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La pasión es otra cosa

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A Valentina,
Por lo que resulta de nuestras conversaciones

Sentí que la noticia me heló la sangre. El hombre acechaba la casa en unos hechos que no dejan de ser confusos. Los medios di-jeron que él iba en busca de su mujer. Tal vez eso sentía él, que le pertene-cía, cuando frustrado por no encontrarla decidió co-meter semejante atroci-dad.
En algún lugar leí que esperó que los padres de las niñas salieran, quedan-do ellas solas al cuidado de la abuela. Según, le pidió a una de ellas que fuera a comprar bicarbonato y cuando la pequeña regresó vio un infierno de Dante. El hombre asesinó a la abuela, una mujer de 63 años, asesinó a su herma-nita de 5 y dejó mal herida a su hermana de 14 años. En la casa de Marlinda se sembró el sufrimiento de la tragedia cometida por la cobardía de un hombre.
¿Cuáles son las razones que tiene un hombre para cometer semejante masa-cre? Preguntó Valentina, indignada.
Nada justifica este ase-sinato. Nada. No existen los crímenes pasionales. Eso es un invento popular que le invita a la gente a ponerse en el lugar del agresor. Tal vez traduce aquel atenuante de la ira e intenso dolor y muy pro-bablemente permea la im-punidad. En ocasiones, cuando se dice “crimen pasional” todo parece que-dar resuelto. La pasión está por todos lados y mu-chos actos criminales tie-nen la pasión de la ven-ganza, de la sevicia, de la imposición, de la ambición, y sin embargo, todos son delitos.
Lo que siente una baila-rina en cada ensayo, lo que siente la pianista que pasa en vela toda la noche, in-tentando sacar aquella canción, lo que siente el pintor frente a su lienzo, lo que siente el escritor con su nueva historia, incluso lo que se siente cuando violamos una dieta co-miéndonos todo el dulce de leche, o bailando en Ba-zurto hasta la madrugada, o haciendo el amor hasta que amanece, todos son actos pasionales. Pero un crimen, no es otra cosa que lo que es, un crimen.
Las razones que tiene un hombre para cometer un acto de barbarie contra mujeres indefensas, se lo-caliza en su incapacidad para entender que el mun-do no se mueve a su anto-jo, en la cobardía que ge-nera su frustración y en su margen dictatorial, que lo llevan incluso a la crueldad para dominar a la mujer que siente que le pertene-ce o a todo aquello que la aleja de su control.
La droga y el alcohol alimentan la sensación de superioridad, pero no ex-plica todo. Muchos agre-sores son hombres pusilá-nimes, que destilan fracaso en sus momentos de sole-dad, y que su odio hacia sí mismos lo sacan hacia la mujer que los acompaña.
Las relaciones de poder tan instaladas en el con-cepto de pareja, en las fa-milias, y en las relaciones humanas, que privilegian al hombre en la cantidad de comida que se les sirve en el plato, en su licencia para alzar la voz, para ser el que manda, para golpear la mesa, para imponer su ley y ser quien otorga los permisos, para patear las puertas que no se le abren, para ser la última palabra y para enfrentarse como un pistolero con todo aquello que se cruza en su camino, son dinámicas que legiti-man su dominio y alimen-tan el caldo de cultivo para sus actos violentos.
Aquellos hombres que no toleran un no como respuesta, son potencial-mente peligrosos. Aque-llos que muestran poca tolerancia a la frustración y que tienen poco control de impulsos, son potencial-mente peligrosos. Nada que haga una mujer justifi-ca ser violentada. Ni si-quiera el hecho de que tenga un amante, que tal vez se constituye en la forma más frecuente de justificar al agresor.
Una mujer infiel no me-rece golpes. Merece, tal vez, finalizar la relación si la ofensa es irreparable. Pero jamás ser masacrada por los puños de su pareja volviendo su propia casa en una trampa mortal.

*Psicóloga
palabrasdesexualidad@gmail.com
www.palabrasdesexualidad.blogspot.com

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Comentarios

De acuerso contigo Claudia la

De acuerso contigo Claudia la pasión es otra cosa, han querido disfrazar la ira del homicida en potencia con el simple catalogado "crimen pasional", hay que replantear este argumento para que a muchos no se sientan invadidos equivocadamente ni tentados por esta infamia para que luego sean justificados!