Uno de los problemas médicos que ha llevado a la consulta frecuente en la última década es la obesidad infantil, a tal punto que ya es preocupación de pediatras y hasta los médicos especialistas en estética.
Se creía anteriormente que este era un padecimiento de adultos y adolescentes, actualmente, son más los pacientes menores que acuden a control de obesidad, afirma la doctora Tatiana Fortich, especialista en medicina estática y biológica.
Existe una tendencia de tipo hereditario, indica la doctora, pues generalmente los hijos de padres obesos terminan en la misma condición, donde se suman también los hábitos alimenticios del hogar.
En los casos donde el problema se presenta sólo en los niños, tiene mucho que ver el consumo de comidas industrializadas, algo que desplazó a las comidas de hace dos décadas, las cuales tenían un componente muy natural.
El trabajo de ambos padres fuera de casa ha llevado facilitar las comidas de los niños con productos manipulados industrialmente, los cuales crean la tendencia a ser consumidos sin saciar.
Soluciones a la vista
Se hace cada vez más necesario volver a la vieja costumbre de las comidas elaboradas en casa, con meriendas sanas, a base de frutas y alejadas de las toxinas que componen estos platillos elaborados.
Las harinas deben tener un proceso natural, por lo que los mecatos deben reducirse al máximo, ya que son la principal fuente de la obesidad en un niño.
Según indica la doctora Fortich, el trabajo de cambio se debe empezar con los padres, pues los hábitos son responsabilidad de ellos. Los niños no deben someterse a dietas donde se restrinjan los alimentos, por lo que siempre deben mantener sus comidas.
De otra parte, la buena alimentación se debe acompañar del gasto de calorías, por lo que los juegos al aire libre y la práctica de deportes debe ser constante, a fin de apartarlos un poco de los aparatos electrónicos, donde solo ejercitan el cerebro, la visión y los dedos de las manos.
La intensidad horaria en los colegios también tiene mucho que ver con este problema, toda vez que la carga académica es grande y las prácticas deportivas y lúdicas no cuentan con un tiempo razonable para ejercitar a los niños.
Todo esto ha llevado al manejo de ansiedad y estrés desde una edad temprana y los niños no logran drenar esa carga, por lo que acuden a la nevera a devorar toda esa clase de alimentos, advierte la doctora Fortich.
Recomendaciones
Los médicos hacen sus indicaciones y una de ellas tiene que ver con la práctica del deporte, le sigue el compromiso de los padres en la elaboración de comidas y meriendas, esto sumado a evitar en casa los productos que sus hijos no deben consumir.
Comer los alimentos que son compatibles con el grupo sanguíneo, el riesgo de engordar baja, advierte la profesional, quien ha seguido de cerca este proceso en muchos pacientes.
La doctora recomienda que los niños tengan muchas ingestas de comida, pero con pocas cantidades, lo cual permite que el organismo se comporte mucho mejor.
Un grupo interdisciplinario debe estar atento a la atención de los pequeños pacientes obesos, para lograr un resultado satisfactorio.
En lo que a estética se refiere, los drenajes resultan recomendables en estos caso, pero no la aparatología, también resulta de gran beneficio el consumo de té verde.
