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Un guerrero que vio la muerte de frente

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Cuando estaba rezando el padre nuestro para acostarse a dormir, se formó el combate. Los guerrilleros les lanzaron cilindros bombas, granadas, entre otros artefactos explosivos y les dispararon con ametralladoras. Su misión era acabarlos.

Era la 1:40 de la madrugada del 16 de agosto del 2005, cuando ya había entregado el turno de guardia. En esa madrugada que le cambió la vida, Edgar Enrique Bermúdez de Ávila, de 26 años, luchó contra el enemigo durante casi cinco horas.

Hoy, casi siete años después, recuerda los sucesos que acontecieron en esa madrugada y tres días atrás cuando estaba trabajando en el puesto de control que la Policía había instalado en el corregimiento del Ejido, a una hora del municipio de Policarpa Salavarrieta en Nariño.

“Esa mañana se me dio por preguntarle a un conductor cómo estaba el ambiente en el pueblo y me dijo que tuviéramos cuidado, que había tres guerrilleros analizando lo que hacíamos porque querían ponernos una carga explosiva. El conductor me dio las características físicas de los personajes” cuenta Bermúdez de Ávila, subintendente de la Policía, nivel ejecutivo.

Aquellas palabras quedaron en su mente, al día siguiente en la mañana, cuando estaba realizando labores en el puesto de control.

“Tres hombres venían entrando a pie al corregimiento, se me aceleró el corazón porque cumplían con las características que me había dado aquel conductor, de inmediato le informe al sargento y cuando ellos entraron los revisamos e individualizamos y al día siguiente se los llevaron para judicializarlos”.

EL ATAQUE

Sin embargo, a la madrugada del día siguiente de habérselos llevado se registró el ataque, quizás como represalia.

“Me disponía a dormir y en un momento comenzamos a recibir disparos y a ser bombardeados, conmigo habían 9 policías, el enfrentamiento se prolongó hasta las 6:30 de la mañana, nos defendimos con granadas durante 5 horas, porque si disparábamos nos ubicaban” recuerda el subintendente Bermúdez.

Del combate salieron 4 policías mal heridos, él fue uno de ellos. “Sentí que me estaba muriendo y que ese era mi final, tenía esquirlas con excremento humano en mis ojos, no era capaz de levantarme, me estaba desangrando, la explosión había reventado todo mi rostro, vi la muerte de frente. Pero gracias al enfermero de combate que me prestó los primeros auxilios y me canalizó, logre salir con vida de esa odisea”.

Los trasladaron hasta Policarpa Salavarrieta y de allí los movilizaron en helicóptero hasta el hospital de Pasto, de donde salió para comenzar una nueva vida  pues las múltiples heridas que sufrió dejaron como secuelas: hipoacusia mixta (disminución de la audición), ceguera total, enucleación bilateral (ausencia total de los ojos), cicatrices en brazos y abdomen por las quemaduras que le produjeron las esquirlas y desfiguración facial de nariz y boca.

“No podía tocar mi rostro, tampoco tenía cabello porque mi cuero cabelludo se había recogido hasta la parte trasera de la cabeza,  y cuando tocaba esa área parecía un acordeón”.

LA FAMILIA

Hoy, con 32 años, a Edgar Bermúdez, le han practicado varias cirugías reconstructivas, y está lleno de proyectos y deseos de seguir viviendo.

Está casado con Mayerlly Daniela Ortiz Erazo, de 26 años, a quien conoció 4 meses antes del accidente y  con quien tiene dos niñas, Camila Sofía Bermúdez Ortiz, de dos años y Alisson Juliana, de seis meses.

“No conozco el rostro de mis pequeñas, esa es una de las cosas que me han dolido tras el accidente, pero con el tiempo he aprendido a conocer sus almas y a acariciar sus rostros, ahora puedo describirlas perfectamente” dice el subintendente.

Tiene 8 hermanos, su madre María De Jesús De Ávila Díaz, de 52 años, se crío en San Jacinto, Bolívar y su padre Manuel Bermúdez, quien es oriundo de la Guajira  no lo ve desde la infancia.

Edgar nació en Riohacha Guajira, pero lo registraron en Barranquilla cuando tenía doce años, porque allí estudio su bachillerato.

SU VIDA EN LA POLICÍA

El curso de patrullero duró un año, luego realizó el Curso de Comando de Operaciones Rurales “COR” durante tres meses, al culminar el curso lo trasladaron a Nariño, donde trabajó un año como profesional.

Su labor era contrarrestar los ataques de los grupos al margen de la ley, erradicar manualmente los cultivos ilícitos de coca y amapola, además de destruir los laboratorios para el proceso de los mismos.

“En varias ocasiones en Llorente, un pueblo a 45 minutos del municipio de Tumaco, en Nariño, nos tocó hacer levantamiento de cadáveres, allí todos los días asesinaban 2 ó 3 personas y no se sabía con claridad quién era el responsable” cuenta Edgar Enrique.

“EL IMPULSO QUE FALTABA”

Hoy Edgar Enrique es uno de los mejores estudiantes de décimo semestre de Psicología, en la Universidad Externado de Colombia.

La iniciativa de estudiar psicología, surgió a raíz de su accidente, cuando estaba en rehabilitación en el Centro de Adultos Ciegos, al hablar con su psicóloga respecto a una carrera, comenzó a indagar y el tema lo apasionó.

“Un día tuve una experiencia particular cuando me dirigía  a mis terapias al centro de rehabilitación. Al bajarme del bus necesitaba cruzar la avenida carrera 30 (en Bogotá), para llegar a dicho centro, pero no encontraba a ninguna persona que me ayudara, comencé a pedir el favor, pero parecía que nadie me escuchaba, de repente se apareció una joven y me preguntó que necesitaba y le contesté que solo deseaba cruzar la vía. En el trayecto hablamos sobre mi accidente y le mostré mi rostro, brazos y abdomen, todos llenos de cicatrices, en ese momento me confesó que ese día ella tenía la intención de suicidarse, por varios problemas que tenía, pero después de escucharme, esa idea había desaparecido”.

“A partir de ese  momento entendí que aún me quedaba mucho por hacer y que puedo aportar bastante desde mi experiencia a la sociedad colombiana, y en ese momento recibí el impulso que me hacia falta para decidirme a estudiar psicología”.

La fundación Tejido Humano se  convirtió en su padrino, lo ayudó a conseguir el cincuenta por ciento de descuento de la  carrera en la Universidad Externado de Colombia, también consiguió el 25 por ciento con una beca, y  él aportaba el 25 por ciento restante. Cuando estaba en sexto semestre  conoció a la fundación Volver a Empezar O.V. la cual  le ha venido colaborado con el 25 por ciento restante y con herramientas de estudio. “Estoy muy agradecido con esas fundaciones”.

“SIN RESENTIMIENTO”

“No tengo ningún resentimiento con los guerrilleros que me hicieron daño, antes pensaba que ellos eran lo peor y que debíamos acabarlos a como diera  lugar. Pero con lo que he aprendido en la universidad logré entender que algunas personas no cuentan con oportunidades y conocimientos.

Deseo culminar mi carrera de psicología, trabajar y continuar con una especialización para pagarle el estudio a mis hijas y a mi esposa que quiere ser enfermera superior.

Y mi gran anhelo es realizar una producción discográfica de vallenatos y apoyar a mis hermanos y regalarle una casa a mi mamá.

Mi mensaje para la sociedad es que no sigan escogiendo mal a sus gobernantes, a los  políticos corruptos, ya la gente los tiene identificados, son ellos los que siguen acabando los recursos del país y reduciendo cada vez más las oportunidades de los ciudadanos que terminan en el mal camino, no sigamos vendiendo la democracia por cualquier centavo”.

MÉTODOS DE ESTUDIOS

La grabadora periodística y el computador, son herramientas indispensables como método de estudio.

“Grabo todas mis clase y los fines de semana las descargo con un  programa que me permite convertirlas en un documento de Word y luego con Jaws (Job Access With Speech) que es un software lector de pantalla para ciegos, me lee los archivos de Word que guardé, pero uno tiene que manejar unos comandos, por lo cual hice un curso de informática básica con lector de pantalla en el SENA durante seis meses”,  explica el expatrullero Bermúdez de Ávila.

Algunos de los parciales se los hacen orales y en ocasiones los docentes le van preguntando y ellos mismos escriben  sobre la hoja de examen.

“En cuanto a los libros que debo leer, la mayoría los encuentro en la biblioteca de la Universidad, entonces sacó los libros y mi esposa o mi hermano Dilan me ayudan a escanearlos para que el programa Jaws, me los lea después. En otras ocasiones voy a la biblioteca Luis Ángel Arango, a las salas exclusivas para invidentes, en donde hay un escáner con voz guía, y como ya lo sé manejar, mientras estoy escaneando  los libros, el sistema me los va leyendo” explica Edgar.

“QUIERO GRABAR UN DISCO”

 Edgar Enrique Bermúdez de Ávila ha recibido dos premios en la Universidad Externado de Colombia en el festival de la canción externadista, con el grupo de música folclórica de la institución y realiza presentación independientes con el grupo Son Cubano y el grupo de música vallenata que esta formando.

“Me fascina cantar, estoy preparando una producción discográfica de vallenato, porque quiero grabar un disco. La Fundación Volver a Empezar O.V. me ayudó con el pago a los compositores de las canciones y ahora estoy a la espera de conseguir recursos económicos para el pago de la producción discográfica, el estudio de grabación y para sacar los diez mil cd originales” puntualizó Bermúdez de Ávila.

Además de escuchar música le gusta tocar la guitarra, leer y bailar. Para finalizar comentó “lo que me disgusta y me enerva, son las personas perezosas que esperan que todo se lo hagan o hacen las cosas a medias por falta de estética en lo que hacen o más bien por falta de amor o voluntad, es como si no tuvieran vocación de lo que hacen”.

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