Amores clandestinos

23 de abril de 2010 12:01 AM

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“Dondequiera que ella estaba, Allí era el Edén” Mark Twain. Con el escandaloso te-ma de las intervenciones del DAS sobre comunica-ciones privadas vuelve a la mente de todos la posibili-dad de ser descubiertos. No sólo aquellos que tie-nen algo que esconder, si-no los que no lo tienen. En sentido estricto, es po-sible que sea tan lejano de lo humano no tener se-cretos como que todo sea un secreto. Todos, en al-gún momento de nuestras vidas, tenemos en la inti-midad algo oscuro. De lo revelado por los medio de comunicación, llama la atención el plan de desacreditar a Wilson Borja, haciendo un mon-taje que lo señalara de in-fiel. De todas las armas de guerra sucia posible, de todos los inescrupulosos métodos, la vida erótica afectiva es un terreno so-bre el que se pueden sem-brar campos minados de destrucción cuando de in-ventar algo “indebido” se trata. Cuando Jung hace refe-rencia al arquetipo de la sombra, se refiere a la re-presentación de nuestros impulsos más primitivos. Es nuestra parte oscura, oculta, casi siempre al margen del deber ser, in-ferior, reprimida y culpa-ble. Es nuestro propio monstruo acechando, el monstruo que somos tam-bién, revuelto con nuestra carne, escondido detrás de nuestra sonrisa decente y nuestras buenas costum-bres. La monogamia, el pa-triarcado y nuestra idea sublimada de familia, son la máscara de nuestra pro-pia sombra. El monstruo del inconsciente que habita en los sueños húmedos y en las fantasías eróticas inconfesas, se hace real en algunas de las relaciones amorosas que transitan en el mundo de la clandesti-nidad. Los amores clandesti-nos, son los amores rebe-lados, son el producto de dos sombras soñando te-nerse transgrediendo la norma, que fantasean con rozarse los pies bajo la mesa y hacer el amor en el baño de un bar. El significado de la pa-labra clandestino se ha mantenido a través del tiempo, se deriva del latín clandestinus. Hace refe-rencia a lo secreto, que se hace de manera oculta para eludir una ley. Los amo-res clandestinos son transgresores del sistema, se burlan de las todas las regulaciones posibles, para desafiar el orden preesta-blecido. Los amores clandesti-nos resultan tormentosos por lo intensos, no recono-cen el límite de la pasión y se idealizan mutuamente. Se encuentran la mirada en medio de los otros y se hacen el amor sin siquiera tocarse. Cuentan los se-gundos y sufren los milí-metros que separan sus cuerpos, con el más deci-dido deseo de tocarse. Son amores repudiados por la moral y las buenas costumbres. Son motivo de extorsión, de la crítica, del castigo, de la excomu-nión. Son juzgados sin de-recho a defensa y conde-nados a llevar una letra es-carlata en el pecho. Son amenazados con la idea del infierno y del castigo divi-no. De todo se les puede tildar a los amores clan-destinos, de todo, de en-fermizos, de inmaduros, de impulsivos. De egoístas, de poco inteligentes, ca-rentes de toda ética y de toda lógica, políticamente incorrectos, perversos y sucios. Pero aquellos que alguna vez los viven, sa-brán que vale la pena ser llevado a la hoguera toda la vida a cambio de vivir un instante de la pasión que desafía la manera como el mundo cree que fue crea-do. *Psicóloga palabrasdesexualidad@gmail.com www.palabrasdesexualidad.blogspot.com

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