Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar)

07/10/2020 - 20:10

Por: Alejandro Salgado Baldovino/Coordinador de El Club de Lectura de Ábaco

Marguerite Yourcenar es una de mis escritoras favoritas desde que descubrí sus libros en la adolescencia; me fascinaron y me hicieron admirarla eternamente. Había leído Memorias de Adriano, pero lo he vuelto a leer recientemente en una bella edición con traducción de Julio Cortázar. Me volví a sumergir en el Siglo II, con los recuerdos del Emperador Adriano, y este increíble ejercicio de reconstrucción que realiza la escritora con detalle y grandeza.

El libro pertenece al género de la novela histórica, aunque también se puede clasificar como una biografía novelada. Al final en las notas del libro la misma escritora comparte reflexiones sobre este tema con sus lectores.

Su primer capítulo se titula “Animula Vagula Blandula”, en alusión al inicio de los versos fúnebres de Adriano, que el emperador escribió en su lecho de muerte. Según la traducción de Cortázar dicen: “Mínima alma mía, tierna y flotante”. Y el título nos remite inmediatamente a la muerte y la nostalgia de la vida que se va. Luego, en forma de misiva, inicia: “Querido Marco”, que nos introduce a un texto que es como una larga carta dirigida a Marco Aurelio, su nieto adoptado y futuro sucesor. Y es interesante que se inicie con esa referencia, pues nos traslada a la misma infancia de Adriano, y a su misma condición, el de sobrino adoptado por el emperador Trajano para sucederlo en el trono.

"Los litigantes imprudentes me delegaban sus mujeres, si sabían de mi aventura con la esposa de un senador, o sus hijos, cuando yo proclamaba alocadamente mi pasión por algún joven mimo. Confundir a esas gentes con mi indiferencia me resultaba un placer. Los más lamentables eran los que me hablaban de literatura para congraciarse conmigo." (Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)

Ni Trajano ni Adriano tuvieron descendencia. Aunque sí tuvieron esposas y también muchas y muchos amantes jóvenes, siguiendo esa tradición helénica del preadolescente que tiene un mentor o maestro que le hace descubrir el mundo y la sexualidad. Cada uno tuvo varias relaciones con mujeres y hombres, pero se evidencia en el texto que tenían su preferencia por los hombres jóvenes. De hecho, se menciona que Trajano admiraba a su sobrino y heredero, confiaba plenamente en él, pero muchas veces tuvieron desencuentros, en algunos casos porque Adriano tenía preferencia por los mismos jóvenes amantes de Trajano. Afortunadamente para el joven sucesor, contaba con el apoyo de la esposa de Trajano, Plotina Pompeya, quien tuvo un papel muy importante en la llegada de Adriano al trono. Ya me voy adelantando un poco con detalles, pero es que en esta primera parte Yourcenar compone el retrato de Adriano escribiendo sus memorias, como en efecto lo hizo en la vida real, pero esa autobiografía o diario se perdió en el tiempo. Y desde ese instante nos lleva de la mano para recrear el universo y la época, con un rigor histórico increíble, en ese ejercicio de reimaginar ese mundo, la historia, los datos y la vida.

En el siguiente capítulo, "Varius Multiplex Multiformis/ Colector de Varias y complejas formas", sigue la larga misiva en voz de Adriano, quien recuerda su vida, su infancia, su ascendencia, sus pensamientos y reflexiones desde la distancia de la adultez, así como su vida privada y las dinámicas sociales de la época, los primeros enamoramientos y una de las primeras menciones a Antínoo, el joven y gran amor de su vida. También en este capítulo nos habla de su aprendizaje, con influencia en las ideas de Heráclito y Platón. Pero la narración no es totalmente cronológica pues, así como fluyen los recuerdos de forma aleatoria, se entrecruzan épocas más tardías, como su gran influencia en la política y en la vida militar como joven, ya habiendo sido acogido por el emperador Trajano. También se mencionan algunas de sus obras más importantes y recordadas, como “El muro de Adriano”, que es esa construcción de un muro de piedras que señala el límite del Imperio Romano en Britania (actual Gran Bretaña), que lo separaba de la zona de las tierras altas, que nunca pertenecieron al imperio. Al mismo tiempo, se amplía la influencia del joven Adriano por la cultura helénica y su cercanía a las fronteras del sur del imperio, en parte por su puesto como Gobernador de Siria y Antioquía. No puedo olvidar las excelentes descripciones de las fiestas romanas, los ensueños de juventud y su excelente relación con Plotina Pompeya, la esposa de Trajano, quien tenía gran influencia en el imperio y en su esposo. Ella, además, para ir sellando la vinculación de Adriano a la familia real, le presentó a su futura esposa, Sabina, cercana a la familia.

"Como todo el mundo, solo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, que es el más difícil y peligroso, pero también más fecundo de los métodos; la observación de los hombres, que logran casi siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que los tienen; y los libros, con los errores particulares de perspectiva que nacen de entre sus líneas. He leído casi todo lo que han escrito nuestros historiadores, nuestros poetas y aún nuestros narradores, aunque se acuse a estos de frivolidad; quizás les debo más informaciones de las que pude recoger en las muy variadas situaciones de mi propia vida. La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró los libros."

(Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)

Dentro de ese capítulo, además del desarrollo intelectual de Adriano, su cercanía y apoyo a las ciencias, al arte y a la arquitectura, se menciona uno de los temas que quizás hacen más sombra a la figura del emperador: la relación con los judíos, en la que se ahondará más adelante. La primera mención es a las Incursiones sármatas (Guerras Dacias), que en realidad fueron anteriores a Adriano, éstas fueron de las grandes luchas del emperador Trajano, la conquista y el mantenimiento del control sobre Dacias, que es el territorio donde hoy están Rumania, Serbia y Moldavia. Adriano heredó de Trajano parte de ese conflicto y los intentos por seguir ampliando las colonias del Imperio, pero él, como parte de sus primeras decisiones como emperador, decidió detener su crecimiento hacia esa zona, en donde ya se cocinaban muchos otros problemas.

Se menciona en esta parte al que él consideraba su enemigo: Lusio Quieto, quien fue un fiel general de Trajano, y se consideraba que era la alternativa a sucederlo frente a Adriano en la cabeza del Imperio. Esta parte es interesante porque Trajano no decidió su testamento hasta que estuvo a punto de morir. Las constantes tensiones con Adriano hacían dudar de si le legaría finalmente el Imperio. Al final lo determinante fue la palabra de Plotina Pompeya, quien guardó las últimas palabras de su esposo, afirmando que se había decidido por Adriano antes de morir. También influyeron las mayorías militares fieles a Adriano, por lo que nadie se atrevió a poner en duda las palabras de Plotina. Sin embargo, el fiel maestro de Adriano le contó acerca de una traición fraguada por algunos generales que intentaban favorecer a Lusio. Es por esto, que Adriano manda a ejecutar a cuatro generales, incluido Lusio, para acabar dicha amenaza. Esto hizo que el reinado de Adriano empezara con mucho miedo y desconfianza por parte del pueblo, pero poco a poco fue instaurando distintas medidas en pro de la gente y del estado que le hicieron ganar mayor aceptación.

Reitero que Yourcenar no narra estos hechos de forma cronológica, sino que se mete en la piel del anciano Adriano, y menciona un lugar, un nombre o un hecho sin el contexto que quizás yo voy dando en este texto. La escritora ya anteriormente nos había demostrado su destreza en el género epistolar y aquí lo ratifica con una prosa muy fluida.

 Dentro de este capítulo, también se desarrolla un tema muy sugestivo que ya había mencionado anteriormente: la relación del emperador Adriano con los judíos. En el libro se refiere al “Problema de Oriente”, en donde menciona como partes de ese conflicto, el gran desarrollo en la ruta comercial de los intercambios con la India, además de los misterios del país de la seda que estaban muy bien guardados por los mercaderes judíos y los exportadores árabes.

Sobre estas complicaciones con el mundo asiático en una parte del libro dice:

“Pasado el Éufrates, empezaba para nosotros la región de los riesgos y los espejismos, las arenas devorantes, las rutas que no terminan en ninguna parte”

Al tiempo que se leen estos pasajes, recomiendo leer un poco sobre la historia del medio oriente para poder comprender mejor esta parte y las referencias que utiliza. La autora sigue manteniendo la distancia de la acción y la evocación del recuerdo, que le funcionan de forma increíble en la narración. Da la impresión de estar leyendo el diario íntimo y verdadero de Adriano, que nunca se llegó a conocer.

Ahondando un poco más en el tema de los judíos, hay que mencionar que Judea era una provincia romana, que durante muchas décadas realizó diversas rebeliones para lograr la independencia del imperio. Varios emperadores intentaron controlarlos, pero fue Adriano quien le puso punto final a estas rebeliones liderando uno de los momentos más oscuros dentro de la historia de los judíos.

Reunió un gran ejército, legiones en todo su imperio e invadió a Judea, llegando a un terrible saldo de aproximadamente 600.000 judíos muertos. No sólo invadió y masacró a su población, sino que intentó borrar la identidad judía, prohibiendo La Torá, quemando sus libros sagrados y en el antiguo templo sagrado instaló dos estatuas: una de Júpiter y otra de él mismo. Con estas acciones alimentó el odio de los judíos contra el Emperador y el Imperio. Los que sobrevivieron fueron expulsados de Judea y durante mucho tiempo se les prohibió la entrada a Jerusalén (no sería hasta el siglo IV, en el reinado de Constantino I, que se volvería a permitir a los judíos regresar a Jerusalén tan solo una vez al año para lamentar su derrota, en el lugar que se conoce como el Muro de las lamentaciones).

Adriano fue implacable, siguió con la persecución a los judíos, impulsó lo que se conoce como la gran diáspora judía, y además eliminó el nombre de Judea, cambiándolo por Siria Palestina, nombre de los filisteos, enemigos de los judíos. Se dice que a la entrada de la ciudad puso la estatua de un cerdo. Es por esto que se dice que, dentro del Talmud, el nombre Adriano aparece junto a una maldición. El mensaje era que nadie se rebelaba contra el Imperio romano. 

Este pasaje no está tan detallado por Yourcenar como lo expongo aquí, pero me parece interesante dar a conocer varios de estos detalles. Fue así como este hecho se unió a lista de los lamentables sucesos para la comunidad judía que se conmemora en su Tisha b'Av, el principal día de ayuno y abstinencia.

En el siguiente capítulo, “Tellus Stabilita/Estabilidad del territorio”, Yourcenar nos narra precisamente la estabilidad del mundo heredado, y por supuesto, las grandes reformas de Adriano. “Roma ya no está en Roma”, diría, en referencia a la amplitud del Imperio, llegando a sentirse como un dios, por el poder alcanzado. Al mismo tiempo se nos muestra su apoyo a las ciencias, a los astrónomos, a la expansión de la influencia griega (como dejarse la barba, algo que puso de moda), e iniciar un período muy próspero y estable que llevaría al título del siguiente capítulo.

Saecvlvm Avrevm/Edad de Oro

En este capítulo el Emperador cuenta sobre la gran organización del Estado, no debía estar siempre en Roma, sino que depositó su confianza en sus delegados y en los senadores para llevar las riendas y asumir las responsabilidades. También la diversidad de religiones y cultos cristianos, el porvenir de Alejandría, y la presencia de magos y oráculos. Es en este capítulo y época donde se cuenta más sobre su relación con el joven Antínoo, la descripción del amor, la pasión y la juventud, para pasar de forma abrupta pero natural a la enfermedad, la vejez y la muerte. Primero con la muerte de Antínoo, que muere ahogado mientras él lo presencia desde la orilla. Este hecho precipita su decaída e instala en él su eterna tristeza. También se narra la gran labor que inició para que su eterno amor nunca fuese olvidado. Levantó monumentos de él en todo el reino (algunos reposan hoy en importantes museos) y nombró poblaciones con su nombre. Sobre la muerte de Antínoo hay muchas especulaciones.

Luego de la Edad de Oro y la muerte de Antínoo, se pasa a los dos últimos capítulos: Disciplina Avgvsta, en donde trata el tema de Asia Menor, el regreso a Grecia del Emperador, más efectos del drama con los judíos y la creciente ola de rumores, secretos e intrigas alrededor del Emperador. Es importante mencionar también que, al momento de morir Antínoo, aunque tenía un poco más de veinte años, ya era un hombre adulto, pero seguía manteniendo su relación con Adriano, lo que no era bien visto por la sociedad. Ya que recordemos que las relaciones con los jóvenes preadolescentes y adolescentes eran bien vistas como parte del desarrollo de los hombres, y el tardío derecho a estar con mujeres, quienes no tenían mayores libertades en ese tiempo. Entonces al seguir con el joven Antínoo despertaba las críticas de sus contradictores y por supuesto de su esposa, Sabina, que muere en esta época y se dice que murió odiando a su esposo.

Y en "Patientia", ya nos enfrentamos de forma directa a los temas de la muerte, la vejez y la sucesión. 

“La meditación de la muerte nos enseña a morir, y nos facilita la partida; pero ya no es facilidad lo que busco.”

El Emperador nos habla desde su deterioro físico, los preparativos de su tumba, los sueños recurrentes que tiene, y la convocatoria a sacerdotes, filósofos y astrólogos para que interpreten sus sueños. Y por supuesto, la búsqueda de su sucesor, que fue muy planeada, ya que escogió y adoptó al sucesor más cercano y a la vez hizo que éste adoptase al nieto que le sucedería en dos generaciones, que serían Antonino Pío y Marco Aurelio respectivamente.

"Te conocí desde la cuna, pequeño Annio Vero, que por obra mía te llamas hoy Marco Aurelio. (...) Vero, el que dice la verdad: me gustaba jugar con tu nombre; tú eres quizá el único ser que jamás me ha mentido. (...) Creo dar a los hombres la única posibilidad que tendrán jamás de realizar el sueño de Platón: ver reinar sobre ellos a un filósofo de corazón puro".

(Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)

Así llegamos a Marco Aurelio, quien fue ese otro gran emperador, nieto de Adriano, y a quien le dedica esta larga misiva.

Luego de esta extraordinaria historia que Yourcenar narra con tanta precisión, pasión y rigor, (sé que a muchos les ha costado leer el libro, por tantas referencias históricas), recomiendo que cuando decidan embarcarse en esta aventura, estén abiertos a documentarse ante la más mínima mención histórica, porque disfrutarán como nunca y además se darán un gran banquete de historia. Pero decía que luego de esta historia, Yourcenar comparte con los lectores su “Cuaderno de notas” al final del libro, que es también fascinante y literario. Desde las notas escritas al gran escritor Gustave Flaubert, y toda la concepción e investigación de esta obra que escribió durante una década. Encontrarán las ideas y los bocetos con respecto a la estructura, al tipo de narración y a la construcción de la voz de Adriano. El concepto de la voz del Emperador como ente narrador, la serie de diálogos que también contempló y la relación con el Emperador y con ella misma en todo el proceso.

“Reconstruir desde adentro lo que los arqueólogos del siglo XIX habían hecho desde afuera”

Es así como la erudición y magia de la autora se impregnan en este proceso de transportarse al interior de otro. La elección de la primera persona para evitar cualquier intermediario, incluso ella misma, dotan a su personaje de personalidad propia para hablar con firmeza y sutileza.

Junto a todo esto están sus reflexiones sobre el tiempo, la vida y los hechos históricos, mientras justifica su perspectiva y las decisiones al elegir los momentos de la historia que aparecen en el relato, el análisis de los hechos y todo el proceso de documentación, que aparece en su bibliografía.

Es interesante también lo que cuenta sobre el proceso de escritura, cuando menciona que muchas veces reescribió episodios, y sintió por momentos que al final sentía que el Emperador mentía, pero ella le dejaba mentir. Y cuando se encontró tan metida en el proceso de escritura que sus amigos le decían que ella era Adriano.

“Toda vida narrada es ejemplar; se escribe para atacar o defender un sistema del mundo, para definir un método que no es propio”

En su cuaderno de notas, Yourcenar describe la vida no como una sucesión de líneas horizontales y verticales, sino como tres líneas sinuosas infinitas. Y explica más su análisis histórico, su interés en el Siglo II, al que consideraba como la época de los últimos hombres libres; ahonda en las diferencias entre el Hombre construido y el Hombre comprendido, desde la figura de su personaje principal.

Finaliza confirmando la existencia de la ficción dentro de su obra y dentro de la historia general en sí. Pero reafirma el exhaustivo trabajo histórico e investigativo tras esta monumental obra de la literatura y de la historia. Una maravillosa obra que recomiendo, pero también recuerdo que no debe ser la primera lectura para descubrir a esta brillante escritora, porque es una obra compleja y densa que necesita de tiempo y madurez. Se debe esperar el momento preciso cuando se esté preparado para embarcarse en esta gran aventura es exigente. Dejo una frase final de tantas:

"Las palabras engañan, puesto que la palabra placer abarca realidades contradictorias, comporta a la vez las nociones de tibieza, dulzura, intimidad de los cuerpos, y las de la violencia, agonía y grito".

(Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)

 

 


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