Guacamayos y Loros:Sabios y Parladores(1).

13/02/2021 - 19:00

Guacamayos y Loros: Sabios y Parladores. (1).

1. A MANERA DE INTRODUCCIÓN.

El presente es el antepenúltimo trabajo de la miniserie Aves del Caribe colombiano, de mi autoría. Publicado en eluniversal.com a través de mi blog Patrimonio Siglo XXI,el trabajo, por su misma esencia, cuenta con un número corto de capítulos referentes a algunas de las aves de nuestra del Caribe y Cartagena de Indias, tales como:

*El colibrí.

*El canario botón de oro.

*El mochuelo pico amarillo.

*El pájaro carpintero.

*El gallinazo.

*El tucán.

*La mariamulata.

*Guacamayos.

*Loros.

*Aves marineras.

En las próximas dos entregas, cuando se cierra el estudio, estaré refiriéndome a los populares loros verdes y a las aves marineras de la ciudad para completar 10 capítulos periodísticos.

1.BREVÍSIMO RECORDATORIO SOBRE EL ORÍGEN Y LA DISTRIBUCIÓN DE GUACAMAYOS Y LOROS.

Casi todos los seres humanos que habitamos las zonas tropicales del mundo, (Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio comprendidas entre el Ecuador terrestre y los 23 grados y 27 minutos  de latitud tanto norte como sur, nos deslumbramos con el colorido y la belleza de los guacamayos y loros, a la par de su extraordinaria inteligencia manifiesta en toma de decisiones y en la pronunciación(repetición) de algunas palabras de nuestro vocabulario cotidiano, e incluso en el uso independiente de determinados vocablos con sentido, y el de imitar algunas conductas humanas, sin que haya mediado un proceso sistemático de enseñanza.

Sin embargo, a pesar de la fascinación sentida, nuestros saberes son escasos sobre el origen y evolución de estas maravillosas aves. Por esta razón mis escasos conocimientos sobre el tópico de la referencia, se reducen a afirmar que las aves están emparentadas con los dinosaurios desde hace 150 millones de años y que nuestros amigos emplumados, clasificados en la familia de los psitaciformes o psittacidae aparecieron solo hace unos 20 millones de años.

A este respecto wikifaunia.com explica:

“Los primeros organismos de la familia psittacidae aparecen en  el Eoceno tardío entre 30 y 40 millones de años atrás y comenzaron a diversificarse y a esparcirse a lo largo del globo terrestre, hace apenas 20 millones de años. (Consultado febrero 06.2021).

Los psitaciformes, de acuerdo con el diccionario Oxford representan un orden de aves, de cabeza grande, pico fuerte, corto y encorvado, lengua gruesa, con dos dedos de las patas dirigidos hacia adelante y los otros dos hacia atrás, y plumaje muy vistoso.  El loro, la cotorra, el periquito, la cacatúa y el papagayo pertenecen a los psitaciformes”.

De esta forma, las aves referenciadas se esparcieron por la tierra, ocupando, como ya se explicó, las zonas tropicales y subtropicales del planeta azul, de manera más específica en América, Asia África, Australia y Oceanía.

La naturaleza y Dios, complacidos con nuestras selvas, bosques tropicales y comunidades amerindias, nos donaron la mayor parte de las especies de guacamayos existentes en Nuestra América y gran parte de las 372 especies de psittaciformes vivientes en la Tierra.

2. LOS GUACAMAYOS: UNA VISIÓN DESDE LA BIOLOGÍA Y LA ETOLOGÍA.

Los guacamayos, tal como se escribió pertenecen a los psitaciformes, y al contrario de la escasez de los saberes sobre su origen y evolución, los estudios de la biología y modus vivendus son abundantes; en este ámbito.

Por la sencillez de sus explicaciones, para lograr una descripción válida, seleccioné el artículo “Guacamayo” de Nathional Geographic, el cual señala que:

“Estas aves presumen de pico grande y robusto, que rompe con facilidad frutos secos y semillas. Su lengua seca y escamosa tiene un hueso que las convierten en una eficaz herramienta para golpear las frutas. Las formas de las patas les permiten agarrarse a las ramas y coger, y sujetar todo tipo de cosas. Lucen con elegancia sus colas que son muy largas. (Algunas miden hasta 90 centímetros y alcanzan hasta 1 kilo de peso).

Los guacamayos son aves inteligentes y sociales que suelen juntarse en bandadas de entre 10 y 40 miembros. Sus graznidos y chillidos retumban en la selva. Además, vocalizan para comunicarse con los demás miembros de la bandada, marcar territorios, e identificarse entre ellos; algunas especies imitan el habla humana.

Las bandadas duermen en la noche en los árboles(huecos) y en la mañana vuelan grandes distancias para conseguir alimentos. Algunas especies comen tierra húmeda lo que les permite neutralizar los químicos de las frutas y relajar el estómago;(consumen además retoños de los árboles y algunos insectos).

Los guacamayos se emparejan para toda la vida. No sólo se aparean juntos, sino que también comparten la comida y se acicalan juntos. En la época de gestación, las hembras incuban los huevos, mientras que el macho sale a cazar y lleva comida al nido”.

3.LOS GUACAMAYOS EN NUESTRA AMÉRICA.

Es indudable la presencia ancestral de los guacamayos en Nuestra América desde miles de años atrás, desde el sureste de México   hasta Bolivia (Depto. De Cochabamba) y en los territorios insulares y costeros del Gran Caribe.

Uno de los testimonios más creíbles, y a su vez más antiguos de la existencia de los guacamayos, la diversidad de especies y rasgos de su comportamiento en las islas del Gran Caribe y La Tierra Firme, lo da el Cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo en el texto “Sumario de la Natural Historia de Las Indias” publicado el año 1526 en Toledo, España; se trata de un escrito que muestra diversos aspectos  de la vida de los guacamayos, el entorno del Nuevo Mundo en la tercera década del siglo XVI, la concepción de los españoles sobre los amerindios Caribes y los intereses de los españoles en estas tierras:

“Papagayos. Hay y muchos y de tantas maneras y diversidades, que sería muy larga cosa decirlo, y cosa más apropiada al pincel para darlo a entender, que no a la lengua; pero porque de todas las maneras que los hay, los traen a España, no hay para que se pierda tiempo hablando de ellos.

Pocos días antes que el católico rey don Fernando pasase de esta vida… le traje yo, seis indios flecheros, que comen carne humana, seis indias mozas y muy bien dispuestos, ellos y ellas, y traje la muestra del azúcar, que se comenzaba a hacer, en aquella sazón en la Isla Española, y ciertos canutos de cañafístula…

Y traje a su vez a su alteza treinta papagayos o más, en que había diez o doce diferencias entre ellos y los más de ellos hablaban muy bien.  Estos papagayos, aunque acá parecen torpes, son todos muy grandes voladores, y siempre andan de dos en dos pareados, macho y hembra, y son muy dañosos para el pan y cosas que se siembran para mantenimiento de los indios”. (P.167).

De esta manera, desde  el siglo XVI, los guacamayos o papagayos como se les llamaba y se les llama todavía, existían  en nuestra tierra, y su proceso de extinción, podemos suponer, fue parejo con la extinción del amerindio cartagenero, debido a la avaricia de los conquistadores y colonizadores españoles, al punto que de las 17 especies que evolucionaron en estas zonas tropicales , la mayor parte  de ellas ya desaparecieron y las sobrevivientes  están en peligro de extinguirse para siempre  de la faz de la Tierra.

4.MIS ENCUENTROS CON LOS GUACAMAYOS.

Mi avistamiento y acercamiento con los guacamayos, no ha sido de los más felices que haya tenido con aves silvestres; siempre los he visto en zoológicos, encerrados, caminando o volando semi libres, al igual que en hoteles y fincas particulares; jamás los he visto volar en libertad, como los creó la madre naturaleza y lo dispuso Nuestro Dios.

Pero tal vez, mi mejor encuentro con estas maravillosas criaturas  se dio en el aviario de la Sociedad Portuaria aquí en Cartagena, sitio en el cual ,junto con otros loros protagonizan un espectáculo llamativo y alegre, gracias  a su inteligencia y el esmero de sus entrenadores; sin embargo, aunque viven en un ambiente, escribamos , parecido a su hábitat original, no  es lo que manda la naturaleza; en semi libertad viven a expensas de la voluntad de los humanos,  y de aves silvestres  pasaron a ser aves domesticadas.

La gestión del aviario es buena, pero todo puede ser mejor si se juntan voluntades, mediante alianzas entre lo público y lo privado y si la gestión de nosotros los ambientalistas y patrimonialistas es tenida en cuenta, de manera especial en el campo de la Educación Ambiental, para la conservación de las especies y el Desarrollo Humano Sostenible.

5 .LA RUTA TRÁGICA DE LOS GUACAMAYOS Y LA SENDA DE LA ESPERANZA.

La ruta trágica de los guacamayos ya está trazada: la extinción global a largo plazo y la extinción a plazo corto en algunas localidades de Colombia y de otras partes del mundo; en Cartagena desaparecieron hace muchos largos años las especies silvestres y las domesticadas son escasas.

Sin embargo, existe también un mejor camino: la senda de la esperanza, en el sentido que La Sociedad Portuaria de Cartagena y el Establecimiento Público Ambiental (EPA) de Cartagena, mediante alianzas estratégicas se decidan a construir criaderos de nuestras aves,  y no solo de   guacamayos, tucanes y canarios, sino  también de  otras  especies que están en peligro de extinción , o que en pasados tiempos existieron en nuestros lares y sus cercanías.

Las autoridades civiles y ambientales y las entidades privadas, que de una u otra manera interactúan con las aves tienen la palabra; los ambientalistas y patrimonialistas estamos preparados y ya abrimos la senda de la repoblación.

Manglares, árboles de caucho y frutales convertidos en hoteles de siete  estrellas  para nuestra avifauna presente y del porvenir, es nuestro sueño: una utopía alcanzable , en menos de tres años.

Con los afectos de siempre,

reforzados con el libre vuelo de nuestras aves.

UBALDO JOSÉ ELLES QUINTANA.  

 

 

 

 

 


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