¿Quién soy yo como animal político y cómo sobrevivir a la psicopolítica?

19/06/2022 - 00:21

Presentación

Sin lugar a dudas disfruto mucho mi vida profesional cómo psicólogo en las múltiples facetas en las que ejerzo la profesión, una de ellas y quizás la que más alegría me produce es la docencia, es por eso que hoy quiero compartirles el ensayo de un un joven que nos sorprendió a todos, no sólo por su calidad humana, sino también por su madurez intelectual, él estudia sociología en Argentina y vino de intercambio a Colombia para compartir con nosotros este semestre, en el programa de psicología de la Institución Universitaria Americana de Barranquilla*, en el curso de "Ideas Políticas" que en mi condición de Filósofo, con Especialización en Filosofía Colombiana y Magister en Filosofía Latinoamericana, me pidieron orientar este semestre.

Como clausura de nuestras actividades académicas le pedí a los estudiantes que hicieran un ensayo, a partir de lo abordado durante el semestre, basados en la lectura del libro de Byun-Chul Hang titulado Psicopolítica**. Todos hicieron su mejor esfuerzo y entregaron trabajos magníficos, pero de modo particular me llamó mucho la atención el de Bruccoleri, tanto por su calidad reflexiva, como por la pertinencia de su abordaje, el cual perfectamente se puede convertir en un insumo para alimentar los diálogos epistemológicos e históricos que estamos manteniendo mensualmente dentro del Campo de Epistemología e Historia de la Psicología del Colegio Colombiano de Psicólogos***.

A continuación podrán leer el texto completo, espero que sea de su agrado y que podamos desarrollar con él un futuro conversatorio sobre el ser y el quehacer del psicólogo frente a la psicopolítica en Colombia.

Mauricio Pareja Bayter

Subdirector del Campo de Epistemología e Historia de la Psicología

¿Quién soy yo como animal político y cómo sobrevivir a la psicopolítica?

Por: Manuel Bruccoleri Ochoa****

La vorágine ante la cual sucumbimos en tiempos del auge del mundo virtual, en general, y de las redes sociales, en particular, nos ubica en una incómoda posición en tanto sujetos (es decir, aquellos que están sometidos): creemos ser libres cuando en realidad, hoy más que nunca, somos más esclavos que en ninguna etapa anterior de la modernidad. La esclavitud a la que estamos sometidos no tiene su origen en una coacción externa, sino que somos esclavos de nosotros/as mismos/as. La libertad, que aparenta ser la figura contrapuesta a la coacción, en realidad esconde en su propia dialéctica la esclavitud.

Byung-Chul Han (2014) afirma que nos hallamos en una fase histórica especial, donde la libertad se encuentra en crisis, dando lugar a la coacción. Nos encontramos actualmente en la Época del agotamiento (propia del régimen neoliberal y explotadora de la psique); antes pasamos por la Época disciplinaria (propia del régimen industrial y explotadora del cuerpo); y, al comienzo de la Modernidad, transcurrió la Época de la soberanía (propia de la conformación de los Estados nacionales y establecimiento de la burguesía, y dueña de los cuerpos). Por su parte, la libertad es sólo la sensación del sujeto de haberse librado de coacciones externas y coerciones ajenas, pero no percibe, no es consciente, de las coacciones internas y coerciones propias a las que se auto-somete.

El neoliberalismo, entonces, hace emerger un tipo de sujeto particular: el sujeto del rendimiento (también llamado sujeto o esclavo neoliberal). Éste se caracteriza por ser un empresario de sí mismo. Ya no sólo es víctima del capital, que lo aliena y explota, sino que ahora es su propia víctima, auto-explotándose. Este sujeto cree trabajar en pos de sus necesidades, cuando en realidad lo único que hace es trabajar para las necesidades que el capital le ha creado; es decir, trabaja para la reproducción del capital. Entonces, el sujeto libre es para Han un órgano sexual (en tanto su principal función es reproductiva) del capital. La libertad individual, cuanto más excesiva, más se traduce en un exceso de capital. El individuo, por su parte, se aísla: la libertad ya no se desenvuelve colectivamente, sino que se expresa en aislamiento, fragmentación. Esto, desde la Psicología, nos lleva a individuos que ya no son agentes revolucionarios (como en la sociedad industrial de la disciplina), sino depresivos. Las luchas que sostienen ya no son luchas de clase, sino luchas internas con (y contra) uno mismo.

El autor afirma que, en tanto animales políticos, hoy somos más inconscientes de nuestro sometimiento que nunca antes en la Modernidad. Esto se debe a que creemos ser libres y llevar a cabo nuestras voluntades, cuando en realidad lo único que hacemos es expresarnos electivamente entre opciones perfectamente articuladas por el capital que, al efectuarse éstas (elecciones), lo único que logramos es reproducir al capital y, con la reproducción de éste reafirmamos y perpetuamos (siempre de manera inconsciente e involuntaria) nuestra esclavitud. El capital conoce (por su propia experiencia, es decir, por el uso de herramientas y recursos que su propia historia le ha enseñado) las maneras más eficientes y eficaces de explotar al ser humano. Encuentra entonces que no es por vía de la coacción (la vía negativa del poder) que obtendrá sus mayores beneficios, sino por medio de la conformidad (vía positiva del poder). Han concibe un poder en la línea teórica foucaltiana; se ejerce ya no verticalmente como expresan otras corrientes (marxismo, estructuralismo, funcionalismo, estructural funcionalismo y otras posturas) sino horizontalmente; es decir, fluye y se realiza entre los sujetos que lo ejercen y que lo sufren, no desde una exterioridad jerárquicamente superior. Este poder (el ejercido por el capital) no se opone a la libertad (de hecho, hace uso de ella) en pos de lograr la dominación. La técnica del poder neoliberal es sutil en sus formas, flexible, inteligente e invisible. El sujeto sometido no es consciente de su sometimiento y el entramado de dominación se le oculta, sintiéndose libre. En esta corriente teórica, el poder es eficiente si logra que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación. Por lo tanto, no busca el sometimiento, sino la activación, motivación y optimización del sujeto (operando sobre su psiquis). Se trata de un poder amable (o permisivo) e inteligente. Amable porque no niega o somete a la libertad, sino que elimina la decisión libre en favor de la libre elección entre distintas ofertas. Inteligente porque no busca superar resistencias, sino que apuesta por la organización y optimización propias del sujeto realizadas de forma voluntaria. El botón me gusta de las redes sociales es la manifestación más perfecta de este poder inteligente.

Nos encontramos entonces frente a un individuo aislado y encerrado. Esto se debe a que el camino al perfeccionismo con que el neoliberalismo lo seduce implica siempre relaciones con el otro con finalidades (con intereses, digamos), siendo que ser libre significa estar entre amigos (y realizarse mutuamente), cosa que no lograremos si la búsqueda del sujeto no logra desprenderse de esa finalidad (recordemos que el sujeto se concibe como empresario de sí mismo). Además, la lucha del sujeto jamás es colectiva y externa, sino individual e interna. Paradójicamente, las redes sociales aíslan a los sujetos, controlados y vigilados éstos sin saberlo, mediante el panóptico digital (dispositivo a través del cual el neoliberalismo asienta su ideología de auto-explotación, ligando ésta al consumo). El uso del Big Data (toda la información digital recopilada sobre el comportamiento humano) logra el alcance de un conocimiento de dominación, que permite comprender la dinámica inherente a la sociedad de la comunicación, interviniendo en la psique humana y condicionarla a un nivel prerreflexivo. El Big Data aporta conocimientos que ayudan al neoliberalismo a pronosticar comportamientos y someter éstos al consumo. De esta manera, nos encontramos frente a un individuo encerrado en un sistema casi perfecto (dado que éste siempre aprehende de la experiencia y puede perfeccionarse aun más), del que no se ve fácil salida, dado la complejidad y el nivel de penetración que logra el neoliberalismo, ya no en estructuras económicas exclusivamente, sino fundamentalmente en nuestras mentes y concepciones sobre el mundo.

En torno a estas reflexiones y análisis del autor, cabe preguntarse ¿Cómo salimos de aquí? O incluso ¿Hay salida? La salida como tal sería compleja, casi imposible, dada la capacidad de resiliencia y aprendizaje del sistema capitalista, y del régimen neoliberal especialmente. La propuesta de Han posee varias aristas que pueden indicarnos pistas de supervivencia a la Psicopolítica. Destacaremos dos de ellas (las principales):

En primer lugar, el filósofo surcoreano plantea la importancia del acontecimiento como elemento rupturista o discontinuador del orden existente. Frente a la naturalización del hombre planteada por Nietzsche, la cual es sólo la repetición y afirmación de lo válido hasta el momento, el acontecimiento abre un nuevo espacio, invirtiendo las correlaciones de fuerza y derrocando un poder (y a su lengua y uso). El acontecimiento es comparable a la experiencia, la cual se opone a la vivencia (ella y la emoción arraigan más el sometimiento). La experiencia y el acontecimiento arrancan al sujeto de sí mismo y del sometimiento en el que se encuentra. En la misma línea argumental nos encontramos con Foucault y su arte de la vida, el cual es la praxis de la libertad que genera una forma de vida totalmente distinta, desarrollándose como una des-psicologización (mata a la Psicología) que vacía al sujeto, liberándolo para una posterior forma de vida que aún no tiene nombre.

En segundo lugar, Han argumenta que la filosofía tiene como función representar el papel de idiota. Éste tiene acceso a lo totalmente otro, generando un nuevo idioma y un nuevo pensamiento. El idiota posee consciencia herética, la cual es una buena herramienta frente a la coacción a la conformidad. El idiota no es inteligente. La inteligencia no es más que la elección entre; lo cual implica que no se mueve por fuera del sistema. Inteligencia significa literalmente escoger entre (inter-legere). Quien es inteligente no es totalmente libre, sino que se encuentra atrapado en un entre de carácter sistemático, sin acceso al afuera. El idiota ya no es un sujeto: no tiene nombre (aunque no se lo puede confundir con nadie), y está des-subjetivizado y des-psicologizado. Se encuentra libre en la inconmensurabilidad del tiempo vacío. No se distingue ni por su individualidad ni por su subjetividad, sino por su singularidad. Se asemeja a los niños, que aún no son ni una persona ni un individuo. No está compuesto por cualidades impersonales, sino por acontecimientos impersonales.

Nos encontramos entonces frente a dos horizontes a perseguir para la supervivencia a la psicopolítica, para hacerle frente y escapar a la dominación psíquica neoliberal. Por un lado, debemos acercarnos a la práctica del acontecimiento. Para ello el pensamiento crítico juega un papel fundamental. Poner en duda nuestro entorno, nuestras prácticas, nuestra cultura, nuestra vida. Esto no es algo sencillo de realizar, implica la introspección y la atención constantes. Es, al menos como punto de partida, como germen, una atención (vigilancia) continua sobre nuestro vivir, en todos sus planos y dimensiones. Por otro lado, implica hacer el papel de idiota, es decir, intentar pensar (y ser y sentir) por fuera del sistema, sin temor a la vergüenza, o a reacciones que nos devuelvan o reinserten en el estado de cosas tal como lo conocemos. Aquí juega un papel fundamental la Filosofía, o al menos la reflexión filosófica, otra vez, como punto de partida. Está claro que ambos horizontes (el del acontecimiento y el del idiotismo) son extremadamente pretenciosos; nuestra propuesta aquí, por tanto, es mantenerlos justamente como horizontes, como ideas que den sentido a nuestra vida, direcciones tentativas respecto a dónde dirigirnos y cómo hacerlo. Cabe, por último, preguntarnos si somos capaces de sostener estas actitudes en nuestras vidas, buscando no caer en la dominación psíquica neoliberal, alejarnos de la inconsciencia de nuestras voluntades, escapando al auto-sometimiento y persiguiendo la autonomía y singularidad individual.

Bibliografía

Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Barcelona: Herder

Post Data

"Pienso que "El Idiota" puede parecerse al "fool on the hill" de los Beatles: The Fool On The Hill - The Beatles [Sub. Español + Video][Original] - YouTube

Notas de pie de página

www.americana.edu.co/portal/

** La psicopolítica es, según Han, aquel sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente (smart) que consigue que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación.

*** Si eres psicólogo y quieres participar de nuestros diálogos epistemológicos e históricos que realizamos de manera virtual, nos puedes escribir por whatsapp a éste número de celular: 3005343481

****  Manuel Bruccoleri Ochoa: Estudiante de Sociología en la Universidad Nacional de Cuyo en Argentina, vino de intercambio a Colombia para compartir con nosotros este semestre, en el programa de Psicología de la Institución Universitaria Americana de Barranquilla, en el curso de "Ideas Políticas". 


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