Ejercicio e hidratación: La combinación perfecta

25 de julio de 2015 08:37 PM

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Algunas personas piensan que hacer ejercicio es lo único que necesitan para estar saludables, pero dan poca importancia -en muchas ocasiones- a lo que comen y beben. Un error garrafal si entendemos que nuestro cuerpo necesita agua y otros líquidos para regular su temperatura corporal, reponer minerales –que por obvias razones se pierden más rápido cuando nos ejercitamos- y hasta para lubricar las articulaciones.

Es muy común la idea de que solo necesitamos tomar agua cuando sentimos sed; sin embargo, los expertos dicen que a esas alturas ya hay en el cuerpo un leve grado de deshidratación. Por eso es importante hidratarse antes, durante y después del ejercicio.

Aunque la cantidad de agua necesaria para cada persona varía de acuerdo con la edad, las condiciones ambientales y las necesidades individuales, las señales de que estamos deshidratados suelen ser las mismas.

Por ejemplo, perdiendo tan solo el 2 por ciento de agua corporal, comienzan a presentarse dificultades con la termorregulación, pues aumentan la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca. Con el 3 por ciento de pérdida disminuye notablemente la resistencia corporal, aparecen los dolores de cabeza y puede incluso haber desorientación. Además, estaríamos a poco de perder toda nuestra fuerza, sufrir  dolorosos calambres musculares e incluso experimentar un problema de termorregulación tal, que podríamos arder –literalmente- en fiebre.

Y las complicaciones no pararán cuando estemos en reposo, porque deshidratarse es tan complicado que incluso tiempo después de la actividad física podemos sentir fatiga extrema, dificultad para concentrarnos, somnolencia e irritabilidad, piel reseca, estreñimiento y taquicardia. Otro indicio es el color de la orina, pues será mucho más fuerte.


ENTONCES, ¿QUÉ HACER?
Mantener una hidratación adecuada todos los días es vital, pues al momento de hacer ejercicio ya esteremos en condiciones óptimas para evitar cualquier contratiempo. Entonces, una vez comenzado el ejercicio debemos beber agua o el líquido de preferencia –evite los productos dulces y con cafeína- cada veinte minutos, pero sin exagerar en la cantidad; con pequeños sorbos bastará para no descompensarse.

Un consejo: si evita las horas de más calor en el día y deja su rutina de ejercicios para la mañana o la noche, correrá menos riesgos.

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