No deja de ver los efectos terribles del desplazamiento sobre las ciudades y, más que todo, sobre los seres humanos. Yo creo que Colombia hasta hoy no tiene conciencia del drama humano que ha significado el desplazamiento de millones de personas en nuestro territorio.

- ¿Qué significa para usted ser Alto Comisionado para La Paz en un momento tan importante para Colombia?

Una gran responsabilidad. Tratar de cumplir de la mejor manera posible con la tarea más importante que puede tener un gobierno, que es terminar un conflicto de 50 años para poder construir la paz.

La única manera de sacar adelante una negociación tan compleja es tener mucha paciencia y mantener siempre la serenidad. Usted no se puede dejar llevar por la emociones. Tiene que ser siempre muy sereno, tranquilo y evaluar permanentemente lo que se está diciendo y acordando.

Gane el Sí o gane el No, los colombianos esperamos que el día de mañana el país esté en paz. 


 

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Comentarios

¿Y LA PAZ EN CARTAGENA CUANDO?

Para conseguir la paz en Cartagena primero debemos revocar al alcalde. La revocatoria es la única solución. Debemos elegir otro alcalde que no le tiemble la mano, que no sea mentiroso, que sea competente, que sea inteligente, que no sea fiestero, que sea proactivo, que hable menos y trabaje más y que no sea amigo de los mototaxistas. No más locutores, ni pastorcitos mentirosos. LA REVOCATORIA VA