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Seducción: ¿Un juego que no saben jugar los hombres?

NATALIA ECHEVERRI VARGAS
¡Las mujeres seguimos siendo mujeres! No importa qué tan autosuficientes nos proclamemos o si ya somos capaces de emprender solas nuestras vidas y ganar por mérito propio las comodidades que antes solo eran accesibles si teníamos un “buen marido”. Porque lo cierto es que al ver un hombre que nos gusta, solemos reaccionamos igual –o al menos muy parecido- a como lo hacían nuestras abuelas.
Así es. Por lo menos generalizando, la mayoría de nosotras finge que él ni siquiera existe o que nos despierta tanto interés como aprender a distinguir el sexo de los caracoles. A menos, claro está, que se trate de un personaje con cierto estatus social o reconocimiento, una situación muy puntual en la cual nuestro comportamiento puede invertirse.
Tendemos a “hacernos las difíciles” casi por naturaleza, y aunque ya muchas congéneres han roto ese molde y toman la sartén por el mango, en los bares y otros sitios tradicionalmente de cortejo, las conductas femeninas siguen una línea similar a la de todas las épocas. De hecho, son varias las mujeres que al analizarlo se dan cuenta de que poseen cero control sobre sus reacciones y se dejan ganar por la costumbre, la timidez o la vergüenza al imaginar que sus intenciones están al descubierto.
Pero estamos en el Mes del Amor, así que es buen momento para hacer un poco de justicia. Mientras nos limitamos a bailar, ladear un poco la cabeza, reírnos más fuerte e ignorar con derroche a ese hombre –supuestamente- invisible a nuestra mirada, él debe ingeniárselas para reducir la distancia a un acercamiento.
Los misterios de la química
Nunca antes habíamos elegido nuestras parejas con mayor libertad. No importa si se trata de ir al altar o a cine, no estamos obligadas a estar con quien no nos guste y esta situación pone de manifiesto con mayor claridad las habilidades seductoras de los hombres a nuestro alrededor.
Como lo decíamos antes, son ellos los obligados a lanzarse al ruedo, y muchas veces, sin ningún tipo de ‘formación’ para hacerlo. Por ejemplo, está bien extendido –y por qué no decirlo, fundamentado- el rumor sobre ese amargo camino que emprende aquel que quiere entender a una mujer. Pero seguramente, ni él ni los otros que lo pregonan como verdad absoluta, han leído algún libro de esos que abundan sobre la diferencia sicológica existente entre los dos géneros.
Como ya se ha demostrado desde la neurociencia, la química y la sicología, los aspectos que nos atraen a hombres y mujeres del género opuesto son tan diferentes como el día y la noche.  Y si un galán desconoce las consecuencias de no entender esas divergencias, le será más difícil acceder a una mujer desconocida que le atraiga. Lo mismo ocurre si no es capaz de leer las señales corporales de la chica en cuestión para que avance; en tal caso, aquello que pudo ser se esfumará tan rápido como el interés de ella.
“El juego de la seducción”
Aun así, todos los hombres tienen algo a favor y es que solo el 20 por ciento de las mujeres son seducidas por la belleza física. El 80 por ciento restante decidirá salir o no con él, de acuerdo con sus aptitudes sociales, personalidad y sentido del humor. No es nada atractivo un hombre sin aspiraciones o sin un éxito laboral aceptable; pero lo cierto es que muchos ni siquiera tienen el tiempo de demostrarlo.
Lo que pasa en no pocos casos, es que si se le preguntara a un grupo de hombres qué es la seducción o cuáles son sus estrategias para lograrla, la mayoría probablemente no tendría una idea clara sobre, al menos, la última respuesta. Para empezar, deberíamos decir que seducir implica un acto de persuasión con el fin de hacerle cambiar de opinión a alguien o intentando que ese alguien adopte un comportamiento a voluntad de quien seduce. 
No obstante, una cosa es leer una definición y otra muy diferente ser exitoso poniéndola en práctica. Por eso hablamos con Mike Tabaschek, uno de los autores del libro El juego de la seducción, todo lo que un hombre debe saber sobre las mujeres. Este argentino y su socio, Martín Rieznik, llevan 15 años investigando la sicología de la seducción y el resultado no es solo este libro -best seller en Argentina-; también crearon LevantArt, una prestigiosa escuela de seducción por la que han pasado más de 1.500 interesados en adquirir las habilidades adecuadas para tener éxito con las chicas.
Y aunque muchos pensarían que al ser todas tan diferentes es imposible usar la misma táctica siempre, según ellos -y otros libros escritos desde el siglo pasado-, existen unos patrones de comportamiento que compartimos, sin importar si nacimos en Italia, Estados Unidos o Colombia.
“Todos somos diferentes, pero también tenemos patrones universales que son similares en todo el mundo. Si fuéramos completamente distintos los unos de los otros no existiría la sicología; ésta, al igual que lo que hacemos nosotros, canaliza el general estadístico del ser humano y da solución a esos comportamientos. Las mujeres, más allá de ser diferentes las unas de las otras, tienen patrones de comportamiento que las hacen predecibles a la hora de ser seducidas”, afirma el experto.
Según su experiencia, puede afirmar con total tranquilidad que el factor determinante para atraer a una mujer radica en la personalidad y en la capacidad que tenga ese hombre de liderar las pasiones en su propia vida. Lo segundo más atractivo es el sentido del humor, pero esto no se trata de “convertirse en un payaso”, pues el resultado podría ser el efecto contrario.
“Generalmente, las personas con buen sentido del humor tienen una tendencia a enfrentarse mejor a las vicisitudes de la vida. Y como vivir en pareja, tener hijos y pagar un arriendo requiere de un hombre que pueda llevarse medianamente bien con estos cambios, por eso las mujeres tienden a sentirse atraídas por el humor”.
Otro ejemplo citado por este coach experto en seducción, se relaciona con el estatus social del hombre. Si a un bar o a un restaurante llega un personaje seguido por fotógrafos y saludado por todos, esta situación será atractiva para la audiencia femenina y muchas de sus integrantes sentirán deseos de interactuar con él. Pero en el caso de los hombres es muy distinto. A ellos no les importan “los flashes” ni el reconocimiento, solo el 20 por ciento siente atracción por algo diferente al aspecto físico. Sin embargo, tildarlos de superficiales es un argumento en vía contraria al de la evolución. Se supone que una mujer que ostente al pie de la letra los ideales de belleza (como unas caderas prominentes y un pecho generoso) los atrae más fácilmente por un factor asociado a la fertilidad y reproducción.
Sexo Vs Emociones
“Es por eso que el hombre automáticamente se siente atraído y quiere sexo. En cambio, la mujer necesita tener como mínimo una cantidad de horas antes de llegar a él para poder conocer no solo la personalidad, sino su congruencia con ella”. El libro de Mike y Martín va más allá, y asegura que todas las mujeres sentimos cierta ansiedad previa a un encuentro sexual.
Y al parecer, esta emoción tiene “un origen biológico”, gracias a la cantidad de años en los que el sexo fue asociado meramente a la reproducción. Quedar en embarazo significaba pasar tiempo completo al cuidado de un hijo, mientras la mayoría de hombres podían sin ningún problema seguir su camino.
De todas maneras, desde los sesenta, las condiciones son muy distintas a la historia conocida. Y tener la posibilidad de elegir cómo vivir la vida y con quién, ha desencadenado profundas reformas. Según la tesis sobre la que se basan estos argentinos, tener en cuenta este y otros aspectos, puede hace la diferencia. Por ejemplo, si está en un bar y hay una mujer que destaca de las otras, la recomendación de Mike es no abordarla directamente. Las mujeres casi nunca están solas, y si no han mostrado interés por el hombre, lo más inteligente sería abordar a su grupo.
Al hacerlo con éxito habrá ganado por partida doble, pues además de generar interés, podrá mostrar el suyo sin que ella sienta que se acercó solo por su físico. Y una vez en ese momento –siguen las recomendaciones-, es muy importante escuchar. “Ellas adoran hablar, así que un hombre demasiado hablador no les interesa”.
Lejos de la desesperación
“Las mujeres odian a los hombres desesperados” y mostrar ansiedad por concretar algo es uno de los grandes errores masculinos. “Siempre llegamos de la misma manera. ¡Y ustedes lo saben! Por eso existen revistas enteras sobre ropa, maquillaje y cómo estar más lindas. Si existe algo más, depende de la decisión de dos de amarse y estar juntos, pero siempre que el hombre llega a seducir a una mujer piensa por lo menos de forma indirecta en sexo”.
Más allá de estar de acuerdo o no con lo anterior, algo cierto para todos es que mostrarse desesperado no es nada cautivador. Sin embargo, ese no es el error más común. Según Mike, lo peor que se puede hacer es lograr la deseada mirada… y no hacer nada con ella. Desistir de acercarse en ese momento, al parecer, puede cambiar el curso de los hechos.
Otro paso sin retorno son los piropos. A pesar de ser una costumbre muy arraigada por estas partes del mundo, una abrumadora mayoría de ellos pasa ‘sin pena ni gloria’, y lejos de lo que piensan muchos de sus defensores, no es una buena estrategia para crear atracción.  Pues salvo en el mismo caso del personaje con estatus social, viniendo de un desconocido carecen de valor.
“Hoy en día, el hombre está ceñido a ‘jugar un juego que no sabe jugar’, y en el panorama actual necesita ponerse al día. Las mujeres tienen la posibilidad de elegir y ésta es fácil de asumir para un hombre que aprende las técnicas y las estrategias sociales necesarias para seducir”.
También habrá quienes seguramente cometerán otros errores como abusar del alcohol para reunir coraje y buscar una conexión más profunda a pesar de que ella no se muestre especialmente interesada. Así que no importa si decide seducir por Facebook o en una cafetería; si se siente más seguro en un bar o en una fiesta privada, entender lo dicho entre líneas por el lenguaje corporal femenino es la puerta a un buen comienzo. 
Y aunque no es su especialidad, Mike -quien en octubre dictará por primera vez en Colombia su famoso taller- nos da una recomendación a nosotras: “Creo que no es atractivo para un hombre ser seducido por una mujer como él lo haría. Eso no tiene nada de moderno ni de liberal, simplemente no genera ninguna atractivo. En todo caso, el consejo es el siguiente: nos gusta la mujer que sea difícil para el resto, pero fácil para nosotros. Una mujer que se hace la difícil con el hombre que quiere conquistar, está perdiendo territorio”.

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Asesoría: Mike Tabaschek,  fundador de la academia LevantArt, coach y coautor de El juego de la seducción. Informes sobre el taller El juego de la seducción: www.levantart.com.ar
 

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