Parece un disparate

31/01/2022 - 16:20

Que Cartagena ostente los niveles más bajo de desempleo en Colombia y a la vez sea la ciudad con los niveles más bajos de alimentación parece un disparate. Que sólo el 31% de la población de Cartagena logra tener tres comidas diarias. Dicho de otra manera, un 69% apurado se come dos comidas diarias o ninguna, según encuesta del DANE en el último trimestre del año 2021, es una noticia muy triste, desalentadora y desgarradora para la sociedad cartagenera.

¿Estas cifras del DANE no cuadran con la realidad o son lo más cercana de lo que pasa en Cartagena? En la crisis de los años 30, Estados Unidos cayó en una fuerte depresión económica, producto de la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York, conocido como el martes negro. Pero, unas teorías Keynesiana salvaron a este país, a través de la política económica del Pleno Empleo. Las personas produciendo la economía se reactivó y los niveles de desempleo disminuyeron. Todo volvió a la prosperidad y al desarrollo como hoy conocemos al país del norte. Pero, un PERO bien grande, esas mismas teorías aplicadas en la ciudad no han funcionado. Qué estará pasando porque fue exitosa en todo un país y no puede ocurrir lo mismo en una pequeña ciudad como Cartagena, donde el hambre es el resultado hoy. ¿Algo no se está haciendo bien? ¿Cuál será la población económicamente activa real? La pobreza y las grandes desigualdades sociales son dos indicadores visibles que nos llevan a pensar que parece un disparate.

Tratemos de explicar la situación de la ciudad con base a teorías económicas ya demostradas como exitosas. Como dijimos el Pleno Empleo dinamiza la economía y pone dinero en los bolsillos de las personas, pero además son trabajos formales con garantía prestacionales. Los altos niveles de pobreza y las desigualdades sociales aumentan la informalidad de las personas que se encuentran en esta situación. No sólo personas con bajas competencias, sino, muchos profesionales que trabajan en el rebusque diario por falta de oportunidades, esta es la realidad de Cartagena y muchas ciudades y pueblos del Caribe colombiano.

Ahora bien, las teorías de la resiliencia y el emprendimiento no pueden actuar por sí solas, deben encontrar los escenarios adecuados por la institucionalidad y el sector privado para que produzcan efectos positivos en las personas que se atrevan entrar al mundo de los negocios, llámese empresa familiar, microempresa, empresa pequeña, mediana o grande. Sin un mercado asegurado y sin acceso al crédito financiero las posibilidades de éxitos nacen muertas. También es indispensable aumentar las inversiones públicas, el gasto del gobierno es un dinamizador de la economía, también lo afirmó Keynes.

Entonces, ¿Cómo así que la mayoría de los cartageneros estamos padeciendo hambre? Parece un disparate, sabiendo que presentamos los más bajos niveles de desempleo. El DANE, en algunas ocasiones muestran cifras y estadísticas que desconciertan., algunos se atreven afirmar que en ocasiones maquillan las cifras. Y es el caso de Cartagena, la ciudad se derrumba a pedazos por falta de políticas claras y concretas de inclusión social. Y como para terminar de sofocar más a sus ciudadanos, la pandemia del coronavirus terminó aumentando las necesidades históricas que padecen muchas familias cartageneras como es la del hambre física.


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