En Cartagena se hacen bolsas biodegradables

28 de agosto de 2019 12:00 AM
En Cartagena se hacen bolsas biodegradables
Una bolsa plástica convencional se degrada en unos 400 años. Más info en www.ecolinesinternational.com y redes sociales.

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Según Greenpeace, el plástico puede tardar hasta 500 años en desaparecer, solo el 30% se recicla y cada año llega al mar el equivalente a 1.200 veces el peso de la torre Eiffel (que es de 7.300 toneladas).

Es una realidad que el planeta pide ayuda, solo es voltear a ver la lista de animales en vía de extinción, el agotamiento de los recursos naturales, las ciudades inundadas a causa del aumento del nivel del mar (y en las ciudades las alcantarillas rebosadas) y el vasto volumen de plásticos en la basura, que no se reciclan sino que terminan en los bosques o cuerpos de agua que nos rodean.

Ante este panorama, Colombia y sus consumidores necesitan incentivar los proyectos que buscan ser amigos del planeta, además de apoyar a los que ya se gestan en distintas ciudades. Desde Cartagena, se puede destacar la iniciativa de Jorge Iván Hernández, Roddy Álvarez y Giancarlo Giaimo, llamada Ecolines International, una empresa naciente que está produciendo pitillos y bolsas para basura a base de maíz, el llamado plástico biodegradable.

Según expertos, la vida útil de los plásticos de un solo uso como bolsas, pitillos o envases es en promedio de 20 minutos, tras lo cual va a la basura o a la calle.

“La idea de hacer productos que ayuden al planeta es mostrarle a la gente que se están creando alternativas. Creemos que Cartagena debería ser ciudad pionera en este tema”, dice uno de sus creadores, Jorge Iván Hernández. Él afirma que hace nueve años pensar en esta tecnología para trabajar mejor con el polietileno era imposible en Colombia, pero que el país ha evolucionado.

En entrevista con El Universal, Jorge cuenta más sobre este proyecto:

¿Cómo ayudan al planeta estos nuevos productos?

- Primero, tenemos que decir que una bolsa plástica convencional se degrada en unos 400 años, lo cual es demasiado. Nuestras bolsas en un año y medio están desintegradas, en 24 días se desintegran en un 7,4%. Es una diferencia abismal. Nuestro pitillo, por ejemplo, se tira al basurero y se desintegra en un mes, mientras que si se tira a la calle (que no se debería) por acción del agua el sol la humedad, en cuatro meses se desaparece.

No son oxo- degradables, ¿cuál es la diferencia?

- Estos no se diluyen como los oxo-degradables*, que con la ayuda de químicos es que van diluyéndose, lo cual genera otro problema. Los que nosotros creamos, las bacterias se lo comen, por decirlo así, y lo desintegran.

*Los aditivos “oxodegradables” están incorporados, habitualmente, en los plásticos convencionales como el polietileno (PE), el polipropileno (PP), el poliestireno (PS), el polietilentereftalato (PET) – e incluso, a veces, el polivinilcloruro (PVC), en el momento de conversión en productos finales. Estos aditivos aceleran la fotodegradación de los plásticos, pero según estudios pueden representar un daño al suelo.

¿Cómo se da este proceso de degradación de sus plásticos?

- Si puedes notar, las bolsas huelen a ‘algo grasoso’ y eso es porque tienen en su composición 10% de fibra de maíz y 90% de polietileno normal. Cuando se combina una molécula sintética con una orgánica, al momento de tirarlas a la basura, este bioplástico atrae las bacterias y a su vez estas empiezan a desdoblar la molécula del plástico.

El solo plástico como tal no es biodegradable por naturaleza porque es impermeable, por lo cual no puede ser digerido por microorganismos ni animales: no hay forma de desmenuzarlo, por decirlo así. Este 10% de maíz lo vuelve permeable y de esa manera las bacterias trabajan sobre él.

¿Por qué no hacerlas todas de maíz?

- Las bolsas 100% de maíz se desintegran en pocos días a causa del sol, agua, etc, y además son supremamente costosas, lo cual es el impedimento para que la gente las compre, lamentablemente, pues no está esa consciencia de gastar un poco más. Nuestras bolsas, sin embargo, tienen la misma calidad que una bolsa convencional, de esas de plástico normales, se ven igual, no se dañan con el sol a los pocos días y tienen resistencia, lo cual ya es un valor agregado y mejorado.

***

Para Jorge, la consciencia ambiental está despertando y los buenos consumidores lo pueden notar. Proyectos como estos, aportar un granito más de arena en la lucha por un mundo más sostenible.

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