SECRETOS RECONDITOS DE LAS VICTORIAS Y DERROTAS DEL C. SAN FELIPE. (4).

18/07/2021 - 23:35

 

SECRETOS RECONDITOS DE LAS VICTORIAS Y DERROTAS DEL C. SAN FELIPE. (4).

0.Cartagena de Indias en medio de la rapiña imperialista de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Desde su construcción en 1657 el fuerte San Felipe de Barajas se articuló a la geopolítica internacional, en cuyo escenario además de España y Portugal figuraron Inglaterra, Francia y Holanda en el marco de la lucha de las potencias imperialistas por conquistar el mundo occidental.

Este fue uno de los esenciales propósitos del naciente capitalismo comercial, ávido de oro y plata, principales medios de cambio en el mercado mundial, y cuyo dominio sólo se consiguió con las conquistas “ a sangre y fuego” de América, África y algunos territorios del Pacífico asiático, como las Islas Filipinas, Carolinas y Marianas colonizadas por España, desde 1565 hasta 1898, cuando pasaron a ser posesiones  de Estados Unidos de América, vencedor de la guerra hispano-estadunidense el año referenciado.

Durante el lapso de cinco siglos, los muros del castillo, fueron y son actores protagonistas de victorias gloriosas y amargas victorias, interpretadas por actores internacionales, nacionales y locales, tal como lo demuestro a continuación.

1.UNO DE LOS EPISODIOS MÁS SECRETOS DE LA HISTORIA DE CARTAGENA: PRIMERA GRAN DERROTA Y LA TOMA DEL FUERTE SAN FELIPE POR LA ARMADA FRANCESA EN 1697.

Los intereses de la geopolítica imperialista y colonialista del gobierno francés, determinaron que este decidiera fortalecer y aumentar sus posesiones en el Gran Caribe, por lo cual a iniciativa del barón de Pointís, logra armar una flota de 24 naves dotadas, en conjunto, con 664 cañones y  una tropa de 3.700 hombres integradas por oficiales, soldados, filibusteros (piratas que en el siglo XVII atacaban las  colonias españolas costeras e insulares), afroamericanos libres y voluntarios, de acuerdo con Porto, ya citado.

Por su parte, Nicolás del Castillo refiriéndose al mismo suceso expresa que “Pointís se hizo acompañar por un considerable número de filibusteros al mando del célebre Jean Baptista Ducasse, gobernador de Saint Domingue, todos los cuales se embarcaron en Petit Goave (Pitiguao-Haití) y reforzó así la armada de Pointís, que alcanzó 29 naves y 6.500 hombres, cifra verdaderamente alarmante para la época”.

El ataque de la armada francesa liderada por el Barón de Pointís se inició el 14 de abril de 1697, cuando empezó el bombardeo de la ciudad frente a la muralla de La Marina, pero la bravura del mar Caribe impidió el desembarco.

Dos días después, los franceses consiguieron la rendición del fuerte San Luis en Bocachica, atribuida a las tropas, mal armadas y desganadas de dar combate, salvo el castellano Sancho Jimeno; sin embargo, algunos historiadores locales aducen la complicidad del gobernador Francisco de Los Ríos de Santarén y otros oficiales.

El 19 de abril de 1697 San Felipe es atacado y tomado por los franceses ante la falta de pólvora y otras municiones, quienes antes habían tomado  el fuerte Santa Cruz de Castillo Grande y La Popa, cerro desde el cual se dio un bombardeo demoledor contra la edificación. Tomado el fuerte se define la suerte de Cartagena de Indias y el 30 de abril del año de la referencia se firmó la capitulación de rendición.

Raúl Porto, en su libro “Las fortalezas de Cartagena de Indias”, continúa escribiendo que, a pesar de ello, la ciudad quedó a merced, de las tropas de Pointís, primero, y luego de la retirada de la soldadesca, los filibusteros de Ducasse siguieron cometiendo desmanes contra la población, y en una tercera oleada se dio el saqueo de los esclavizados a las propiedades de sus amos, ante la falta de las autoridades españolas.

El anterior episodio, se convierte así en uno de los pasajes más secretos de la historia de Cartagena: algunos los especialistas y los estudiosos lo saben; pero la mayoría del pueblo cartagenero lo desconoce: un asalto que se convirtió en un triple saqueo sucesivo que dejó a la ciudad devastada y arruinada, como ya se narró.

2. LA VICTORIA GLORIOSA CONTRA LA ROYAL NAVY DE INGLATERRA EN 1741.

En medio de la rapiña imperialista de Inglaterra por conquistar el mercado colonial de su homóloga España, los ingleses declararon la guerra a su rival en 1739, poco antes de haber tomado a Porto Belo, en Panamá, uno de los fortines más valiosos del imperio español en el Caribe, al ser puerto de llegada y salida de la flota de galeones que transportaba toda clase de géneros comerciales y los tesoros que saqueados de América se enviaban a las arcas reales de España.

Cartagena de Indias, en el ajedrez de la guerra, por su condición de llave de Indias se convirtió en uno de los objetivos centrales de la “Royal Navy” de Inglaterra, por lo que  los primeros navíos de la ultra  poderosa flota, fueron avistados el 13 de marzo de 1741 en Punta Canoa, iniciándose el cerco que en pocos días se completó y que cesó el 20 de mayo del año referenciado, dejando a la flota inglesa, derrotada, hambrienta, y socorrida por sus rivales españoles, ante la epidemia de escorbuto, malaria y disentería que cobró la vida de miles de soldados ingleses.

En aras de la brevedad, cito de manera textual y a manera de resumen, algunos párrafos del libro de mi autoría: “El Castillo San Felipe a través de la Historia Universal”:

El 20 de abril se dio el combate definitivo por el castillo, la plaza y el imperio español en el Gran Caribe. Las tropas integradas por 500 hombres, entre soldados y milicianos, al mando del capitán de origen francés, Carlos Suillar de Desnaux, quien también había estado al frente del fuerte San Luis en Bocachica, junto con el virrey Sebastián de Eslava y el teniente general Blas de Lezo y Olavarrieta, el héroe más renombrado en este episodio histórico yacía herido en el hospital del castillo, cuya edificación se conserva hasta nuestros días.

Desnaux y sus hombres ponen en desbandada a los invasores, quedando en los alrededores 1.500 cadáveres ingleses, muchos de los cuales fueron producto del combate a bayoneta calada, es escribir: lucha armada cuerpo a cuerpo.

De esta manera los anglos dirigidos por los generales   Wenthworth y Washington bajo el mando del Almirante Vernon, sufrieron la trágica derrota ya descrita, a la cual contribuyeron no sólo españoles sino también africanos y cartageneros, y no sólo hombres, sino también mujeres, quienes con su compañía y apoyo logístico a los combatientes definieron la contienda a favor de cartageneros y españoles.

2 .1. LOS SECRETOS MÁS RECÓNDITOS DEL ATAQUE AL FUERTE SAN FELIPE EN 1741.

Los anteriores episodios, salvo la mención a la gesta de las mujeres, son de los más conocidos en la historia bélica de Cartagena; ello porque al teniente general Blas de Lezo se le revistió de la aureóla más emblemática de héroe, y se ignoró el papel de los soldados, el del capitán Desnaux, y el de las mujeres españolas y cartageneras actoras de primera línea en el suceso.

A Blas de Lezo se le erigió una estatua en el entorno bajo del castillo, construida por el escultor español Emilio Laiz, la cual fue donada por las autoridades españolas el año 1956; este secreto revelado por Raúl Porto C. es uno de los más desconocidos para el común de los cartageneros y aún para un grueso número de los estudiosos de la historia local.

Pero todavía hay secretos más guardados:

1 .Las confrontaciones del almirante Vernon con sus más inmediatos subordinados: los oficiales  ya mencionados, por motivos de táctica militar en la ofensiva; Vernon se equivocó al atacar la plaza por los puntos fuertes de defensa de la bahía: Bocachica, Barú, Castillo Grande, El Pastelillo en  Manga y el fuerte Manzanillo(actual El Bosque);   al menospreciar el papel de la infantería que dirigían los generales Wenthworth y Washington; atacar por la ciénaga de La Virgen, tomarse La Popa  y desde allí bombardear San Felipe  y la Media Luna, le hubiesen ahorrado la amarga derrota.

2. Las confrontaciones de Blas de Lezo con el virrey Eslava: hacen parte de las más sucias historias desconocidas de la historia de Cartagena; al enfrentarse, Lezo, al virrey, por considerar que manejaba una táctica militar equivocada en la defensa de la plaza, ignoró, Eslava, las estrategias del teniente general, quien finalmente resultó herido en el combate de Bocachica.

Ante las graves desavenencias estratégicas, el virrey terminó acusando a su subordinado ante el rey de España, de cobarde al abandonar la isla y de marino muy mediocre, al autorizar a sus hombres, hundir a   varias de sus naves que impidieran el paso de los ingleses hacia la bahía interior, operaciones que terminaron en un rotundo fracaso del defensor. español.

Un relato exhaustivo de estos procesos se encuentra en la página web.www. todoababor/la oreja de Jenkins, la cual recomiendo consultar a mis respetados lectores y lectoras.

Al final del conflicto, el virrey y el capitán Desnaux, fueron condecorados y elevados a mejores destinos por el rey Felipe V (1724-1746); Blas de Lezo murió sólo y olvidado y la web abc.abc.es, en una nueva versión, afirma que su muerte, a causa del llamado tifus exantemático, sucedió en una de las casas del marqués de Valdehoyos en la actual Calle de la Factoría; de igual manera fue sepultado en la iglesia Santo Domingo de esta ciudad.

Sólo un tiempo después la corona española le entregó de manera póstuma el título de Marqués de Oviedo el cual recibió su hijo Blas Fernando de Lezo y Pacheco de manos del rey Carlos III (1759-1788);273 años después (2014), el rey Juan Carlos de España, descubre la estatua del héroe carta-español en la plaza Colón de Madrid, estatua que fue esculpida por el escultor Salvador Amaya.

3.1815:LA VICTORIA INICIAL Y LA DERROTA FINAL DEL PUEBLO CARTAGENERO EN EL CASTILLO SAN FELIPE.

El año 1815, es el más aciago de la historia de Cartagena y de la actual república de Colombia; es el año del sitio de la ciudad y del inicio de la reconquista española; en plena vigencia del sitio, Lino de Pombo, patriota cartagenero y testigo de los hechos, en su libro: “Reminiscencias del sitio de Cartagena” publicado a mediados del siglo XIX, narra esta victoria parcial de los cartageneros contra los criminales sitiadores:

En la madrugada del 11 de noviembre de 1815 fue atacada La Popa por una columna de 800 españoles que acaudillaba el teniente coronel Mortúa y que al favor de las tinieblas y del más profundo silencio había logrado trepar sin ser sentida ni ofendida…Sin embargo, en menos de tres cuartos de hora la función había terminado al grito de ¡Viva la patria! Y los asaltantes huían precipitadamente bajo el mortífero cañoneo de las baterías de San Felipe, dejando tendidos los cadáveres de sus compañeros, al pie de las escarpas y en un largo espacio de las faldas adyacentes. Así, de esta forma se dio la victoria combinada de los cartageneros, desde el cerro de La Popa y el Castillo de la referencia.

No obstante, la victoria no duró mucho, las arremetidas mortales de los reconquistadores no se detenían y un cinco de diciembre del año mencionado,2.000 cartageneros abandonaron la plaza fuerte hacia la emigración por las playas de la Bocagrande cartagenera.! Muchos no regresarían jamás!

Evacuada la plaza, fue ocupada por los chapetones al día siguiente por el brigadier Cano, de acuerdo con los testimonios de Urueta y Piñeres (2011), en “Cartagena y Sus cercanías”. Desde el seis de diciembre los españoles se apoderaron de los despojos humanos y materiales de la heroica Cartagena.

 San Felipe y las demás fortalezas de la ciudad volvieron, de nuevo, a ser propiedad de los conquistadores de la nueva generación de asesinos, quienes seguirían en estas hasta 1821. CONTINUARÁ…

Con los afectos de siempre:

 UBALDO JOSÉ ELLES QUINTANA.


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