Mujeres Poetas 2020

II ESPECIAL DE MUJERES POETAS 2020

07/03/2020 - 23:59

Nenúfar de Córdoba

Balada de una cenicienta

A ti, que sepultaste tu voz 
bajo el estruendo de un gigante, 
a la que sólo dirigen reproches,
a la convencida de merecer harapos.
A ti, que intentas descifrar el universo

en el guarrú de una taza de café, 
adicta a la quiromancia del que te abofetea.
A ti, que no sabes escupir un áspero beso, 
del que sólo busca un par de piernas.

 

Te han colmado con ramos de compuesto verde, 
 acuñada al rincón de calderos ahumados, 
porque así crees que es la vida. 

A ti, que ignoras 
cómo una melodía acrecienta picos 
en las montañas, 
como envejecen las sombras 
tras el bostezo de la luna. 
A ti, que te trajinan los miedos en las pupilas 
y un par de anhelos trasnochados aún sonríen, 
saboreando los pies de una mariposa,
¡te esperan, a ti!,
que ya tienes licencia 
para mirar desde la cantera del tiempo
y derretir los moretones
con tus zapatos de cristal.

Nenúfar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lidia Corcione 

Vestida de amanecer, traspaso la luz del rocío en un instante. Después de la lluvia mi rostro humedecido retoza en los charcos salpicando las horas. 

Todo lo bueno me rodea y mi mirada canaliza la alegría o la desdicha.

Aprendí a disfrutar cada cosa y comprendí que todo lo efímero es lo que me habita.

Lidia Corcione

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vanessa Romero

PENA VÉRTIGO

Se desespera una pena al borde de caer
Se aferra al instante y pende de un hilo
Tiene la costumbre de tirar de algo que no dá
Se vuelve a desesperar
Brota un lagrimeo nasal como cuenta de manantial
Calcula con astucia la caída, se destraba las piernas y no se deja ir
Dice que avaritando su mala racha se deja estar
Retira las manos del fuego
Se vuelve a asomar
Mira con gallardía el revoluto de los pájaros que se suicidan
Se aprieta el pecho
Se afina las cuerdas
Y grita enfadada los ecos de un recuerdo a gran escala
Esta hecha de noches aún por amar
Como buena artista deja el suspenso para el final
Se toca a partes y se reparte a migajas en la intimidad
Es una pena vértigo, una pena misteriosa
Que se mira y suspira
Y nada que se tira.  

Vanessa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yasmín Diaz

(Alma de poeta Flor)

MELANCOLÍA DE UN CORAZÓN

Hoy surca el intrépido cielo,
con ímpetu desmedido,
sus alas han iniciado un largo vuelo,
olvida los sueños que juntos construimos....
Se aleja, por horizontes pintados de arcoíris,
buscando mariposa nueva, entre miles,
-aquí mi corazón sangra, está roto y en duelo.

Mis versos los dejó sin rima,
ya la miel de mis palabras no endulzan sus sentidos.
...Quedan en el olvido, sin tono, sin vida....
-Aquellos momentos, que abrazados vivimos-
Se mueren los besos, las miradas
que tantas veces en silencio y sin tocarnos, nos dimos.

¿Qué haré?
Cuando piense,
en esas noches interminables...
Donde el sosiego de la penumbra,
unían nuestros espíritus...
Se lleva consigo, la poesía, la musa,
de la vida el sabor,
deja mi boca callada,
los labios sin color,
fallece cada frase prohibida ,
aquellas, donde  el alma desnuda,
sin medida...
Le entregó mis ansias, mis anhelos,
y envuelto en  letras,
de un susurrado “te quiero”
-todo mi amor-

-Sólo ...
Duerme,
duerme memoria herida-
Sé que mi agitado pecho, encontrará  consuelo,
ojos tristes, soñadores y compungidos
ya no derramen más lágrimas,
por aquel que un día amé
y sin un adiós, de mi lado...
-Se ha ido-

...

Alma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Madeline Bensdorp
 
ELIJAS LO QUE ELIJAS

Elijas lo que elijas, escoge siempre el lado de la vida donde habita la alegría. Inténtalo tantas veces sea necesario y si te equívocas, toma el tiempo que necesite tu corazón para entender... pero para entenderte a ti, no a los demás, porque cada cuál tiene su propio concepto de la vida, de la amistad y del amor. Y ellos, los demás, nunca serán responsables de tu propia felicidad. De los sueños y propósitos que deseas alcanzar y que son la zanahoría en tu particular carrera de caballos. 

 
Así, que mejor intentar escuchar a tu mente y tal vez, más sano que poner tiritas o curitas en nuestras heridas y taparlas a la luz del sol, sea dejar que el aire las cure y las envuelva lo justo y necesario para que su cicatriz nos permita ser felices, al tiempo que nos recuerda que una vez, en algún lugar de nuestra vida, tuvimos esa experiencia que fue dolor para convertirse en lección y no por ello hizo daño a los demás. 
 
Elijas lo que elijas, escoge siempre el lado donde estás tú. Incluso equivocándote, seguirá siendo tu vida. No existe un lado mágico iluminando con fuegos artificiales cada minuto de tus noches. Como tampoco existen tantos soles que te garanticen que no tendrás días nublados y difíciles. Pero algo esencial aprendimos... A encender tantas estrellas como sean necesarias. Sólo allí encontramos nuestra paz. Nos pasamos la vida entera buscando el amor y una sincera amistad, cuando quizá esté iluminando ahora nuestra ventana. ¡Nos vemos en la cima! .
 
Made

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Emma Claus 

ME BESAS,  TE BESO

El tiempo no existe si se trata de tu boca, 

pasan los segundos, los días, los meses...

Y tus besos no se van , no envejecen;

permanecen frescos, míos, 

siendo deseo, humedad y locura.

 

Se escapan de la infinidad del tiempo tus labios, 

y yo te beso cada atardecer, 

cómplice de su victoria.

Me besas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Christie Hastings

Insomnio Vespertino.

Hoy anochecí pensándote- anochece por ti-, pensándote como en los otoños, las primaveras, los veranos y los infiernos en que no has estado. Pensándote con el estómago y su ardor, no es más grande que el de las manos vacías de ti.  Pensándote con el alma, y extrañándote desde los ojos hasta el sexo, ese que no para de mojar sábanas en tu honor.

Acaricio tus espacios en mi mente, los espacios que dejaste repletos de ausencia, los acaricio con sutileza, con ansias de olvido, de ese olvido que no para, porque lo he hecho-medianamente-, te he olvidado. He olvidado el color confuso de tus ojos, la línea delgada de bellos que llevaba a mi perdición, tus blandas tetas caramelo, tu torso delgado, tu boca mía.

 El tiempo ha sido cómplice de esta no espera, si, no espera, ya no espero, pero extraño, extraño el beso que anhelé cada mañana, el abrazo que negaste al irte, extraño tu mirada de última vez, esa que aún no he aceptado. Extraño el olor que olvidé de ti, extraño eso que hacías de mí y que no recuerdo perfectamente como era. Extraño la ausencia que enmarcaste en el cuadro colgado  de mis ansias  y  que no he sabido llenar.

He estado un poco cansada, aburrida de esperarte, aburrida de la banca, de mis manos solas, de mis ojos entreabiertos, cansada de ver pasar la gente y que ninguna tenga tu silueta, el color pardo de tu cabello, al menos el  mate de tu piel, al menos el mugre de tus uñas, al menos algo de ti, un rastro, nada.

Chris

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Liney Betin

MI DEDO ÍNDICE

Mi querido amigo

cuando de placer hablo, eres el indicado.

El ritual inicia cuando rozas mi cuello,

te deslizas suavemente entre mis pechos,

al rozarlos se expanden en calor

dispuestos a apoyarte en este juego de placer,

luego dibujas figuras en mi abdomen

preparando el camino

como el río al desbordar en el mar

 

Bruscamente te diriges a mi boca

te humedeces en ella

sigues tu placentero camino

llegas a mi ombligo

sientes las altas temperaturas en mi pelvis

suavemente acaricias mis vellos

haces que mi cuerpo tiemble

al no saber qué sucederá

tomas mi clítoris y

con tus sabios movimientos,

como si ya lo hubieses hecho antes,

con esa experiencia de complacerme

te mueves de forma circular, lenta;

al sentir la humedad de mi sexo,

los movimientos compulsivos de mi cuerpo

sabes que estoy preparada para dejarme llevar

para navegar en el mar del auto placer,

es cuando todo mi ser

se expande en esa energía que llega al universo

para convertirse en estrella.

Algunas me corregirán,  por eso aclaro:

el dedo medio no se queda atrás.

LINEY

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sharon Lizzeth Tristancho Ramirez

A ti: Mujer

A ti mujer que cargas,

Vida dentro de tu vientre,

Dedico estas palabras,

Bella y dulce valiente.

 

A ti que te levantas

Calladas en las mañanas,

Tu tristeza espantas

Y sigues como si nada.

 

A ti que a medio día

El sudor te delata,

Pero ni en toda su agonía,

Tu libertad te arrebata.

 

A ti que por las tardes

El sol no te detiene,

No creas en cobardes

Ni en aquellos que te hieren.

 

A ti que por las noches

El mundo no te pesa,

Te acuestas sin reproches

Vestida de princesa.

 

Y a media noche sueñas

Con ángeles que en vano,

Mientras te despiertas,

Intentan hacer tu trabajo.

Sharon

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dina Luz Pardo Olaya

Invitación y sentencia

Te concedo permiso 

para que entres y alteres mis emociones, 

las cosquillas que se despiertan al verte 

y los pájaros de mar que salen de mis entrañas 

cuando te hallas en mí. 

Que tus manos de viento recio 

inviten a volar cada hebra de cabello, 

las terminaciones nerviosas de mi cuerpo, 

los latires del alma.

 

Te dedico mi libertad, 

para compartirla contigo 

—hoy, sólo hoy—

y explorar un vuelo juntos.

 

Concedidos los permisos negados en otro tiempo 

y poniendo en tus manos mi vuelo presente, 

resta pedirte que al desvestirme

no retires la tarde que habita en mí. 

No pases esa línea, no lo pienses, 

no lo insinúes, no lo intentes.

 

Aclarado el tema, anda, ven, 

alborota aún más mis cabellos y emociones, 

que seré tarde amarilla 

sin pudores ni reservas, 

—hoy, sólo hoy—.

Dina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTOIMPOSICIÓN DEL DESARRAIGO

Laura Romero Tatis

 

Elegí autoexiliarme del territorio común,

de la reproducción inconsciente de las necesidades de mi abuela,

de aquel día en que me parió mi madre,

de la constumbre familiar de supeditar la alegría a la posesión del dinero,

de la repulsión de mi madre por la soledad,

de su innecesaria dependencia a aquella presencia opresora,

de su repugnante debilidad por aquel único falo escabroso y obscuro,

del ansia de apariencia y la necesidad de aprobación,

al final, todo ello alimenta un demonio que nunca se sacia.

 

La dulzura tal vez la heredé de Ana Mercedes,

mi bisabuela, sí, de sangre española ella, ¡inesperada contradicción!.

Un bocadito apartado al final de cada comida

era la muestra más palpable de su amor, 

siempre me esperó, aunque yo no volví nunca.

 

A veces me sentaba a su lado,

me contaba de cuando manga sólo eran casas de tabla,

de la costura, 

de la buena cocina 

y de las tardes de tertulia.

 

Cuando estaba enferma me decía...

"Lauri, ven pa que meores",

y al final de cada oración,

sonreía como si de verdad hubiera sido sanada.

 

Yo no pude verla cuando murió, 

andaba cumpliendo el único arte que sé,

sin saberlo ella, su oralidad me introdujo en él,

me volví oídos en un campanario de lenguas.

Escuchaba por esos días persona a persona,

un país que gemía de guerra.

 

De ella finalmente supe que se fue en paz,

lo último que perdió fue la nitidéz de su memoria.

La memoria fue lo primero que perdí yo,

me era inútil para escribir una historia distinta.

 

Laura


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