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Un tiburón de 40 fiestas

Su sueño comenzó un día de octubre de 1975. Alfonso Anaya Blanco, un tipo inquieto, locamente enamorado de su natal Cartagena y de sus Fiestas Novembrinas, decidió invertir su amor -que es energía- y su tiempo -que es oro- en un proyecto radial que pudiera llevar alegría a cada rincón de Cartagena, por recóndito que fuese.

Y lo hizo. Lo llamó “Tiburón Novembrino”.

Alfonso, ciclista y hombre de radio, ganó a pulso el “título” de “Tiburón Mayor”. Quienes lo conocen dicen que es un luchador empedernido, un abanderado de la cultura, del deporte, de la música y, por qué no, de la farándula criolla.

“Recuerdo que un compadre siempre le decía: ‘Alfonso, tú pareces un tiburón, todo lo abarcas, a todo le caes’. De ahí se quedó esa coletilla de ‘Tiburón’. De ahí surgió la idea de crear una empresa publicitaria llamada Publicidad Tiburón y se creó el nombre del ‘Tiburón Novembrino’”, explica Harold Anaya Ramos, hijo, amigo y colega de Alfonso.

Harold heredó la voz fuerte de su padre. Fuerte y pausada. Pausada y grave. Tiene 51 años, 25 de ellos dedicados a la radio y a presentar eventos sociales. Nunca estudió locución, pero  se expresa con claridad. Habla con vehemencia y me mira fijamente a los ojos. Dice que su papá se alejó de los micrófonos hace largos seis años por culpa de un mal silencioso y cruel: el Parkinson, enfermedad degenerativa del sistema nervioso que altera la motricidad fina.

“Mi papá tiene 73 años y ya no es el mismo. Ya no tiene la vitalidad ni el empuje de aquellos años y está en la casa recibiendo un tratamiento contra el Parkinson. Por recomendación médica y por la medicación misma, no es bueno para él estar en la calle y por eso se retiró de la radio y del deporte”, explica Harold con nostalgia.
Para él es algo infinitamente triste, pero aquí no hay Parkinson que valga. Sí, Alfonso se retiró, pero Harold no está dispuesto a dejar morir al “Tiburón Novembrino”.

Desde que “el Tiburón Anaya” se alejó de los micrófonos, Harold asumió la dirección del espacio y no va a tirar la toalla por dos razones fundamentales: una, para él no es un simple programa radial. No. Es la invaluable e indeleble herencia de su padre. Dos, es una forma de apoyar activamente las Fiestas de Independencia y de construir ciudad.

Y el compañero de batallas de Harold es otro ducho de la radio: Andrés Miranda Jiménez, un señor bajito, de gafas. “Soy licenciado en radio por el Ministerio de Comunicaciones y tengo 62 años, 42 de ellos dedicados a este oficio”, dice mientras sonríe. No puede ocultar el orgullo que le da tanta experiencia.

“TIBURÓN” CALLEJERO

Todos los años, “Tiburón Novembrino” comienza a emitirse a mediados de septiembre, que es cuando arranca la pretemporada de Fiestas Novembrinas en Cartagena. En sus inicios, salía al aire de lunes a lunes, de 7 a 8 de la noche. Alfonso, acompañado por los locutores Manuel “Mañe” Vargas, Luzpecio De La Espriella y Guillermo Romero, lo hacían desde la cabina, a excepción de los domingos.

“Yo era un pelaíto, pero recuerdo que los domingos en la mañana salían a los barrios para tener contacto con la comunidad. La idea era que la gente sintiera que había que apoyar nuestras tradiciones, nuestras fiestas y nuestras reinas. El programa se emitía por Radio Bahía, después por La Voz de la Heroica y así por muchas otras emisoras”, recuerda Harold.

El éxito era tal que “Tiburón Novembrino” llegó a organizar un reinado paralelo al Reinado Popular, ahora llamado Reinado de Independencia. “El propósito de Alfonso era crear un reinado alterno para seguir incentivando la cultura en las Fiestas. Su intención nunca fue competir con el Reinado Popular, pero las autoridades asumieron que sí era una competencia y por eso quisieron acabar con el programa, pero no pudieron”, cuenta Andrés Miranda.

En cuarenta años, las cosas han cambiado y bastante. En 2011, por ejemplo, dejó de llamarse “Tiburón Novembrino” para volverse “El Show del Tiburón”. Ya no hay programas diarios, pues solo hay una emisión semanal, casi siempre el domingo. Lo que sí conserva “El Show del Tiburón” es lo callejero.
“No nos quedamos en la cabina porque nos gusta salir a las calles. Es lindo ver que la gente nos apoya en vivo y en directo y nos acompaña domingo a domingo. Es bonito ver a los señores de la tercera edad bailando y a las reinas de independencia compartir con su gente. Llevamos papayeras y cantantes y hacemos concursos...hacemos del programa una especie de preludio.

“Todavía se escoge una reina del programa, pero ahora se llama ‘Capitana’. No miramos belleza, no señor, vemos la asistencia de las candidatas, que son las aspirantes de cada barrio al Reinado de Independencia. Para ello pasamos lista, como en el colegio, y la que tenga más puntos al final gana. La última que escogimos fue el año pasado. Ganó la representante de Zaragocilla, recuerdo que ese día estaba lloviendo durísimo y aun así la coronamos en La Quinta”, comenta Andrés.

TIEMPOS DIFÍCILES

Ahora bien, hablemos de dinero. Hacer un programa de dos horas les cuesta  entre 500 y 700 mil pesos. ¿Por qué? Deben pagar una amplificación de sonido, dos horas de banda papayera, alquiler del espacio a la emisora, refrigerios y transporte de las candidatas.

“Las dificultades en todo lo que tiene que ver con la radio y con la farándula están en el aporte comercial, en los patrocinadores. Hay años que son realmente espectaculares y hay años difíciles. Últimamente las empresas han ido desapareciendo o no quieren invertir en la radio de la banda AM ni en esta clase de programas.

Nos toca duro y hemos encontrado eco en amigos y profesionales que les gusta la cultura. Es duro, repito, pero nos gusta esto, sentimos esto y no vamos a desfallecer. Gracias a Dios nunca hemos pensado en desfallecer”, asegura Harold.

¿Qué hacen Harold y Andrés el resto del año? Harold se gana la vida “a punta de garganta” -dice él mismo-, animando conciertos y eventos sociales. “He conseguido el dinero para educar a mis cinco hijos con mi voz -sonríe-. La mayor se llama Johana y es abogada, el segundo es chef, uno es administrador de negocios internacionales y las otras dos están estudiando”, dice orgulloso.

Andrés sí se dedica tiempo completo a la radio. Es director de CN Noticias, que se emite de lunes a viernes entre 6 y 6:30 de la mañana por Radio Vigía, y hace cuñas radiales.

Parece imposible, pero existe una cosa que une aún más a este par: el deseo de vivir para ver un “Tiburón Novembrino” centenario.

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