Vacunación si, pero no así.


Ante la pandemia, hasta los más escépticos y negacionistas pueden reconocer que las vacunas han sido de mucha ayuda. Sin embargo, cabe la pregunta: “¿si hay vacunas, por qué hay rebrotes?” Una de las razones, no la única, es que países como Alemania y Austria, a pesar de ser países del primer mundo tienen la tasa de vacunación más baja de Europa. El ministro de Sanidad alemán lanza una preocupante afirmación: “Probablemente todo el mundo en Alemania estará al final del invierno vacunado, recuperado o muerto”. Esto suena mal, especialmente cuando la tendencia apunta a que el COVID terminará tomando un comportamiento estacional como la Influenza, es decir, llegó para quedarse.

Situaciones como éstas llevan a los gobiernos a tomar medidas aún más preocupantes, autoritarias, si se me permite calificar, específicamente la vacunación obligatoria y en Colombia ya hay quienes se están antojando de esa tendencia. En nuestro país en las últimas semanas se muestra una discreta pero consistente tendencia a aumento de los casos y fallecimientos, esto ha dado pie a que en el  congreso se tramite el proyecto de ley el 386 liderado por el representante a la cámara Ricardo Ferro Lozano del  Centro Democrático, que se radicó el pasado 17 de noviembre con el objetivo de hacer la vacunación obligatoria en todo el territorio nacional con algunas puntualidades para casos especiales.

 La salud es un derecho, eso está claro, y la vida  ni se habla, pero la libertad también es un derecho y el Estado debe tener claro cuáles son sus límites. Este tipo de medidas autoritarias en un país con un sistema de salud tan falente, que tiene mejores y más urgentes cosas en las cuales ocuparse suena a pérdida de tiempo legislativo. Cortar  las libertades individuales de una manera tan arbitraria, claramente no es una buena idea y ese tipo de presiones solo generan más rechazo. 

Esto es un asunto de salud pública y  es evidente la importancia de la vacunación, de mantener las medidas preventivas que sean necesarias para preservar la salud de la ciudadanía en general, pero también entiendo la importancia de defender la libertad de las personas a escoger lo que considera que está de acuerdo a sus convicciones, su manera de ver la vida; especialmente  en lo concerniente a su cuerpo y esa no es una decisión del Estado, no lo ha sido y no debe comenzar a serlo. 

Es conveniente decirles a los señores congresistas:  “Gracias pero no, ese no es el tipo de ayuda que necesitamos” Nuestro país, necesita políticas ajustadas a nuestra realidad, disponibilidad de recursos, hospitales dignos, logística e infraestructura que permitan hacer las vacunas y las demás intervenciones en salud universales, disponibles y accesibles, pero jamás obligatorias. El derecho a la libre elección, al libre albedrío no debe ser vulnerado, ni ahora ni nunca. Gracias, por querer ayudar.  Vacunación sí, pero no así.

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” Eso dice el primer artículo de la declaración de los Derechos Humanos y es a esa fraternidad ejercida desde la libertad a la que apelo en este día para invitar una vez más a las personas a dejar sus temores a un lado y recibir la inmunización, nunca al autoritarismo estatal. Si somos libres, mantengámonos en esa libertad.