Otro Felipa De Souza

26 de marzo de 2010 12:01 AM

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En el pasado debate de los candidatos a la presidencia, el tema de los derechos homosexuales fue la navaja filosa de algunas preguntas. A la candidata Noemí Sanín se le notó un ligero tartamudeo cuando le preguntaron por el caso hipotético de que un hijo suyo fuera homosexual y si ella por amor a su hijo lideraría una lucha por los derechos de los homosexuales. La pregunta no era fácil, debo admitirlo y disfruté con crueldad su voz temblorosa. La candidata no respon-dió y la comprendo. Se diluyó en su prosodia inse-gura. La mayoría de la gente no es capaz si quiera de contemplar en su cabe-za la posibilidad de tener un hijo homosexual. En Cartagena, por ejemplo, los recientes resultados de la encuesta de cultura ciu-dadana evidenciaron que un 68% de los consultados de estratos altos no quiere tener de vecino a una per-sona homosexual. Sin embargo, que la pregunta por los derechos de los homosexuales salie-ra en el debate de los can-didatos a la presidencia, refleja que el tema es una preocupación en la agenda pública y que se desprende cada vez más de un tema moralista para circunscri-birse en una discusión por los derechos humanos. Hace algunos días, Marcela Sánchez, la repre-sentante de Colombia Di-versa, recibió en nombre de su organización uno de los reconocimientos más importantes al trabajo por los derechos de las perso-nas homosexuales. Mar-cela recibió el Felipa de Souza, premio que otorga la Comisión Internacional gay y lésbica de Derechos Humanos. Este premio está inspi-rado en la vida de Felipa de Souza, una mujer que fue condenada por la inqui-sición portuguesa en el Brasil colonial de finales de 1500. Fue castigada por “el crimen de la sodo-mía” recibiendo una pena cruel que se consideró ejemplarizante para las otras mujeres. Marcela Sánchez, en su discurso, hace un recono-cimiento a Marta Tamayo y a Juan Pablo Ordóñez, dos personas que recibie-ron el mismo reconoci-miento en años anteriores. Juan Pablo, en 1994, por sus investigaciones sobre asesinatos de homose-xuales en el centro de Bo-gotá. Marta Tamayo en el 2002, por representar el caso de una mujer lesbiana presa y su pareja, a quie-nes se les negaba el dere-cho de visita conyugal. Fue el primer caso que la Corte Interamericana de Derechos Humanos cono-ció relacionado con dere-chos sexuales y personas en prisión. Marta recuerda que, durante el tiempo de re-clusión, la mujer a la que representó fue trasladada de cárcel en 25 ocasiones, un castigo no formal que evidencia una difícil lucha de 10 largos años. Mientras se descono-cen los derechos de mu-chos hay algunos que lle-van las banderas que im-pulsan el reconocimiento de estos mismos derechos. Lo hacen con valentía por-que en el país del Sagrado Corazón cazan a los defen-sores de los derechos hu-manos con la más sórdida impunidad. Homosexuales hay en todas partes, hasta en la Iglesia, incluso, aunque a la candidata Sanín le sea difícil imaginarlo, también pueden ser homosexuales los hijos de los presiden-tes. La discusión no es por un sector de la pobla-ción, la discusión es por el reconocimiento de los de-rechos de seres humanos, sean hijos de quien sea. *Psicóloga palabrasdesexualidad@gmail.com www.palabrasdesexualidad.blogspot.com

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