Ríos de Vida, 'noche de milagros' y la guerra de Dios

09 de abril de 2017 07:00 AM

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¿Cómo escapar de la subjetividad de la interpretación religiosa? Según el Registro Público de Entidades Religiosas, solo en Colombia hay miles de entidades cristianas protestantes que aseguran leer y comprender de forma correcta la biblia, el libro que contiene los textos en los que se fundamentan dos de las cinco grandes religiones del mundo.

Una de esas entidades o iglesias cristianas tiene su sede en Cartagena y es una de las congregaciones más polémicas del país debido a su activismo ante la coyuntura política y las decisiones estructurales con las que se debate el futuro de la nación.

Los acuerdos entre el Gobierno y las Farc para acabar con un conflicto armado de más de 50 años han aparcado a los colombianos en dos lados opuestos que abarcan las posiciones y matices políticos tradicionales y antagonistas: los que apoyan los acuerdos vs los que se oponen, los liberales vs los conservadores, los uribistas vs los antiuribistas, los santistas vs los antisantistas, los de derecha y los de izquierda.

Y es en ese escenario en el que la pareja de pastores de la iglesia Ríos de Vida, Miguel Fernando Arrázola Pineda y María Paula García, ha tomado protagonismo.

Bajo el lema de defender a la iglesia y el concepto tradicional de la familia, los Arrázola se han opuesto a los acuerdos y a otras reformas que impulsan algunos sectores sociales como el matrimonio y la adopción de parejas del mismo sexo. Con ellos se han movilizado miles de creyentes de la congregación, lo que ha provocado un rechazo de una parte de la sociedad, que no aprueba el cóctel entre religión y política.

Todo esto ha dado lugar a las que parecen polémicas irreconciliables, pues los pastores sustentan sus posturas a una guía divina y reveladora de Dios, lo que deja poco o nada para el debate. Además, situaciones como el apoyo y afinidad con ciertos partidos políticos o intereses a ocupar cargos como la Alcaldía de Cartagena, revelados por medios regionales y nacionales, ha provocado tensiones entre los Arrázola y los medios de comunicación.

Esas tensiones se intensificaron cuando Noticias Uno reveló un video en el que se ve al pastor -según el informativo-, en una de sus prédicas, amenazar de muerte al periodista bolivarense Lúcio Torres, quien ha sido uno de sus críticos y autor del artículo 'El Roscograma del pastor Arrázola', en el que cuestiona el manejo de los diezmos en la iglesia Ríos de Vida.

Esas amenazas causaron indignación en un montón de ciudadanos, que criticaron a los seguidores del pastor por no pronunciarse ante los que calificaron como hechos reprochables.

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Es la noche del 31 de marzo. Cientos o miles de personas se reúnen a un costado del Parque Los Leones como todos los viernes y domingos.

Poco queda del Ríos de Vida que nació en El Espinal y tenía 35 feligreses en 1998. Ahora es una iglesia en la Calle 31 del barrio Pie de la Popa, a la que se le atribuyen más de 15 mil miembros y que tiene una capacidad logística que dispone de personal controlando el cruce de peatones y vehículos a las afueras del recinto.

Unas rejas y hombres que vigilan el ingreso y salida de creyentes por una especie de pasillo, al lado de una cancha sintética donde juegan niños, dan la bienvenida al lugar, y un salón inmenso, en el que los pastores ofrecerán su prédica del 'viernes de milagro', recibe a los cristianos adornado con un juego de luces led.

La asistencia es masiva y en poco tiempo se llenan los dos pisos dispuestos para el auditorio. Abajo, pantallas situadas en columnas permiten a los de atrás ver a los pastores en tarima mientras que por el sitio web de la iglesia otros feligreses pueden seguir la transmisión en vivo con una producción a la altura de cualquier canal de televisión.

Hay sectores de la ciudad que miran a Ríos de Vida por su capacidad política. Es la entidad religiosa que más votos aporta, se dice. Y es el activismo social el enfoque para arrancar la noche.

"Alcen la mano los que van a marchar mañana... Vamos a marchar por Dios, por nuestras familias, por nuestra fe. Nosotros no tenemos tinte político...". La noche de milagros empieza con una prédica de la pastora María Paula.

Se refiere a la marcha del 1 de abril y Cartagena será una de las ciudades clave en la manifestación nacional, que fue convocada por grupos sociales y religiosos, pero que captó la atención del país cuando se unieron a ella el Centro Democrático y el polémico ex sicario del Cartel de Medellín, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias 'Popeye', que terminó expulsado de la marcha.

Uno de los motivos de la marcha era rechazar los acuerdos firmados con las Farc. Ellos encarnan para la congregación cartagenera la semilla apocalíptica de nuestros tiempos, que conducirán a Colombia al sonado 'castrochavismo' y a una crisis social igual a la que afronta Venezuela.

María Paula es una gran oradora y en su convocatoria apela a la cercanía con Dios, que atribuye a su esposo Miguel Arrázola, y a la visión guerrerista con la que se forjaron los pueblos elegidos del Antiguo Testamento.

"El señor le dio su palabra al pastor el día de hoy para que no tuviéramos miedo, que marcháramos porque él iba delante de nosotros. Así que siempre se tienen que levantar valientes, recuerden que Dios ganó las guerras no con muchos sino con valientes".

Es un discurso que despierta pasiones. El público, entre los que pueden distinguirse personas de los diferentes estratos y niveles sociales, se entona con aplausos y gritos a medida que avanza la charla.

Tras una corta intervención del abogado y youtuber Oswaldo Ortiz, quien también invitó a la marcha y comparó a Colombia con la situación en Venezuela, la pastora retomó la palabra para hablar de la guerra de Dios.

Esa noche se ausentaron de su discurso Jesús y el mensaje de amor y reconciliación del Nuevo Testamento. En su lugar asistieron Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, dos próceres de la Independencia que se enfrentaron al miedo y a la muerte para librar la guerra con la que liberaron al pueblo.

Sus palabras dejan entrever que Colombia está en guerra y la marcha del 1 de abril es una batalla. Una batalla por el control del país.

"Colombia está en ruinas, se parece cada vez más a Sodoma y Gomorra. Si hay algo que pueda reconstruir este país es la iglesia del señor, la iglesia cristiana... Es que nosotros no nos metimos en la política, es que la política se metió con nosotros cuando empezaron a meterse con la familia, cuando dijeron que se podían casar dos mujeres o dos hombres".

El mensaje ha sido claro. Según la pastora, Dios le dice a sus seguidores que salgan a marchar porque los de ahora "no son tiempos de dormir, no son tiempos de fiesta, son tiempos de guerra...".

Las luces se apagan y la oscuridad se toma un momento el salón. Un juego de lámparas de colores y un grupo musical ambientan la escena que ahora luce como una discoteca. Es el momento más alegre de la noche. Los creyentes cantan, bailan y sacuden sus manos.

Esa es la antesala a la prédica de Miguel Arrázola, que se une al grupo musical y lleva la fiesta a su clímax. El líder de la iglesia luce tranquilo y, contrario a lo que quizás sus propios seguidores esperaban, no hace mención directa a la marcha ni a la coyuntura política. Su charla es más sutil.

Miguel y María Paula se complementan a la perfección. Según un proyecto de grado presentado en el programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, ambos se formaron espiritualmente en el Rhema Bible Training Center de Tulsa, Oklahoma, en Estados Unidos, y allí recibieron el título de teólogos. Luego complementaron sus conocimientos con estudios en Singapur y Guatemala.

Durante su intervención, Arrázola se muestra de buen ánimo, hace bromas con 'Nigeria' -uno de sus congregados- y se adentra a repasar algunos pasajes de la Biblia. Con ellos encuentra la forma de continuar -de forma implícita- el mensaje al que se refirió su esposa minutos antes: La guerra guiada por Dios.

Empieza con la historia del profeta Daniel, pasa por Isaías y se detiene en la historia de las luchas de Jeremías, Ezequiel y Sofonías.

Relaciona la actualidad de Colombia con aquellos imperios del pasado que cayeron ante la justicia divina tras la degradación de sus valores.

"La economía está siendo sacudida, las familias, la libertad de expresión, los matrimonios, los niños, las bases de los valores éticos y morales, la conciencia".

La noche continúa con la unción de un grupo de creyentes que lloran y se desmayan una y otra vez al recibir la bendición del pastor.

Luego, los Arrázola presentan a una pareja de venezolanos que llegó a Cartagena huyendo de la crisis y en medio de lágrimas pidieron a sus feligreses, además de una ofrenda -la segunda de la noche sin contar el diezmo-, que se solidaricen con los inmigrantes del país vecino, a los que muestran como el espejo de lo que podría pasar en Colombia.

Tras recuperarse de una voz entrecortada, Miguel Arrázola exclama: Alcen la mano los que irán a la marcha de mañana.

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