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"Verme joven no me quita el sueño": Cindy Crawford

Ella no le teme a los años. Sabe bien qué quiere y cómo lograrlo. Sabe que es bella y no porque se lo repitan a diario, lo sabe porque lo siente.

Transmite energía. Lleva medio siglo en este mundo y lo que transmite es pura juventud.

Con cada paso, Cindy Crawford muestra seguridad. Elegancia. Se aproxima firme, trae la frescura y el “no sé qué” de una mujer que no ha llegado al mediodía de su vida, porque llegó a los 50 con alma, rostro y cuerpo de “muchachita”, aunque se asomen las arrugas.

“Verme joven no me quita el sueño”, dice a unas cincuenta personas en este mediodía frío  (porque no importa que el sol esté en su punto máximo, en Bogotá hace frío).

La supermodelo estadounidense llega a Colombia para enamorarse a primera vista. El país se le muestra encantador. Este día es, sin duda, histórico para el entretenimiento en el país.

***

En un prestigioso restaurante del norte de Bogotá hay más de cincuenta personas escuchándola: periodistas, fotógrafos, camarógrafos y uno que otro coleccionista de la famosa revista Playboy, allí fue portada más de una vez. Los fanáticos llegan con revista en mano, buscando un anhleadísimo autógrafo. ¿Cuántos años pasarán para que Cindy Crawford regrese a Colombia? Quién sabe, por eso esta puede ser la única oportunidad de los coleccionistas.

Es que no todos los días te encuentras con uno de los sex symbol -símbolo sexual- de dos generaciones completas. Formó parte del “dream team” de modelos de los años 80 y 90, protagonizó las principales pasarelas y portadas más importantes de las revistas, y aún hoy es un referente indiscutible de belleza integral.

En este primer encuentro, demuestra ser una dama. En cada palabra expresa su carácter firme y apasionado.

Luce un traje negro de bordes blancos. Cabello suelto y castaño. Un reloj en la mano izquierda. Un anillo plateado en la derecha. Poco maquillaje.
Dice que ha recorrido parte del mundo como embajadora de la marca de relojes suizos Omega.

“Todo lo que he visto de Colombia me enamora”, dice en entrevista con El Universal. Crawford nos revela los detalles que la han convertido en la exitosa empresaria que es hoy.

¿Cómo te sientes en Colombia?
-He pasado momentos maravillosos, estuve en la Catedral de Sal de Zipaquirá, me tomé fotos en la Casa de Nariño, visité el Centro Histórico de Bogotá y probé dos platos típicos que estuvieron deliciosos. El clima de esta ciudad es maravilloso, apenas comienzo a enamorarme de Colombia.

¿Cómo defines tu estilo?
-Es difícil definirlo porque me inclino más por “cosas sin edad”, que no venzan en el tiempo, como un buen reloj, un buen abrigo o un buen par de jeans. Sin embargo, trato de mirar el aspecto general de mi  apariencia, no algo en particular como el pelo, la cara. Miro “el todo”.

Hace poco anunciaste que te retirabas del modelaje, ¿Qué proyectos tienes a futuro?
-Siento que con el tiempo los medios se han enfocado en mi carrera de modelo, y se les olvida que he evolucionado en otros proyectos: tengo una línea de cosméticos, he sido embajadora de esta marca desde 1995. Soy mi propia embajadora. Hace poco lancé mi libro “Becoming” (algo así como “Convertiéndome”) y ahora estoy más ansiosa que nunca por vivir los retos que me ofrezca la vida.

Y en tu familia, ¿cómo haces para cumplir con el rol de mamá, esposa y empresaria?
-Cada día tiene su afán, por eso trato de tener todo muy bien organizado. Soy muy puntual. Últimamente voy al gimnasio con mi esposo muy temprano, antes de que mis hijos se levanten, de modo que pueda desayunar con ellos porque a veces ese es el único espacio que tenemos para compartir. No porque esté ocupada, sino porque ellos tienen compromisos también. Vivimos en Malibú y por lo general debo conducir mínimo una hora para llegar a cumplir con reuniones o estudios. Luego llego a casa a cocinar o salimos a comer, lo importante es tener tiempo en familia. La vida moderna ha traído muchos desafíos al ser humano, pero sobre todo a las mamás.

Si tu hija se inclina por el modelaje, ¿qué consejo le darías?
-No le recomiendo a mi hija ser modelo o no. Tiene catorce años y puede cambiar de opinión mil veces.
Está haciendo algo de modelaje en este momento y si decide hacerlo el resto de su vida, puedo ser una buena profesora para ella. No para enseñarle cómo ser modelo porque cada quien desarrolla su propio estilo, pero sí a que sea puntual, profesional y organizada.

Tu más grande virtud...
-Siempre estoy dispuesta a aprender. Todos los días aprendo algo nuevo. Gracias a mi carrera he estado vinculada a grandes empresas y no dejo de encontrar cosas nuevas con ellos. Aprender todos los días de la gente con la que comparto es mi mayor fortaleza. Ayer (el martes pasado) que estuve en un tour de Bogotá, no paré de preguntar, porque no puedo negarlo, Colombia es un país maravilloso.

Richard Avedon te enseñó cómo hacer una portada... ¿cómo transmitir sentimientos a través de gestos o poses?
-Aprendí de Avedon a no mostrar una expresión en blanco, él quería ver inteligencia, pensamientos y emociones detrás de mis ojos. De ahí que yo piense en cualquier cosa que me ha pasado en el día y me salgan expresiones espontáneas.

¿Tu exótico lunar fue una manera de reinventar la belleza en los 80?
-Recuerdo que cuando empecé a modelar, mi agencia me dijo que debía remover mi verruga, pero mi mamá fue inteligente y me dijo: “ok, lo podemos hacer pero te quedaría una cicatriz”, y decidí dejarla.

Al principio la maquillaban, trataban de ocultarla. Nadie volvió a mencionar el tema después de que aparecí en la portada de la revista Vogue estadounidense con el lunar bien a la vista. Mis agentes dijeron que si era lo suficiente bueno para Vogue era bueno para nosotros.

Las jóvenes deben entender que a veces las pequeñas cosas que nos avergüenzan y que consideramos una falla, pueden convertirse en nuestra marca. Es completamente cierto para mí.

No sé si preparé el terreno para ensanchar la idea de belleza. Solo pienso que surgió y ya. Es más, la generación de modelos de donde vengo fue muy diversa y original. Así debería funcionar el mundo. No hay una sola cosa. No hay una flor más hermosa que otra. Cada flor es hermosa. Cada mujer es hermosa.

En tu vida profesional, ¿hay algo de lo que te arrepientas?
-Posé varias veces para la revista Playboy. Evaluaba varias cosas, entre esas, mi “feeling” (química) con el fotógrafo, veía si él realmente explotaba mis cualidades. La única cosa de la que me arrepiento fue que hice un estudio sin brasier cuyo resultado no fue tan bueno, desde un principio sabía que no quería ejecutarlo. Por eso nunca volví a hacer algo que no quisiera.

Cuéntanos tu secreto para la eterna juventud...
-Te podría decir pero tendría que matarte -suelta una carcajada-. El secreto es que no hay secreto. Comer bien, dormir bien, hacer ejercicio, no fumar, no tomar tanto, solo un poquito de alcohol está bien. A las mujeres les digo que la eterna juventud es más cuestión de aceptarse uno mismo, y que cuando aparezca una  por aquí o por allá, no se entristezcan, sino que acepten el envejecimiento como un proceso natural.

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