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Jueves 20 de junio de 2013 Ediciones anteriores |
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Aunque existe un aire de modernidad, se guarda el respecto por el sacramento.
Pedraza Producciones
El lino es ideal para las guayaberas y pantalones en los niños.
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Un toque de color para dar otro aire al blanco.
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El vestido tradicional se mantiene por generaciones.
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El toque moderno se aprecia en las mangas de este vestido.
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El blanco sigue siendo el tono predilecto para la ocasión.
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Guayaberas de fino acabado y pantalones en lino, el complemento perfecto.
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Más que la celebración posterior, la Primera Comunión es un seguimiento a la vida cristiana que se basa en los valores inculcados en casa y que se iniciaron con el bautizo.
Es la ocasión más esperada por los niños, con una preparación que demanda tiempo, pero que al final se ve recompensado con el fortalecimiento de la fe.
Si bien desde que empieza la enseñanza en el colegio se mantiene especial atención en este anhelado día de manera espiritual, lo que concierne al campo material también es importante, por lo que el atuendo es otro de los aspectos que rodean la Primera Comunión.
El blanco prevalece como el color que impone la Primera Comunión, tanto para niñas, como para los niños y la moda también toca estas prendas, lo que corresponde entonces a los adultos, es dar un matiz especial para que el sacramento no se pierda en el acontecimiento.
Una fantasía
La Primera Comunión es una fecha para mantener en el recuerdo, por eso, además de la preparación para la eucaristía, es importante el atuendo que se llevará, el cual enmarca un sueño cumplido, indica la diseñadora Diana Escudero.
La tendencia 2012 para esta diseñadora viene con una propuesta moderna, donde priman materiales como sedas estampadas, encajes españoles, velos de novia y de la misma manera maneja organzas, tafeta, organdí, en diseños contemporáneos.
Cuando se refiere a la modernidad, Diana Escudero imprime ese toque a través de detalles que sin caer en la insinuación, ni en la réplica de un traje de mujer, lleva impresa la moda, como sucede con los escotes.
Estos vestidos se salen un poco del rigor de lo tradicional y se complementan con bien elaborados accesorios a base de plumas, cintas, pedrería y bordados a mano.
Los lazos toman protagonismo, lo mismo que los toques de color, que llegar a hacer un excelente contraste con el blanco.
En cuanto a los niños, Diana Escudero presenta la tradicional guayabera con bordados a mano y el pantalón en lino, material acorde con el clima cartagenero.
Más que tradición
Preservar la tradición es parte de la propuesta de la diseñadora Jenny Amador en lo que a atuendos de Primera Comunión se refiere. El blanco es su tono predilecto, aunque acepta incursión de beige en algunos casos.
La línea tradicional se lleva con detalles modernos que acentúan la importancia del atuendo, como en las mangas y escotes, pero siguiéndose siempre por el rigor de la etiqueta.
Las telas siguen siendo organzas, organdí suizo y español y continúa el trabajo manual en los vestidos. Para los tocados de la cabeza, el clásico de la corona, pero acepta detalles casuales hechos a mano con la misma apariencia del vestido.
En los diseños de Jenny Amador siguen los sesgos, pata de gallina y este año viene con fuerza la tendencia del encaje o letín, pero siempre marcando la tradición.
En los niños, la guayabera a base de letines españoles o bordadas a mano, siguen la pauta actual, todo en blanco, incluyendo el calzado.
Siendo coherente con el hábito de pasar un vestido a varias hermanitas, e incluso usar el que fue de la mamá, Jenny Amador le apuesta a la restauración de los mismos, los cuales mantienen su esencia, pero hacen un “viaje” a la actualidad con pequeños y significativos detalles.
La diseñadora los considera una joya familiar que toma un nuevo protagonismo al adaptarse a las nuevas tendencias, además de ser un punto de equilibrio entre el valor del sacramento y el acontecimiento.