Tercer Especial Literario de Mujeres 2021 (Parte IV)

08/03/2021 - 08:39

En esta IV y última parte podrán disfrutar los trabajos de: Matt Littere, Natalia Soledad Severino, Leyla margarita Tobias de Santander, Ruth Patricia Diago Suarez, Alejandra Pérez Montes, Nenúfar de Córdoba, Sofía Camacho Chaljub, y Tatiana Gonzalez

 

1

FLOR QUE ATRAE

Es ser mujer la semilla que crece y da vida,

Es ser ella un campo lleno de flores, y es cada flor que

Atrae a las abejas, al colibrí…atrae todo lo bello que rodea

La naturaleza.

Es ella que seduce con solo mirar y enamora,

Que con solo reír atrapa las tristezas y las esconde

Para sacar sonrisas,

Es ser mujer, la que llena el mundo de alegrías y esperanzas

Para no dejarlo en soledad, y que aunque sola quedé, ella es

Capaz de acompañarse con su misma esencia de ser libre.

Sí, libre, porque al abrir sus brazos apenas sale el sol, se deja

Bañar de sus rayos para fortalecer su alma.

Libre porque al prender su luz, deja morir la oscuridad,

Deja disipar las tinieblas.

Es ella la que con solo tocar, hace vibrar los corazones,

Convirtiéndolos en amores y en ilusiones.

Es ser mujer la flor que siempre atrae, atrapa,

Motiva, incentiva y lo hace para amar…porque ella siempre ama.

Es ella madre eterna que no se cansa de dar, porque da su ser.

Es esposa que entrega pasión, ternura…

Es ella misma, que se abraza y se consuela cuando el alma

Le duele.

Es ella juventud,

Es ella eterna mujer y flor del mundo…flor que atrae.

 Mat Littere ??

2

Madre mía la que la vida me dio

Y siempre me comprendió

A Su lado siempre fiel como me gusta la miel

 

Te quiero mucho madre mía

Mía solamente mía

Buena como el pan

 

Ella todo me lo dio

Yo la quería montón

A su lado siempre estuve yo

 

Siempre me cuidaba

Ella me amaba y me daba todo

Para mi ella me quería

Y yo a ella también a ella

Oh madre mía dulce era tu compañía

Fue dura tu

Natalia Soledad Severino

 

3

Las Valientes

 

Las honro, valientes

Idílica Edith, y,

De sideral encanto, Soila

Trabajando de sol a sol

Das la vida, abuela

¡Oh! ¡Das la vida! ¡Qué loable!

Porque de niña con tus cuidados fui feliz

Eres capaz

Eres el epítome de la valentía

Dando todo a generaciones por venir

Leyla Margarita Tobías de Santander

 

4

SIN DOLORES PREVENTIVOS

 

La edad larga no la inquieta.

Sin obsesionarse por las canas

desdeña tintes y preparados mágicos

que retrasan el paso del tiempo.

Pretende aún algunos sueños...

Detesta el residuo dulce

de la crema dental

y las ventanas sin protección

porque toda su desnudez le pertenece.

Se sabe mujer impar

sin complejos de cama,

convive con sus manías sin avergonzarse.

Se empeña en cazar versos

hasta en la espuma

que huye por el desagüe.

La posibilidad del dolor

le asusta un poco

en la simpleza de la rutina

que silencia su mundo intrascendente

y eterniza las has horas.

Todavía le quedan esos momentos

que conforman las mañanas

para celebrarlos con sombras de alas y pregones.

No tiene la menor intención de guardarse más abrazos

mientras su pecho se infle de aire 

y hasta que la tierra la reclame

para untarla de olvido

en un puñado de viejas fotos empolvadas.

 

RUTH PATRICIA DIAGO SUÁREZ

 

5

Aún no lavo las tazas de café vacías, me consume la adicción de escribir tu nombre en el fondo de cada una y guardarlas en el último cajón de mi mesa de noche; huelo mi piel con olor a tu aliento verde y apestoso.  Mis demonios bailan con los tuyos y se aplastan los cabellos hasta devorarse. El fuego sangra, el humo canta con lamentos de agonía y las cenizas se humedecen con mi orgasmo de amante despiadada. Las sombras se queman, se jubilan, me cubren el rostro de blanco y negro hasta cegarme, hasta que los poros de mi brazo izquierdo empiezan a orquestar y el público se pone de pie para danzar conmigo.  Entonces me pierdo entre un café, un cigarro, tu nombre y el misterio agonizante que solo cesa con mi silencio luego de cerrar la puerta y   abrir la ventana, mientras sigo ardiendo entre tus letras, entre el fuego y la herida del placer.

Me escondo en las cenizas antes que anochezca, antes que me oculte entre las arrugas de mis sabanas y vuelva a encontrarme con necedades.   No hay tiempo.  Me agoto, me harto, me corto el alma con tus minutos cortos punzantes, me devora la agonía de tu partida sin retorno.  Mi calma se fue de viaje, armó la maleta y se colgó de mis pedazos de cordura.  Tu ausencia me conversa y se me hace inhóspita.  

 Son las ocho, eso dice la pared.  Estoy enclaustrada entre mis silabas y los puntos que corren uno tras otro queriendo alcanzarse. Me estorbo, saco dos cabellos de mi boca y los corto con demencia; mi locura se aferra, no sale de mi habitación, transita conmigo, detrás, al lado, también me la cruzo de frente.  Es tortuoso.

Mientras tanto, tus letras de galán anónimo se consumen en el infierno. ¿Y las mías?    Imploran piedad por volver a formar palabras perversas y agudas, también esdrújulas.  Se disuelven, comulgan en el fuego férvido, ese que no da tregua.  Con ellas se juntan tus demonios y te humillan menesterosamente hasta jactarse de verte zaherido.  Arden, una por una, las recientes, las flamantes, las hirientes.  El fuego agoniza hasta oscurecer tu pelo y las lágrimas se diluyen entre las brasas que van muriendo al mismo tiempo que tu clamor hipócrita. Ardes derritiéndote en los espacios dobles de cada párrafo, te vas con tu impasibilidad despedazada, se queman contigo las palabras necias y los juicios te destruyen cada vez que abro mi libro para empezar a leerte.

Son las doce, día cinco, día de cambiar mis sabanas. Me doy un baño y me siento a esperar junto a trescientas noventa y seis palabras que esperan para verte.

 

Alejandra Pérez Montes

6

Una tarde contigo

 

Antes que te ocultes

enciende la brisa de agosto en mi pelo

sostén el suspiro del último hilo de luz

en los ojos de un poeta

 

Entierra a los que no escuchan

sepúltalos en tus olas

será buen destino el pico de un pelícano

atravesando el mar

 

Déjame tragar la sal

sumergida en un caracol

saborear los susurros del llanto

de las horas idas

 

Y antes de que te ocultes

concédeme agendar nuevas citas

saber que aquí estarás 

renovando la sabia en mis venas

 

lavando vergüenzas anónimas

destripando decepciones

contemplando este monólogo

una vez más, con mi sombra

Nenúfar de Córdoba

 

7

 

Mujer

 

Ella,

encendía con su nariz la lámpara,

mientras sostenía al pequeño en los brazos.

 

Lo

amamantaba y alzado

-en su costado,

empotrado-

le cantaba,

lo acariciaba,

cada noche y todo el día…

 

Limpiaba, pulía, lustraba, barría.

Planchaba.

Lavaba, trapeaba,

tres veces al día.

 

Él llegaba.

 

La besaba,

pisaba, ensuciaba,

reto-amaba sus huellas…

Las poseía, una y otra vez,

y ella pau sada

se de jaba seducir,

embriagada

del deseo de dormir.

Dormir, dormir,

hasta el amanecer.

 

Para…

Despertar y

volver a empezar

a amar.

Despertar,

en su cuerpo de mujer,

al otro día.

Día a

día,

ella.

 

 

 

                                                                                FELIPA...

MUJER PALENQUERA

Abultada

la vena de tu frente,

-sudorosa-

-esbelta-

-embarazada...

Felipa.

Negra.

 

Fruta de tus frutos...

Fruta y canto.

 

¡Quien no te oyera

no beberá los jugos de tus cantos!

 

Fruta y

canto.

 

Felipa...

negra...

 

¡Encanto!

SOFIA CAMACHO CHALJUB

9

¡AMANDO MÍ SEXO! 

 

Benditas las manos que sanan, las que aman, las que abrazan son las  manos de una mujer. 

 

Benditas las manos que curan, que hilan, que esculpen, que acarician, las que tallan, las que bordan, las que pintan, las que miman, las que amasan. Las de una mujer. 

Benditas las manos extendidas, las cálidas, fraternales, llenas de amor, bondad y compasión.

Benditas las manos suaves, generosas, las que sujetan con fuerza, las que cuidan y protegen.

Benditas las manos que irradian Amor Incondicional, manos sanadoras. 

 

Benditas son las manos de una MUJER. 

 

Feliz día internacional de la Mujer. 

Tatiana González C.

 

 

 


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