Wilmar Polo

El sueño es fundamental en la calidad de vida del ser humano, pasamos prácticamente la mitad de nuestras vidas durmiendo. Muchos estudios confirman que durante la noche aumenta el flujo sanguíneo de la piel, activándose procesos hormonales, metabólicos, inmunes, de restauración y regeneración celular, encaminados a recuperar la piel de las agresiones sufridas durante el día, especialmente las ocasionadas por el sol, la acumulación de radicales libres, la contaminación y el estrés. Una de las hormonas que se activan durante las horas de sueño, es la melatonina, que permite que el metabolismo se haga más lento mientras se produce la renovación celular. Algunas investigaciones han concluido que la deficiencia de melatonina parecería ser la causante de aceleración del envejecimiento.
La hormona de crecimiento también se activa durante el sueño, permitiendo acelerar la proliferación de nuevas células epidérmicas La presencia de ojeras, una de las manifestaciones de un mal dormir, es consecuencia de un insuficiente drenaje circulatorio, de tal manera que la acumulación de líquido linfático junto a toxinas no eliminadas, produce esa característica coloración pardo- violácea. Tan importantes como el buen dormir, son los cuidados que se debe tener antes de hacerlo. Estos cuidados en términos generales deben ser sencillos, iniciando con la limpieza de la piel, la cual puede hacerse con substitutos de jabón tipo sindets, o con otros productos limpiadores de acuerdo al tipo de piel, todo esto para eliminar restos de grasa, contaminación, células muertas y algunas bacterias u hongos. Este proceso puede complementarse con hidratación, tratamientos antiedad y productos específicos cuando exista alguna afección cutánea.

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