CARTA A SEÑOR ÁLVARO URIBE VÉLEZ

18/08/2020 - 15:49

En medio del celaje político y la turbulencia social que hoy se vive, me dirijo a usted, aun considerando que no pensaba hacerlo en lo que me queda de vida republicana; y violando, de este modo, una promesa con el Estado. Así había determinado dicha promesa, desde el preciso instante en que comprendí que esta República, fundada y creada por mí, era superior a usted. Sin embargo, los recientes hechos implican aplicar el imperativo categórico superior, que propende por la institucionalidad por encima de un particular.

A este razonamiento llego, no de forma casual, todo lo contrario, lo hago de forma racional. No puede caber la menor duda que mi condiscípulo Heródoto, primero de nuestra época en confeccionar un estructurado y razonado relato de las acciones humanas, tenía razón. La divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía. Ella, con su fulminante determinación no le permite jactarse de su condición a aquellos que sobresalen demasiado; algo similar a lo que le está pasando, en la actualidad, con el reciente número de reseña asignado: 1087985, el cual lo identifica como reo. Situación “insospechada” e infortunada para un ex primer mandatario de la Nación, y que lo pone en el lugar de quienes en otrora fueran connotados amigos nuestros, lamentablemente extintos, como lo fue “pablito”, quien tanto nos ayudó y a quien nosotros con suficiencia le cooperamos.

Sin embargo, le debo reconocer que muchas cosas buenas hizo, no lo cuestiono. Resalto, por ejemplo, que tenía bien definidos sus tres pilares de gobierno: seguridad democrática, inversión extranjera y la responsabilidad social, como apuesta de inversión social. Contrario a otros ex presidentes que han buscado sólo glorias y satisfacciones personales, como lo hicieran su antecesor y predecesor, con el tema de la Paz; o peor aún, si nos referimos al actual ornamento de la Casa de Nariño, que propende por un “Pacto por Colombia y la equidad”. Sería bueno que le preguntáramos con quién o quiénes pretende hacerlo. Se han cumplido dos años de mandato y lo único que le ha salido bien son sus dotes de presentador de televisión. ¡Ahora entiendo porqué a Carlos Calero lo nombraron como cónsul!

De todos modos, al margen de sus triunfos y derrotas, me refiero en esta epístola, como curtido observador de la comedia humana, para darle un parte de tranquilidad. Es tal la fragilidad biológica de nuestra sociedad que bien se puede considerar a Colombia como una tragicomedia, digna de una representación teatral. En esto tenía razón Aristóteles, si nos referimos en detalle a la decisión judicial que tomó la Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, en el marco de las diligencias que adelantan en su contra, dado que éste consideraba la “tragedia” como un sistema de represión que obedece a factores “estéticos”, y donde se tiene por fin último generar “catarsis”. No crea que pretendo desasnarlo en temas filosóficos, no es así, le muestro nuestra realidad que se repite con frecuencia, basta con recordar que usted vive la misma situación que viviera el deleznable emancipador, conocido como el “hombre de las dificultades”. Usted, el “hombre de las encrucijadas”, coexiste en una época desconsoladora. Hoy vivimos ante un desespero, resultado del confinamiento, que se manifiesta a través de las redes sociales y que denota una esclavitud por la inmediatez, una relación mutualista, o mejor aún, parasitaria, que, con risa en mi rostro, indican una relación paradójica. Creyeron hace doscientos diez años que se habían librado de nosotros, pero no, aún los tenemos bajo nuestro yugo, esta vez de otra manera, usted bien sabe cómo.

Dicha consideración, me lleva a exponerle dos pensamientos aturdidores y estremecedores, pero que al mismo tiempo me sosiegan. De un lado, lo que representa la decisión judicial para usted, y nosotros sus seguidores; de otro lado, lo que dicha situación representa para sus detractores. Así, en el primer escenario es claro que la detención preventiva dictada por el Alto Tribunal, se da en virtud de que usted pueda obstruir la justicia. ¡Una mentira a todas luces!, ya que las “chuzadas”, los “falsos positivos”, o el “comercio de testigos”, nada tienen que ver con usted, ésa es la única verdad. Quienes purgan condena fueron sus cercanos, y aunque hace poco el Tribunal Administrativo de Cundinamarca haya fallado en favor del ex Magistrado auxiliar de la misma corte, Iván Velásquez, piedra en el zapato y que hiciera condenar a más de sesenta bandidos, leales lacayos nuestros, que hoy lo tiene viviendo en un “infierno” de 1.300 hectáreas, es el Estado quien paga la indemnización por las interceptaciones ilegales que le hicimos al pisco ése. ¡Maravilloso! Esto es utilizar la República como herramienta para delinquir, y transferirle el costo, monetario, social y político, a la población. Sólo a alguien con el talante de su rienda se le ocurriría. Sin embargo, la determinación de los togados es tan sólo una medida cautelar, que, aunque “enloda” su imagen, indica un momento del proceso penal que se debe cumplir.

Otro aspecto interesante, es que tendría opción de apelar el fallo de primera instancia, de ser desfavorable. En este punto, es importante recordarle que en caso de apelación los magistrados de la Sala de Casación Penal del mismo tribunal, en su mayoría, terminan sus períodos entre 2021 y 2028. Luego, si se tiene en cuenta que el proceso es extenso, cuando el mismo les llegue a sus despachos, con toda seguridad se habrán nombrado otros, que sin duda serán afectos nuestros, dándonos un eventual fallo absolutorio de segunda instancia, hecho, además, que nos abriría la oportunidad para demandar al Estado.

Sumado a lo mencionado con anterioridad, y aunque es una plaza difícil como decimos los taurinos, tiene una carta adicional con la que completaría una flor imperial. Dicha carta es su renuncia a la curul como Senador de la República, dado que, si se considera el disentimiento jurídico en cuanto a este tema, el camino quedaría claro, su dimisión implicaría que pasa a ser investigado por la Fiscalía General de la Nación y juzgado por un juez de conocimiento. Así, con nuestro Fiscal faltriquera tendríamos la partida ganada, entre otras cosas, porque para que se mantenga la competencia del Alto Tribunal, los delitos por los que lo investigan deben tener relación con su cargo como congresista y la obtención del escaño legislativo, cosa que no es de esa manera. No obstante, tenga en cuenta que, con la jurisprudencia proferida en el auto 31.653 del 2009, no le van a dejar las cosas fáciles y van a buscar mantener el proceso teniendo en cuenta que un miembro de su UTL estuvo involucrado en los hechos, aparentemente. Para fortuna nuestra, la justicia no es la igualdad. La justicia es la proporcionalidad, que a su vez es dada por el sistema político vigente de cada sociedad, y el carácter de la misma, que como siempre nos beneficia a nosotros.

Siguiendo con los puntos a favor, lo que hizo el Alto Tribunal no está mal. En el pasado nos han ayudado, por ejemplo, con la detención preventiva del ex Senador del Polo Democrático, Iván Moreno, así como con el archivo de la investigación a John Suárez, senador del Centro democrático, por la celebración de contratos sin requisitos legales. En síntesis, esta benéfica “tragedia” permitió que usted, en palabras de Aristóteles, imitara - ¡la foto le quedo como la de Al Capone! - acciones humanas que exciten la piedad y el terror, manifestadas en Twitter, arma cegadora utilizada como vergajo por excelencia, para castigar a nuestros contradictores. Con esto genera en la población sentimientos piedad por ser inmerecido el destino del “héroe”, es decir usted, y terror porque ese infortunio sobreviene a alguien que es como nosotros.

Para el segundo escenario, la imposición de esta medida no es un triunfo de sus opositores, no lo han condenado, y con esta no se puede decir que se acabó la corrupción y demás actos delictivos en Colombia, la realidad es otra y la verdad aún no se sabe. Esto me permite advertirle que ya fue suficiente de su pantomima; no sea la meretriz, carne de carroña de los medios de comunicación, redes sociales y el amarillismo sensacional que sucumbe a los encantos del morbo. Para infortunio nuestro el periodismo se volvió un espacio sin profundidad, un esclavo del like, un espectáculo social, y esto lo afecta. Por eso lo exhorto a que recuerde a Maquiavelo, ¿está en su posición por virtud o por fama? Le advierto, el reloj circadiano, minuto a minuto con su segundero, va matando las oportunidades que aún le quedan. La indecisión es para el principiante, y usted de eso tiene muy poco. Hoy veo que aseguró usted la comida, pero no la dormida en tranquilidad con su familia, algo que los suyos tanto añoran. Todo esto se lo digo porque lo estimo como si lo hubiera engendrado.

Tenemos ad portas una caja de pandora próxima a abrir. El empeño del Tribunal Superior de Bogotá por adelantar una orden de captura contra Salvatore Mancuso, en otrora o aún paramilitar, con el ánimo de lograr su extradición, sumado al interés del presidente de la JEP y la Fiscalía General de la Nación, para establecer una ruta que permita contar con su regreso, y la determinación de este señor por “decir la verdad”, no nos favorecen; y aunque tengamos el distinguido apoyo del “Tuso Sierra”, con su declaración absolutoria en medios de comunicación hacia usted, y el de los gringos, con el pedido de su Vicepresidente, Mike Pence, de permitirle defenderse en libertad, argumentando que así debe ser por haber recibido la Medalla Presidencial de la Libertad, en ese país, no es suficiente para salvarnos. Aunque le puedo anticipar que, desde marzo de los corrientes, vengo adelantando las diligencias necesarias para entorpecer la extradición del “Mono” Mancuso a nuestra República. Todo va por buen camino, llevamos tres pedidos denegados, esto quiere decir que falta poco para lograr el cometido y que este bandido se radique en Italia, de donde es nacional también.

Queda claro que este es un país gaseoso y contestatario. Es una nación de momento, sin memoria colectiva, sin consideración y reflexión alguna por el que está al lado, ni por el propio mismo. Es una sociedad caníbal, fratricida e hipócrita. Una sociedad del terror donde pensar está mal visto, pero tener malicia indígena es la apología a lo que se entiende por un buen colombiano. No señor, dejemos la sinvergüenzura de un lado, seamos sensatos y no pusilánimes. Este llamado debe ser atendido, en primer lugar, por usted, y, en segundo lugar, por todos los connacionales.

La prudencia y la discreción se perdieron. No cabe dudas que se imparte ahora justicia desde una red social (Twitter), es decir, vivimos en un Estado de opinión. Esto no puede ser así. No se garantiza la independencia de la decisión judicial. Se coarta la libertad de decisión de un órgano que falla en derecho, y queda de manifiesto la existencia de un chantaje político, jurídico y emocional en relación con la corte, donde ésta sería el artífice de una estrategia conspirativa. Sólo espero que no le pase lo mismo que a mi homólogo, el Emperador César Vespiano, que en su lecho de muerte dijo: ¡creo que me estoy volviendo un dios!


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