Dios es Orión y expresa su enfado y decepción con la humanidad

19/08/2022 - 22:40

 

Dios es Orión y expresa su enfado y decepción con la humanidad a través de la violenta explosión en Betelgeuse

 

Por René Arrieta Pérez y José Vicente Arias Rincón

 

A través de signos muy precisos, contundentes y reveladores Dios manifiesta sus mensajes a la humanidad. En estos momentos los científicos, los astrónomos, están desconcertados, tratando de buscar explicaciones a muchos fenómenos, pero especialmente a dos en particular, y tratan de responderse algunas preguntas para poder explicarlos. Como los científicos solo ven los signos externos (fenómenos físicos, en este caso astrofísicos) tratarán de determinar razones conclusivas en ese sentido; sin embargo, ellos no tienen la capacidad para indagar las razones intelectivas que gobiernan las esferas celestiales; por lo tanto, no hallarán la verdadera razón de tales fenómenos. Aquí se los explicamos.

Los dos fenómenos son los siguientes:

Uno, la eyección de materia en proporciones desmesuradas de la estrella Betelgeuse, en la constelación de Orión.

Dos, el aumento de la velocidad de la Tierra en su movimiento de rotación, que acorta el tiempo en el que normalmente debe suceder.

Esos son los dos fenómenos que desconciertan a los científicos, y que a continuación vamos a explicar por orden de Dios.

Betelgeuse es una estrella gigante roja que forma parte de la constelación de Orión, y Orión es la representación de Dios en el cielo, en tercera dimensión. Orión es el cazador (el hombre que anda detrás de su caza, su plan cósmico). Dios es el Hombre. Por eso a Jesús se le dice el ‘hijo del Hombre’. El plan de Dios es ir perfeccionando cada vez más su creación, y poco a poco ir construyendo el multiverso –la suma de siete universos–. Dicho esto, miremos la ubicación exacta de Betelgeuse y sus características. Es la estrella que delinea y marca el hombro derecho de Orión, de donde sale el brazo fuerte del hombre representado en la constelación, que tiene el mazo o la lanza, o el arma, si se quiere, instrumento del cazador. Betelgeuse, además, es la décima estrella más brillante del cosmos (importante este dato, número 10, número de Dios y el universo creado por Él. En nuestros artículos siempre hablamos de la significación cabalística o teosófica de los números en la obra, la creación de Dios, en sus mensajes, etc.).

Por otro lado, es un hecho psíquico-biológico que cuando un hombre recibe una tensión, alerta u otro mensaje o estímulo del sistema que lo configura, esto obliga a su cuerpo a preparase para una acción: defensiva, ofensiva o de cualquier otro tipo, y lo que la complejidad del sistema hace es concentrar fuerza en sus hombros, sobre todo en el hombro derecho, para ejecutar una acción. Y es tal cual lo que le ha sucedido a ese Hombre, a Dios, representado en el firmamento por Orión.

Para que se entienda todo este asunto de la reciente manifestación de expulsión violenta de materia en la estrella, la pregunta retórica es, ¿por qué ha sucedido esto?

Dios responde, y nosotros transmitimos su mensaje:

Todo es consecuencia de varios acontecimientos que han motivado esa reacción, y, entre estos, los más importantes son:

-Desencanto en la expectativa que tenía Dios después de la pandemia.

-La devastación continua y cada vez más irracional de la naturaleza, que a su vez, incide en el cambio climático.

-La indignación divina por la guerra que desató Rusia en Ucrania.

Vayamos a cada uno de ellos.

 

Pandemia

Después de esa lección que recibió todo el mundo directa o indirectamente, Dios esperaba ver a una humanidad más sensata y reflexiva. Por eso, el plan suyo consistió en que a través de todos los problemas y complicaciones que se derivaron del coronavirus la sociedad cambiara, se sensibilizara, reflexionara, se tornara más solidaria, se espiritualizara más y se acercara a su fuente creadora. Pasó la pandemia y nada de esto sucedió. Todo sigue siendo igual o peor.

 

Los imparables estragos a la naturaleza que inciden en el medio ambiente y causan un desquiciante cambio climático

Los seres humanos no dejan de agredir a la naturaleza y cada vez lo hacen con mayor violencia, lo que tiene incidencias terribles en el medio ambiente y determinan un desquiciante cambio climático, que daña este planeta caro a sus afectos, y apaga la vida emplazada en él poco a poco.

Entre otras cosas, el origen del coronavirus está en su carácter zoonótico, es decir, que puede trasmitirse entre animales y seres humanos, y lo que causa esa posibilidad es la acción del hombre de sacar a los animales de su hábitat y acercarlos a la civilización. También cuando se destruyen los bosques ellos invaden los espacios humanos. La caza de animales exóticos y su consumo, o la sustracción de especies de su medio para tenerlas como mascotas, etc. Los animales finalmente terminan trasmitiendo las enfermedades habituales en ellos a los seres humanos.

La inescrupulosa y criminal tala de bosques acaba especies de fauna y flora, produce estragos a las fuentes hídricas y termina con el equilibrio normal, inteligente y delicado que existe en la naturaleza.

La práctica ilegal e irracional de la minería que contamina el medio ambiente. La indolente destrucción de ríos y océanos con basura y desechos plásticos. Todo esto y un sinnúmero de prácticas malsanas que alteran de una forma grave y desesperante el orden bello y absoluto que estableció Dios. En fin, es una carrera ciega y absurda la de la sociedad que se autodestruye. Toda esta situación atenta contra los planes del Creador.

 

La guerra de Rusia en Ucrania

Al ser humano no le basta la situación que vive la sociedad, el planeta, y aun así genera por arrogancia e insensatez una guerra que deja miles de muertos y desplazados, y, además, desestabiliza el orden, la paz, la economía.

 

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Dada toda esa red de acontecimientos que enfadan a Dios, Él, entonces, decide una acción: determinar que en consecuencia la humanidad cada vez tendrá pruebas más duras de las que había previsto implementar, y esa eyección de masa estelar que realizó Betelgeuse representa y suscribe su decisión.

 

El acortamiento en el giro de rotación de la Tierra es igualmente acortamiento de tiempo del fin

Explicamos ahora el segundo fenómeno astrofísico al que aludimos, el que tiene que ver con el acortamiento del tiempo en el movimiento de rotación de la Tierra.

Dios, igualmente, por su enfado con la humanidad ha decidido acortar el tiempo del fin de los tiempos, por eso una rotación más rápida, que registra días más cortos. Hasta ahora se estima ese acortamiento de tiempo en milisegundos. Realidad que han captado los relojes atómicos que cuantifican con precisión esas fluctuaciones de tiempo.

Se está especulando mucho para explicar el fenómeno, y se alude a que es debido al bamboleo de Chandler o que es debido a una protuberancia en el Ecuador de la Tierra, en fin.

¿Recuerdan que al inicio hablamos de las razones intelectivas que gobiernan las esferas celestiales? Pues bien, el cosmos es creación de Dios, y Él si considera necesario efectuar cambios en sus sistemas los realiza. Basta con que le insufle a la Tierra un soplo o determine para ella giros más rápidos, así lo puede hacer, si a bien lo tiene.

Dios, en su enfado, reiteramos, ha determinado también ese cambio en el giro rotatorio del planeta, y lo manifiesta de una forma simbólica en esa cuantificación de milisegundos, pero lo puede extremar y así hacerlo sentir de una manera drástica, que cause pavor si es debido.

No obstante, no lo hará, porque podría ser catastrófico y no es lo que persigue. Eso sí, ese cambio se sentirá. El planteamiento del Padre es el siguiente:

Debido a esa manifestación simbólica en la velocidad rotatoria del planeta, los seres humanos van a cambiar su percepción del tiempo, pues ese nuevo acontecer en el movimiento terrestre marcará profundamente la psique humana. La humanidad estará bajo el signo de la angustia, pensando en la reducción del tiempo que tenía habitualmente, y todo será carrera, prisa, desespero, fijación del advenimiento del fin en lo más profundo de la conciencia y el ser, la sensación de que todo es fallido, entre otros muchos efectos psicológicos. Cada miembro de la sociedad sentirá en sí mismo el rotundo fracaso de la especie.

¡Ay, humanidad, deja de estar retando a tu Creador!

 

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Para una mayor claridad del contexto de los temas que tratamos, el lector puede revisar, igualmente, los distintos artículos del blog, en donde de una u otra forma distintos temas se interrelacionan con otros ya tratados.

Paz a todos.

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Créditos imágenes

Imagen Globo terrestre con reloj: Ensedeciencia.com

Imagen de Betelgeuse: Oaxaca digital.

Imagen de Orión: El Mundo.

Crédito montaje de fotos: Camila carbal.

 

Nota de advertencia

Todos nuestros artículos en el que Dios Padre envíe mensajes a la humanidad a través de sus dos testigos, tendrán esta advertencia, y el costo personal y familiar por violarla puede ser muy alto.

Quien no esté en capacidad de ver en el mundo espiritual y de comprobar o no lo que decimos, mejor que permanezca en silencio, reflexione y le deje todo juicio al tiempo, que no haga ningún comentario en contra, no sea que por hacerle pulso al mensaje de Dios sea blanco de su ira.

Y tal como dice Borges, en un pasaje del Aleph, “Claro está que si no lo ves, tu incapacidad no invalida mi testimonio”.

Toda persona que ataque la palabra de Dios en boca de sus dos ungidos, de los dos testigos del apocalipsis, se vincula a que la severidad de la ley divina lo castigue con tragedia y muerte, y con juicio sumario lo hagan descender a las mazmorras del Infierno. De forma idéntica a como cuando la autoridad policial captura a un delincuente, a un infractor de la ley, que los lectores consideren la debida advertencia, que reza: “Todo lo que usted diga podrá ser usado en su contra”. La ley se cumplirá de forma implacable. Ya llegó el momento, en consideración de la jerarquía celestial, que no se puede dejar pasar ningún tipo de faltas, y mucho menos afrentas e insultos al ejercicio de la autoridad de Dios y de sus plenipotenciarios aquí en la Tierra, en este periodo del fin de los tiempos.

Una persona, por desatender la advertencia y por desatarse en improperios contra nosotros y el mensaje de Dios ya fue castigada.


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