Vicente García desde su loma de cayenas

29 de noviembre de 2018 05:40 PM

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e hablar pausado, con la tranquilidad que reflejan sus letras, así se muestra el dominicano Vicente García en una entrevista, conoce bien Colombia, también Cartagena, sabe que en esta ciudad hay una calle con su nombre, aunque precisamente no sea por él, pero sonríe y recuerda que debe volver a disfrutarla, porque le recuerda a su tierra.

Vicente, merecedor de tres Premios Grammy, está considerado como uno de los mejores artistas del Caribe, suena original y precisamente en esa propiedad ha basado su trabajo sin pretensiones, dándole un giro a lo que muchos jóvenes de su edad suelen escuchar.

“A la mar” fue su segundo álbum, fue un disco muy arriesgado, indica el cantautor, lo hizo pensando en lo que quería proyectar como artista, lejos de pensar si sería un éxito ni comercialmente factible, sin embargo en su momento dio miedo, pero al final fue positivo, porque mostró su manera de ver la música y la propuesta tuvo aceptación.

Este disco estuvo precedido de “Melodrama”, su primer disco como solista luego de pertenecer a una banda, allí trató de cambiar de manera drástica y empezar a hacer música dominicana, sobre todo influenciada por el Maestro Juan Luis Guerra. En ese álbum empezó a trabajar la bachata y el bolero por primera vez, también el chachachá y la salsa, pero con muchos colores de los que tenía su sonido anterior, mostrando que había una búsqueda sin ser cien por cien caribeño.

A partir de ahí vino la investigación para llegar a la bachata popular y a través de las letras reflejando una influencia importante de la afrodescendencia. “A la mar” buscó mucho en los toques de tambor, que dieron pie a los toques del merengue, un trabajo que significaba un paso natural que representaba la isla de donde proviene.

Los ritmos y la identidad musical

Teniendo en cuenta lo anterior, Vicente García siente que este tercer disco será la evolución de toda esta historia cantada en sus trabajos anteriores y afirma que su manera de componer logra crearle una identidad que puede vestirse de cualquier ritmo y eso es lo que más lo divierte de la música.

Es coleccionista de música caribeña, africana, jazz, blues y por tanto siempre está buscando ritmos que se reflejan en su manera de trabajar. En ese sentido dice que no lo pueden enmarcar en un género, simplemente disfruta todo.

En todo el proceso musical, Vicente llega a una de sus máximas influencias musicales, hace más de diez años conoce a Juan Luis Guerra, sin embargo hasta ahora logra compartir con él una canción, ha sido un sueño de toda la vida y por fin llegó el momento indicado para invitarlo.

Al querer trabajar el merengue desde su propia óptica, sintió que era el instante para decirle a Juan Luis que lo acompañara en “Loma de cayenas”, una canción de amor, donde lo celebra y evoca los paisajes de República Dominicana.

Vicente García es de los artistas que tiene la fortuna de trabajar en lo que realmente quiere, aun cuando las exigencias comerciales llevan a otras corrientes, y para esto advierte que se arriesga, pero si bien su apuesta es a largo plazo, gana mucho, y por tanto no quiere hacer música que dure un fin de semana, es lo que sabe hacer y disfruta de su trabajo.

Con tres Premios Grammy a cuestas, el cantautor siente que sirvieron mucho para sustentar esa apuesta que significa su música, representando los sueños caribeños y latinoamericanos, de otra parte reforzó esa manera de trabajar a partir de la investigación y de la búsqueda de los que identifica el folclor.

“A la mar” no tenía intenciones de éxito comercial, sólo reflejaba el trabajo de su autor y lo que disfrutó al hacerlo, entonces en ese sentido, un premio lo anima a hacer un nuevo disco, seguir en esa misma dirección y forma de trabajar la música.

De la manera más humilde, Vicente atribuye su éxito a la forma sincera de trabajar y el respeto que le imprime a cada propuesta para llegar al público, también al deseo de continuar y no rendirse ante la conformidad, pues todo tiene un proceso de aceptación y sus discos lo cumplen.

Ese segundo álbum tuvo un tiempo de casi cuatro años en su preparación, por suerte, afirma, en el tercero ha tomado menos espacio, obviamente en ambos va implícito el respeto a las personas que lo van a escuchar.

Este tercer álbum traerá una carga importante de merengue, es el más bailable que ha hecho hasta ahora. Lleva distintos estilos de este género, desde el que tiene acordeón, pasando por el clásico, el lento que no es muy bailable, hasta el que tiene marcada influencia africana.

Vicente García tiene a Colombia como una puerta grande en su desarrollo como artista, como individuo, desde su arribo hace cinco años cambió su manera de ver el arte y paradójicamente comenzó a valorar mucho más el folclor de su país, precisamente al ver como se trabaja acá y eso se reflejó en “A la mar”.

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