Indicadores económicos
2017-08-21

Dólar (TRM)
$2.994,39
Dólar, Venta
$2.898,00
Dólar, Compra
$2.740,00
Café (Libra)
US$1,50
Euro
$3.515,41
UVR, Ayer
$251,75
UVR, Hoy
$251,74
Petróleo
US$48,51

Estado del tiempo
2017-08-21

marea

Marea min.: -9 cms.

Hora: 05:43

Marea max.: 23 cms.

Hora: 23:11

Dirección viento: Norte

Intensidad viento: 10 a 24 kms/h

Temp. superficial del mar: 28 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.7 a 1.5 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 29 ºC

Pico y placa
2017-08-21

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

N/A - -
Taxis
5 - 6
Motos
0 - 2 - 4 - 6 - 8

Entre miradas subrepticias

La mujer entra al esce-nario, viste una tanga bra-silera y un pequeño sos-tén. Inicia una danza eróti-ca y el público se amonto-na para verla. Ella elige a un hombre entre los asis-tentes. La gente lo aplaude y lo anima. El hombre no está muy decidido, pero ha estado tomando suficiente alcohol para asumir el riesgo. Es media noche y el ambiente destila aires de desinhibición.
El hombre se sube. Ella le quita la ropa, lo be-sa, lo acaricia para esti-mularlo. La gente sigue animado. El hombre, sin embargo, no obtiene una erección. Lo abuchean. Él toma su ropa y se baja frustrado. Del público salta otro hombre sin que lo elijan. Parece decidido y toma a la mujer entre sus brazos y la empieza a aca-riciar. Se quita la ropa y tiene una erección. Ella se voltea, de pie aún, le da la espalda y el acto coital empieza. La gente grita, están concentrados en una imagen sexual que casi pueden tocar.
Cambian de posición un par de veces. El público sigue animado, como po-seído. En su mayoría son hombres y algunas son mujeres que trabajan en el bar. Ofrecen su cuerpo antes y después del es-pectáculo. La mujer del escenario ha tenido sexo, aparentemente con un ex-traño, sin quitarse la dimi-nuta tanga brasilera.
Un animador toma el micrófono y felicita al au-daz visitante. Le ofrece una botella de ron por su participación. El hombre recibe el premio con ros-tro de satisfacción. Regre-sa a su lugar dentro del público. La mujer se baja del escenario y empieza a recorrer cada mesa. Les baila muy de cerca a los hombres y algunos le in-troducen billetes en su vestimenta. El show se ha acabado.
El sexo en vivo es uno de los espectáculos más codiciados. Se mueven grandes sumas de dinero alrededor de las mafias que lo sostienen. La venta de alcohol, el tráfico de co-caína y la prostitución pa-recen estar a la orden del día. Pero nuestro ojo por-nógrafo nos centra en la necesidad de mirar. Aun-que nos parezca vulgar, hay una tensión que in-siste en escudriñar el sexo de otros.
Mientras el “súper yo” insiste en censurarnos y llenarnos de culpa, el “Ello” hace lo posible por transgredir los límites y llenarse los ojos con la mi-rada sobre un tabú.
La prohibición desata la curiosidad, que antes de ser una perversión, puede ser una necesidad de ex-ploración de lo humano. Los inmorales aceptan sus deseos de deleitarse sien-do observadores de una experiencia de sexo en vi-vo y los morales se tapan los ojos y ven entre las hendijas de los dedos. Justamente eso hace la diferencia, pero al final to-dos sienten la misma pul-sión.
Las fantasías más re-cónditas nos obligan a mi-radas subrepticias, propias de la indecencia y de nuestras sombras. En un instante habremos cruzado la línea de lo patológico y lo perverso, pero mientras no caigamos en la compul-sión, en el malestar, ni vulneremos a nadie, sere-mos tan humanos como nuestros propios sueños ocultos.

*Psicóloga
palabrasdesexualidad@gmail.com
www.palabrasdesexualidad.blogspot.com

TEMAS

Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese