ESTAMPAS DE LA HISTORIA DE CARTAGENA EN LAS TABLAS DE ALBERTO LLERENA . (1)


ESTAMPAS DE LA  HISTORIA DE CARTAGENA DE INDIAS Y AMÉRICA LATINA EN LAS TABLAS DE

ALBERTO LLERENA. (1)

 (SEIS DRAMAS DE UN DRAMATURGO CARIBEÑO).

UBALDO JOSÉ ELLES QUINTANA.

Presentado al XVI Parlamento Internacional de Escritores de Colombia.

Agosto  23. 2018.

Buenos días amigos y amigas escritores y escritoras del mundo hecho Tierra, América latina, Colombia, el Caribe colombiano y Cartagena de Indias.

Bienvenidos a este XVI Parlamento 2018 y a nuestra Cartagena de Indias, cuna ancestral de los invencibles amerindios Caribes y ahora, una de las ciudades fantásticas de nuestra América contemporánea.

Hoy al complacerme con la presencia de todos y todas ustedes participantes, doy gracias a mi Dios que me permite compartir con sus personas este espacio de hermandad, lleno de afectos mutuos, de creatividad y de manera especial de sueños y esperanzas para construir  con las letras, los poemas, los cuentos , las crónicas, ensayos  y las páginas de nuestros libros, un mundo mejor con el poder mágico de las palabras, que invitan  a la movilización social, el amor, la solidaridad y  a otros ingredientes  que poseen en sus entrañas literarias, tomadas de nuestros hermanos arbóreos, como son:

  *Los ensayos  de índole social e histórica,

* Los poemas románticos  y enamoradores, trágicos y melancólicos,

*  Los cuentos de ciencia ficción, utópicos y sociales,

*Los dramas reales y ficticios y las denuncias políticas,

* Las novelas escritas con el realismo mágico del Caribe fantástico y de otras formas creativas que nos son propias a quienes  tomamos en nuestras vidas la opción de escribir, para transformar, el mundo, pues no se trata  de sólo de interpretarlo, sino cambiarlo  con la  fuerza de las palabras y la movilización social.

De igual modo, así como agradezco a Dios, dejo constancia de mi eterna gratitud a mis amigos Jocé Daniels, el Marqués de la Tarulla, Gonzalo Alvarino, el poeta fallido, Enrique Jatib, Juan Gutiérrez  y Rogelio España, quienes desde la organización del Parlamento, y con escaso o ningún mérito mío me cedieron  el privilegio de escribir  sobre la obra de  uno de los dramaturgos más sobresalientes  del teatro regional y nacional como es el Maestro Alberto Llerena.

A Alberto Llerena, lo conozco desde los años de mi adolescencia, y de lo cual, como ustedes pueden apreciar ha  transcurrido algo más de media centuria, cuando el maestro iniciaba sus artes de titiritero y director de teatro.

 Consagrado, ahora, como reconocido dramaturgo, deseo compartir con Uds. amigos y amigas mis juicios  personales, sin renunciar a  mi modesta formación de historiador  y sociólogo, ni a mis posiciones  críticas  sobre seis de sus obras más conocidas como son:

1. PESADILLA PARA UN DESVÁN CUALQUIERA, estrenada por el grupo de teatro: EL Taller de la Universidad de Antioquia, durante la Semana Nacional del Arte Joven, en 1964 en Medellín.

2. LA VISITA. Estrenada por el grupo de Teatro de la Escuela Bellas Artes el 24 de octubre de 1991, en la Histórica plaza de Sandiego de Cartagena de Indias,

3. LA CARCAJADA DEL DIABLO, obra de la cual  su autor  realizó una lectura dramatizada en el Museo de las Fortificaciones, baluarte de Santa Catalina, el 9 de enero de 2005, bajo su dirección,  durante la Octava Muestra de Teatro Cartagenero.

4 .MALENA  DE NOCHE. Representada por el actor Harold Herrera del Grupo Musaraña, en el Museo Naval del Caribe, el 14 de enero del 2006.

5. CASA DE MUERTOS, estrenada por el Grupo Teatral de la Universidad de Córdoba, durante el Festival Nacional de  Teatro Universitario, el año 2006.

6. UN EXTRAÑO CÁDAVER  COLOR MALVA, estrenada el 17 de agosto 2012 en el Museo de Arte Moderno de la Plaza de San Pedro Claver de Cartagena, ciudad de fantasías.

Se trata señoras y señores de seis  creaciones inspiradas en las realidades  de nuestro terruño besado por las olas del Mar Caribe, publicadas en  el  sencillo texto: ALBERTO LLERENA, teatro .Seis Dramas Caribeños, editado y publicado por la  Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar.

Sin embargo es imposible proseguir sin   mencionar y reconocer el importante papel que en el ámbito de las tablas nacionales han dejado también otras figuras, igualmente amigas (algunas de ellas) y valiosas todas como:

Carlos Alíes…ilustre  colega educador  y compañero de aulas, en lo que otrora fue el mejor plantel de bachillerato del Caribe colombiano…el Liceo de Bolívar.

Roberto Ríos Jiménez y Rodolfo Valencia Herazo, a quienes conozco y valoro su trabajo desde sus momentos iniciales en nuestra ciudad…

Jaime Díaz Quintero, Maestro del drama por excelencia, colega de la educación superior…

Alberto Sierra Velásquez, ilustre dramaturgo, también quien con Jaime nos mira desde el cielo de los artistas, el pabellón especial de los hombres buenos que pasaron a la eternidad…

Y Antonio Corrales Pardo, Álvaro Herazo Girón, y al maestro del Maestro   Juan de Peñalver Laserna, con quienes nunca he tenido el placer de compartir una de sus obras, pero en fin, hombres de las tablas todos a quienes Llerena dedica el libro con afecto y admiración porque también, como él hicieron la historia del teatro cartagenero y nacional.

Interiorizándonos en la obra del Maestro Alberto, he de afirmar, en una primera aproximación  que ellas revelan parte de la historia de América Latina, del Caribe y de Cartagena de Indias y tal  como dijo el pensador alemán a quien, ahora en la contemporaneidad, el capital imperialista trata de  invisibilizar de manera inútil: el pensador que sentenció para siempre: “el hombre antes de aprender a filosofar aprendió a comer primero”.

Iniciemos, pues, estas reflexiones sobre el trabajo de Llerena en las tablas.

 

 

*PESADILLA PARA UNDESVÁN CUALQUIERA. (1984)

Por ello tras los pasos, de las realidades de algunas  estampas de la  historia cartagenera en las obras del Maestro, encontramos la  realidad gastronómica, tan ignorada por nuestros historiadores tradicionales o de la Nueva Historia; sin embargo, Llerena pone en primer plano esta realidad, en su “Pesadilla para un desván cualquiera”:

El delicioso mondongo guisado,

El sancocho de rabo de puerco que hacían las abuelas.

La berenjena rellena, con carne de res o cerdo y arroz…

El irresistible plátano en tentación, hecho con Kola Román, tal vez la bebida gaseosa más famosa del Caribe, que sirvió de  almuerzo de los cartageneros  durante varias décadas, acompañada de un inolvidable pan de sal, aún caliente en las panaderías y las tiendas de las barriadas populares.

El nutritivo e incomparable arroz de coco  con frijolitos verdes , y para quitarnos un poco este sol de más de 38 grados centígrados nada mejor que un refrescante helado de guanábana, una de nuestras más exquisitas frutas tropicales.

Así, en las tablas del Maestro Llerena,la  “Pesadilla para un “desván cualquiera” se convierte en la historia de un embolador o un lustra zapatos, si  de esta manera  se entiende mejor, que en los mejores momentos de sus recuerdos añora los platos típicos de Cartagena, compara las frutas  con la boca roja de un mujer con la  patilla-sandía, partida por la mitad, unos provocativos senos naturales, espectaculares, como los de nuestras mujeres latinoamericanas  y del Caribe, de manera especial,  que nos hacen suspirar, cuando descubrimos que el pudor de los senos, sólo se conserva en los pezones, el tesoro más resguardado, en nuestros poco púdicos días.

Sn embargo, allá en el ático, en el desván el embolador vive su peor pesadilla, con ratones tan hambrientos  que no sólo le comen los zapatos y los dedos de los pies, sino también siente que le comen el alma, y la comida devora al hambriento, en la más absurda de las ficciones  en las tablas del artista.

Por ello, el mejor arma para ahuyentar ratones y cucarachas, es un palo seco que el lustra bota-embolador carga consigo, y que en su proceso de exterminio dramatiza ante su casera, quien al sentirse falsamente atacada dispara un arma de fuego, que sumerge en la pesadilla de la muerte al pobre infeliz.

Pero a la estampa  de la gastronomía, y del erotismo de la mujer cartagenera, hay que adicionar la violencia que se cierne sobre los indigentes de la ciudad, excluidos por todos, perseguidos por muchos y personificados por más de 700  seres oficialmente registrados  a quienes la sociedad y el Estado le negaron la vida digna de manera continua, en la historia que siempre sorpresas nos da.

Y a esta otra estampa  de la historia contemporánea de  Cartagena, se suma la de los emboladores, que hace años largos se tomaron el mítico pasaje de los Dulces en nuestro centro histórico, que en los años 1600, cuando el tirano mandó-tal como canta nuestro inmortal Joe Arroyo-las palanqueras  convirtieron al  punto de la plaza de los esclavos-hoy Plaza de los Coches, en un fortín de venta de los dulces más deliciosos que producen nuestras gentes del Caribe.

Pero los emboladores, es otro grupo  histórico raizal de Cartagena, que  prefirió  el famoso palito de caucho que simboliza el gigantesco árbol de caucho cartagenero, bajo cuyas ramas protectoras, se parlamenta la historia cotidiana de la ciudad, y el parque que lleva el nombre de uno de los líderes de la liberación latinoamericana: Simón Bolívar Palacios, donde la cumbia, el mapalé, la tambora y el bullarengue, ven mover en cada tarde tropical “las caderas que no mienten” de las danzarinas folclóricas de Cartagena.

Es esta, señores y señoras la magia que hace el maestro Llerena en sus tablas llenas de arte y de historia, desde un desván cualquiera, pero de igual manera continúa la aparición de nuevas estampas, con:

***LA CARCAJADA DEL DIABLO.(2005).

Es la obra de Llerena, que presenta desde las tablas  otras de las estampas más típicas de la historia de Cartagena donde  la alegría del Carnaval se confunde  con el drama de dos prostitutas: Una retirada ante el paso inexorable de la vejez otra en plena ejercicio y sin edad de retiro a la vista, ambas, habitantes de una vetusta pensión.

Es esta la fiesta del carnaval que nació en nuestros tiempos coloniales y que en las postrimerías del siglo XIX (1876) ante la crisis de toda índole que afectó a Cartagena- como el precio de su libertad- al igual que el caimán, el carnaval se fue para Barranquilla.

Es el carnaval  con, su incesante golpeteo de tambores, cargados de ritmo ardiente, erotismo, alegrías y sueños  y tal vez, la tristeza  del tamborilero, golpeteo que se cruza con el fino sonido de las charangas y los merengues; es  EL carnaval que no deja dormir a los amargados que no lo disfrutan, “porque quien lo vive es quien lo goza”, como en el carnaval de Barranquilla.

Es la fiesta  de  las reinas y sus desfiles interminables con sus comparsas, de los disfraces callejeros, de los bailes en las calles, plazas y casetas; es el carnaval, donde a toda costa hay que conseguir pareja para la rumba de cada noche, es la fiesta del dios Momo, el dios de la burla, el sarcasmo, la ironía y de manera especial de la alegría.

Más en este mundo de  alegrías, fiestas y el todo se vale para la carne, José el mulato lustra botas que al igual que nuestro campeón mundial Kid Pambelé, y centenares de jóvenes  del ayer y de hoy, sueña con llamarse “Mano de Roca”, parodiando al gran Mano de  Piedra Durán de Panamá, coronarse campeón mundial y sacar a vivir  a la buena vida a Sara la prostituta que le desvela y le para el… pensamiento a cada hora del día.

Más la estampa del carnaval se funde con la  de Sara prostituta joven y hermosa, soñando ser reina popular, pero violada cuando era “señorita de las de antes” por hombres que entraron disparando sin mirar a quien, hombres que todo lo quemaron: a las casas, la iglesia, el puesto de salud, mataron a sus padres y a ella la violaron siete de ellos, uno tras otro, dejándola tendida hasta el amanecer.

Son estas las estampas que aparecen  en  el drama de Llerena, que hoy, más que nunca cobran vigencia, cuando los medios de comunicación convierten la ciudad en noticia de primera plana, en su condición de centro de prostitución internacional, con decenas de mujeres mayores de 18 años, de diversas condiciones sociales y matizada  con toda la hermosa  gama corporal, con que  la naturaleza dotó a las mujeres de este entorno citadino.

Es también la estampa de la violencia desaforada, que hasta hace pocos años azotó a las cercanías de Cartagena y a Colombia entera; las estampas de hombres que sacrifican la vida de quienes ellos consideran enemigos irreconciliables con el guiño de algunas autoridades, hombres que hoy de nuevo se  descaran con sus actos atroces, envalentonados por  la derrota electoral  de las fuerzas progresistas de la nación.

No obstante, no son sólo ellos;  a sus atrocidades hay que agregar los 514 casos de delitos sexuales cometidos el año pasado en la ciudad registrados por el Instituto de Medicina Legal y presentado por el informe de calidad de vida de Cartagena  cómo Como Vamos(eluniversal.com.agosto10.2018.)

Finalmente como en el carnaval todo se vale, “la carcajada del diablo “se hace sentir: José, el embolador soñador, a través de un ardid, disfrazado de diablo ahuyenta al viejo pensionado pretendiente de Sara la prostituta joven, se la lleva de rumba en la última noche de carnaval, con el lujoso y costoso vestido, comprado por el   frustrado y asustado pretendiente. Al fin  quien último ríe, ríe mejor y la mejor carcajada la dio el boxeador, disfrazado de diablo, aunque, él , en realidad fuera un pobre diablo.


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