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Sueños que aniquilan a la pobreza

Hay gente tan disciplinada, pero tan disciplinada, que “noquea” a la escasez y a la pobreza.

Dígame, ¿cómo hace un muchacho de 16 años para salir adelante con un papá que lo abandonó, un padrastro en la cárcel por error, un hermano pequeño, y su madre embarazada que no tiene dinero? Y para rematar, el muchachito se acaba de graduar de bachillerato. No hay de otra: toca olvidar el diploma y a camellar se dijo. Toca camellar en lo que salga.

Ese ‘pelao’ que desafió el fracaso se llama Darwing Salcedo Correa. Lo criaron sus abuelos en la vereda el Limón, en Lorica, Córdoba. Allí llevaba una vida relativamente tranquila. “Cuando uno es criado por los abuelos, y más en un pueblo, crece con el ‘plus’ del cooperativismo, de la ayuda mutua. No hay egoísmo, todos aportan, hasta comen en el mismo plato si es necesario”, dice Darwing.

Pasó el tiempo y su mamá, su hermanito y él llegaron buscando una vida mejor a Cartagena. Empezaron viviendo en Villa Barraza y ahí compraron un “diminuto” lote en Villa Hermosa, en la zona industrial de Mamonal.

Comenzó a estudiar en una institución del sector. No faltaron las adversidades familiares que parecían hacer a Darwing más fuerte.

Su padrastro fue a dar a la Cárcel de Ternera porque lo involucraron en un robo en el que no tuvo nada que ver y, aunque la situación se resolvió y lo liberaron, en ese momento, era Darwing quien debía responder por su mamá embarazada y por su hermano. La mujer se ganaba la vida vendiendo libros de casa en casa. Se asoleaba sin interrupción para sacar adelante a sus tres hijos.

Seguro usted ha dicho alguna vez: “Ay, que llueva, que pegue un aguacerito”, como lo he hecho yo. Bueno, mientras pronunciábamos esas palabras, Darwing rogaba para que no cayera una sola gota porque su barrio se inundaba. “A veces, cuando estaba en el colegio llovía durísimo y yo solo pensaba en mi mamá y mis hermanitos. Y preciso, cuando llegaba al barrio, desde la entrada me tocaba chapalear con el barro, el agua me daba hasta las rodillas”, describe Darwing.

En su casa, la que aún estaba sin terminar, el escenario era desolador. Encontraba las libretas, la ropa, las sillas, los vasos de la cocina... ¡todo!... flotando o sumergido en agua turbia… “Yo miraba la calle donde vivía — comenta — y pensaba: algún día tengo que salir de aquí, Dios mío”.

El muchacho era un “ducho” en el colegio. Se destacó con muy buenos puntajes. Quería estudiar, pero la economía familiar no le permitía soñar con una carrera técnica, ni tecnológica y mucho menos profesional. Solo había la opción de trabajar, trabajar y trabajar. Hubo momentos en los que hasta la comida faltó y ya cuando la “papa” escasea, la cosa es crítica.

Piense un segundo qué sentiría si su mamá le dice: “mijo, estos mil pesos son lo único que hay. Llévatelos tú”.

Para acabar de ajustar, lo atracaron pandilleros dos veces en la entrada de Villa Hermosa -barrio vecino de Nelson Mandela-. Con tanto problema a sus escasos 17 años, a Darwing solo le rondaba una idea en la cabeza: ¿qué hacer para mejorar la situación de su familia?

LA VIDA GIRA...

Cualquiera podría tener una excusa para justificar la pobreza...y a Darwing le sobraban, pero nunca se sintió derrotado. Se caía, se levantaba.

Fue vigilante y vendedor en una cantina, trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde. A veces se doblaba en los turnos. Nunca se limitó. Al contrario, corrió kilómetros extras por él y por los suyos, y cuando menos lo esperó la vida lo sorprendió.

La Hermana Elizabeth Cañate, entonces directora de su colegio, la Institución Educativa San Francisco de Asís, lo vio en esa cantina y le dijo que se inscribiera para participar en las becas que entregaba la Fundación Mamonal. Así fue.
Compitió con 111 jóvenes igual de talentosos y aguerridos que él, y ganó una de las siete becas que en ese momento (2009) entregó la Fundación Mamonal, a través del programa Becas Boomerang.

El joven inició su formación tecnológica, bilingüe y complementaria. Escogió ser productor industrial y mantuvo el promedio por encima de cuatro puntos -el máximo era cinco-.

Becas Boomerang nació en 1998, desde entonces han dado a jóvenes vulnerables de la región Caribe una opción de formación integral. ¿Cuál es la idea? Que estén juiciosos en sus colegios y terminen sus estudios tecnológicos, pero además que entren con éxito en el mundo laboral y promuevan el emprendimiento.

Hasta ahora, con Darwing, han tenido educación más de 200 personas, que llegan a ser muy solicitadas en el campo laboral por su rendimiento.

“Hoy tenemos un 94 por ciento de vinculación laboral, este indicador nos muestra que estamos logrando impactar positivamente la vida de los jóvenes y, por supuesto, la de sus familias pues mejoran su calidad de vida”, precisa Alejandra Espinosa Harris, directora de la Fundación Mamonal.

Trece nuevos jóvenes beneficiarios del proyecto iniciaron en febrero sus clases en la Fundación Universitaria Tecnológico de Comfenalco; y de inglés, en el Centro Cultural Colombo Americano.

Darwing, por ejemplo, ya culminó sus estudios. Comenzó a trabajar antes de graduarse. Forma parte del departamento industrial en una empresa de Mamonal. Se graduó hace dos años y en 2015 terminó ingeniería industrial. Sacó a su familia a un mejor lugar y ayuda a pagar la educación de sus hermanos.

Con su ejemplo, entiendo que uno en la vida decide si se queda pensando en los problemas o sale a buscar soluciones. Es más desafiante cuando esas decisiones se deben tomar desde los 13 o 14 años, como en el caso de Darwing.
Se necesita de una fuerza mayor, y de un apoyo mayor también, para dejar a un lado el lastre de la pobreza y avanzar.

“Quisiera poder devolver todo lo que hicieron por mí algún día. En especial, a los que me apadrinaron”, dice Darwing. Añade que la ayuda que recibió de la Fundación Mamonal no es una simple beca. Esa fue la experiencia de su vida. La que transformó su realidad y la de su familia.

Es la oportunidad de soñar, de soñar despierto. La oportunidad de creer que la educación no depende del lugar donde nace la gente ni de cuánta plata tengan sus padres para financiarla. La oportunidad de llegar a ser una persona útil para la sociedad.

Cuando uno le pregunta a Darwing para dónde va, para él es inevitable acordarse de las enseñanzas de sus abuelos, encaminadas siempre a dar, a ayudar. No puede negar que se ve ayudando a otros así como hicieron con él. Aunque labora en el sector industrial, siente que su futuro está en un día poder servir a la gente. “Ese es un gran motivo para sentirse realizado”, concluye.

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Comentarios

¡Quíen dijo miedo!

Quién dijo miedo!.Este joven tiene el perfil de un gran líder.Los líderes no esperan que otros resuelvan sus necesidades,no,eso no,salen en busca de soluciones propias y de sus más allegados de su circulo familiar,en un principio,despúes,son grandes líderes que le hacen bien a la humanidad.Darwin Salcedo,apenas está comenzando.No puede quedarse en ser un simple asalariado de una gran empresa,su potencial de progreso y desarrollo es muy grande y no debe caer en el estado de conformismo que le brindarán sus inmediatos "benefactores"con un sueldo justo a su esfuerzo y conocimiento técnico.Aveces el potencial de una persona queda truncado en el tiempo porque alguien frenó tus ideales,no porque te quieran hacer un mal,sino porque eres un buen ser humano y todos te quieren retener,pero solo utiliza estos logros,que han sido difíciles,como apalancamiento para continuar tu proyecto.A quienes deseamos que el mundo sea mejor para todos,nos interesa que existan líderes con espiritu de justicia,progreso y bienestar para todos,pero necesitamos líderes como tú,Darwin Salcedo.Sigue tus ideales y lograraás ser aún más grande de lo que ya eres a pesar del gran obstáculo de la pobreza y miseria que,a muchos jóvenes,en otros casos,como el tuyo,se los lleva la delincuencia y criminalidad.

QUERER ES PODER

Que buen ejemplo para las nuevas generaciones. todo esto demuestra que todo es cuestion de querer salir adelante, con teson, con sacrificio pero sobre todo con humildad. eso es precisamente lo que deben hacer los jovenes en vez de andar en malos pasos. Excelente Darwin, muchos exitos en tu vida.

Que bella historia

Esta historia es el vivo ejemplo de que las barreras se las pone uno mismo, con ganas y empeño el joven sacó adelante su ingeniería, mi mas grande admiración y respeto para el