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“Tengo miedo a ser muy exitosa y estar sin nadie”: Lucía Aldana Roldán

Tal como lo anunció unos días antes de ganar el concurso, la Señorita Colombia, Lucía Aldana Roldán, vino a pasar vacaciones con su familia en Cartagena.



Aprovechó su visita para saludar a los empleados del Hotel Hilton, con quienes hizo mucha empatía; y, de paso, para devolverles  algunas cositas que por equivocación se colaron dentro su equipaje.

“Cuando quedé de reina, no tuve la oportunidad de empacar, mi hermana lo hizo por mí. Y yo le pedí que me empacara absolutamente todo, de modo que se llevó el secador del hotel, la Biblia, unos vasos y entonces vine a entregar todo”, dice riéndose la reina.

En una entrevista con este medio, en el Hotel Estelar de Manzanillo, la Señorita Colombia nos confesó, entre otras cosas, cuál es el temor más grande con el que ha vivido y lo más difícil de su labor como la mujer más bella de Colombia.

Hábleme de su familia...

-Mi papá es Héctor Aldana, de Bogotá; y mi mamá, María Consuelo Roldán, de Simití (Bolívar). Mi papá trabajaba en puertos, entonces él comenzó primero por la Costa y acá conoció a mi mamá, luego lo trasladaron para Cali.

Son una pareja de viejitos divinos. Él tiene 76 años y ella 62. Yo soy la menor de cinco hermanos.

¿Qué cosas ha dejado de hacer y le causan nostalgia?

-Nostalgia no, pero si digo: “Rayos, ya no puedo andar con mis amigos como lo hacía antes”. El tiempo es muy limitado. Las llamadas también. Tengo 4 ó 5 amigos que son muy cercanos y ya no los veo. Siempre que estoy ocupada me marcan y les digo que me devuelvan la llamada en 20 minutos; y, lo hacen, y sigo enredada. Pero igual sé que esto es algo que me va a hacer crecer muchísimo. Es una experiencia tan linda que muchas niñas anhelan. También extraño dormir más. Hay veces que llego a las 12 de la noche y saber que me tengo que levantar a las 4 y treinta me da pereza.

Hasta la fecha, ¿Cuál ha sido la obra social que más la ha impactado?

-Todas me han enseñado algo diferente. Ya he estado en bastantes. Precisamente antes de venir a Cartagena, una niña de 4 años, con cáncer, me quería conocer y la fundación que la atendía le quería cumplir su sueño. Ella decía que cuando fuera grande sería médico o reina. Me impactó verla sin su cabello y jugando como si nada. Ella no sabe que se va a morir. Me afecta mucho ver tantos niños indefensos en condiciones tan vulnerables.

¿La crítica ha sido muy dura con usted?

  -Me dicen tantas cosas. Esto es de odios y de amores.  Hay personas que me  han dicho: “No sé, contigo no pasa nada”. Y me desilusiono con eso, pero cuando veo casos como el de esta niña con cáncer, me doy cuenta que no me puedo quejar. Una cosa es la condición y otra la posición. En estos momentos soy reina, tengo muchas personas con los ojos puestos sobre mí, tengo que agradecer que estoy en una posición maravillosa. Pero sí es impresionante cómo critican. Pero a ellos los bendigo y le doy gracias a Dios por ellos. Mi posición es ser reina, estar viva, tengo una oportunidad muy linda y antes mejor puedo construir mucho.

Si usted se llama Carmen, ¿por qué insiste en que la llamen Lucía?

-Mi nombre es Carmen Lucía, mis papás sí me pusieron así, pero nunca me han llamado de ese modo. Si  voy caminando y me llaman por Carmen, no volteo. Nunca he asociado ese nombre conmigo, a pesar que tiene una historia linda. Nunca me han dicho así, ni siquiera mi familia. Todos me conocen como Lucía.

¿Cómo quiere que la recuerden?

-Quiero que me recuerden como una persona muy sencilla, una persona que está comprometida con el objetivo del concurso, que eso era lo que a mí más llenaba desde el inicio de la competencia. Estoy dispuesta a muchas cosas acá. Estoy dispuesta a llorar, a alegrarme, a pararme de cabeza si eso hace que un grupo de niños se sienta feliz. Soy cristiana, y quiero que vean en mí un estilo de vida. Con la mano de Dios se pueden hacer muchas cosas y así quiero que me recuerden. No tengo que ser la más adinerada para ser reina, no tengo que ser la más alta, no tengo por qué entrar dentro de los parámetros de belleza de los medios de comunicación. Lo importante es mentalizarse que cuando uno se quiere y se respeta, absolutamente nadie puede pasar por encima de ti, así te digan lo que te digan. Creer que de verdad somos seres perfectos, que no nos debemos acomplejar si tenemos el cabello corto, si somos bajitos, gorditos. Dios nos ama a todos por igual y eso es lo que yo quiero enseñar. Quiero ser un modelo de vida para las niñas. Pretendo que ellas digan: “ella es inspiración, es mi orgullo”.

¿Qué tanto tiene de sus padres?

-Mi mamá es una mujer muy sentimental, le llega mucho a la gente, es payasita. Yo soy así. Soy muy sentimental. Por ejemplo el día de la coronación le pedí a mi mamá que no llorara,  porque la vez del rostro de Julie Vogue, que quedé en segundo lugar, me dijo que yo era el segundo rostro más bello del certamen, que estaba orgullosa de mí. Y me hizo llorar, porque ella estaba llorando. El día de la coronación, mi mamá estaba en la primera fila, y yo ya estaba dentro de las cinco finalistas,  le dije que no fuera a llorar porque ya me imaginaba yo chillando con todo el maquillaje chorreado, quedando fea ante las cámaras, con la nariz roja, que siempre se me pone así, y los ojos hinchados.

De mi papá tengo la disciplina, él es una persona muy responsable, todo lo que dice lo cumple y lo respeta. De él heredé eso y su seriedad. Soy además una mujer muy conservadora por todo lo que me han enseñado. Soy de las que llega a las 10 de la noche a la casa, pero no es porque me lo exijan, yo crecí así y me siento muy bien haciendo eso.

¿Qué  es lo más difícil de ser reina?

-Quizá lo que me afecta son las problemáticas sociales, es que soy tan sentimental, que me toco con eso. A veces me gustaría llevarme el niñito para la casa o darle todo a la señora humilde que me pide. Mucha gente me pide ayuda y les digo que oremos, porque de qué otro modo les puedo ayudar. Pero hay que trabajar porque los problemas están a la vuelta de la esquina.

¿Cómo está su corazón en este momento?

-(Cambia la expresión de su rostro) Bien, contento. Gracias a Dios muy feliz.

¿Está estable con su pareja?

-(Hace silencio)

¿Ha tenido un sueño que se repita una y otra vez?

-He soñado que estoy recibiendo la corona de Miss Universo ya desde hace varios días.

Te cuento algo, cuando estaba aspirando al título de Señorita Colombia nunca había soñado con la corona, hasta que cinco días antes de la elección, soñé tres veces que me ponían la corona, y ahora me estoy soñando recibiendo la corona de Miss Universo.

¿A qué le ha tenido miedo a lo largo de su vida?

-A llegar a una edad avanzada sin nadie. No a la soledad, porque tú puedes estar acompañado, y sentirte sola. Le tengo miedo a ser muy exitosa y estar sin nadie, sin alguien con quien me pueda levantar al lado. Así sea en una casa muy pobre, pero si yo tengo una familia unida, tengo amor y alguien al lado, yo sería la mujer más feliz del mundo.




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Tipico de todo colombiano, al

Tipico de todo colombiano, al hotel donde vamos nos robamos las toallas, secarores, etc.