Tercer Especial Literario de Mujeres 2021 (Parte II)

07/03/2021 - 10:31

A continuación, disfrutaran de una exquisita selección literaria que incluye cuentos, poemas y microrrelatos realizados por escritoras para todos los gustos.  Créditos de la imagen: María Fernanda Ramírez Díaz de Lotus Design Instagram: @lotusdesign_lat En esta segunda parte podrás disfrutar los trabajos de: Laura Hernández Muñoz, Nery Santos Gómez, Adriana Acosta Álvarez, Gloria Nistal, Adelaida Porras, Bella Clara Ventura, Cecilia Castro Lee y Lidia Corcione.

1

¿Mujer, a dónde vas?

 

¿Hacia dónde miras si tienes los ojos huecos?

Tus lágrimas despeñaron las pupilas

 líquido amargo de la rabia.

Ciega debes continuar  ─ Edipo purgando el incesto─.

Eres madre e hijo, amante, esposa y marido.

En ti convergen  la inocencia y la culpa.

Las cavidades oscuras del cuerpo se ocultan

tras la maleza de las pestañas y del pubis.

No hay reposo ni sueño por donde escapes

la realidad se antoja pesadilla.

¿Hacia dónde caminas

sin el bastón blanco de la esperanza?

Tocas con la punta de los dedos al miedo

 cruel viajero en tus espaldas.

Las sombras de la indiferencia

ponen grilletes a tus sueños.

El paraíso no tiene acceso

siempre estará la serpiente fálica acechando

con su vista, olfato, tacto, gusto.

Eres la manzana para devorar

Eva y Adán en un solo mordisco.

¿A quién diriges tu voz

 si tienes la garganta destrozada?

No hay oídos para el grito de Agar.

Aprendes a hablar callando para salvar tu locura.

 ─Guardas los secretos en el cajón de la cocina─.

Hablas quedo, temes descubrir

que eres un lenguaje enigmático

sin diccionario ni traducción.

El dolor y el deber cortaron las cuerdas

no tienes nada para sostener

el mi bemol de tu existencia.

te has convertido en melodía desafinada.

 Nadie quiere escuchar tu palabra

¿A dónde vas ciega y muda?

Adónde vas, mujer.

Laura Hernández Muñoz

Guadalajara, México

 

2

 

Conjuro 

 

¿Eso es lo que quieres? ¿Estás dispuesta? 

Consigue pelos de gata en celo.  

Un pedazo del corazón de una leona que haya tenido crías. (Con que la observes y te  quedes con la imagen basta).  

Polvo de la cabeza de un búho sabio y trasnochador.  

Graba los aullidos del lobo en plena luna llena. 

Las conchas del alpiste devorado por un canario que aunque este enjaulado siga cantando. 

La lengua de un colibrí viejo que haya penetrado muchas flores. (no lo mates, tiene que estar ya muerto). 

Uñas de las garras de un águila, de esas que vuelan alto y le pasan por encima a las tormentas y las plumas negras y brillantes de un zamuro que pueda alimentarse hasta de carroña.  

Consígueme pétalos y espinas, necesitas indiscutiblemente una orquídea y alguna que otra flor para lograr aromas e intenciones. Piel de conejo nervioso y suave. Unas alas de mariposa recién formadas y apunto de salir del capullo. Polvo de estrellas y la luz de una luciérnaga, además las babas de un bebe tierno. Las huellas de un caballo libre y juguetón. Recoge alguna piedra preciosa de esas que brillan con el sol. 

Busca un verso de un buen poema, una cartas de amor, oleo de los cuadros de un pintor, también sirve el barro de un escultor, junto con unas instrucciones de curandera que hayan sanado a un doliente. 

Quema los papeles y lígalos con las cenizas de un lugar donde quemaron brujas.  

Unta con la pintura y el barro y con eso haces una pasta. Ligas todo lo que te he pedido. Muélelo bien, hazlo polvo, lígalo con el agua de un arroyo cantarín y en una noche de luna llena, escoge una buena música, baila y bébelo. Piensa en el corazón de la leona y en su rugido. Escucha los aullidos del lobo. Menéate hasta que sientas que todo se te posa en las entrañas. Si haces eso tendrás entonces, seguro, una niña.   

Nery Santos Gómez.

Escritora Venezolana radicada en Estados Unidos

www.nerysantoswriter.com 

3

OTRO MARTES QUE NO FUE COMO CUALQUIERA

“La melancolía es la felicidad de estar triste”.

Víctor Hugo

Hoy me siento melancólica. Desde que tengo memoria me ha resultado  inevitable mirar la vida sin  el filtro de la melancolía.

Dicen que los artistas solemos serlo y aunque nuestro estado de ánimo suele asociarse a la tristeza, también está relacionado con un alto grado de sensibilidad.  La melancolía no es más que un sentimiento que juega a recordarnos, en cualquier momento, algo que estuvo, que era bueno, y que quizá ya no podamos recuperar.  Quizá es justo eso lo que me hace escribir.

Eran las cinco de la mañana cuando emprendí el viaje,  finalmente volvería a verte.

Como en una sucesión de viejas fotografías, el paisaje que me regalaba la ventana, fue dejando atrás las grandes moles de cemento para vestirse de vacío, de tierra árida y de gris.

Unos cuantos árboles se asomaban por momentos a la escena, dejando entrever, con sus escasas ramas entre verde y ocre, los restos un ayer florecido y  pensé: ¡Cuánto pesa la soledad!

Hay cierto dejo de melancolía en lo rural de mis lugares y resulta inevitable reconocerme en ellos.

Son siete de la mañana y me esperan todavía un par de horas de camino. Decenas de historias corren detrás de mi prisa, intentan en vano canjearme por unos cuantos pesos el fruto de su trabajo, pero se estrellan contra mi indiferencia que no desea retrasar ni un minuto nuestro encuentro.

Sumergida en las imágenes que me ofrece la ventana, busco distraer los nervios que me produce la cercanía de tu presencia;   avanzo, el paisaje de mi ventana, de repente se llena de color, largas hileras de rubios gigantes, juntan sus ramas sobre mí, tal vez presintiendo tu cercanía.

(…)¿A dónde irán tantos árboles en veloz contravía? Me detengo ante la duda,

el desfile amarillo de los robles  también se detiene y me observa,

me gustan, quiero llevármelos puestos,

yerguen su tallos y llueven flores para mí.

-No logro recordar si te gustan las flores amarillas-.(…)

 

Son las 5 de la tarde, apremia la despedida, y la melancolía arde como una hoguera en mi pecho, debo emprender el largo viaje de regreso.

Me detengo a descansar, he conducido por horas.  Una mujer joven, de aspecto humilde, logra desconectarme, por un momento, de la miseria de tu ausencia; con una habilidosa maniobra alza con una mano a un pequeño que llora y lo acomoda de un solo movimiento en el lado izquierdo de su vientre; mientras acaricia su cabeza para hacerlo dormir, continúa dirigiéndose a un nutrido grupo de personas que sentados en la arena, casi al borde la vía, parecen absortos ante su discurso; mi corazón se contrajo frente el precario escenario, ¡cuánta pobreza, cuánto abandono agobia a mi gente!  -Tal vez, también me refería a mis carencias

Un coro repentino de voces me saca de mi letargo; alguien golpea rítmicamente una gran lata cuadrada, que antes contuvo alguna marca conocida de aceite comestible, y que ahora, puesta boca abajo, hace las veces de tambor animando a los demás, quienes con admirable pasión, entonan, una alegre melodía que no alcanzo a identificar, mi visión de  la escena cambia de repente  y saberlos dueños de una riqueza que tal vez yo ignoraba, me hace sonreír.

La noche comenzaba a dejarse ver, debía apresurarme para huir de la oscuridad, ¿se podrá huir de lo que llevamos dentro?

La imagen de aquella desconocida acompañó durante varios kilómetros mi solitario regreso;  en medio del desánimo, pensaba en ella y en el niño que se consolaba en su costado, admito que me impresionó, la reconocí valiente, desee fervientemente que nunca se callara su voz y oré por ella;  funestas imágenes acudieron a mi mente y entonces oré también por cada valiente al que la injusticia de los cobardes le ha sepultado la voz y con un dejo de vergüenza que me recorría la espina dorsal, reconociéndome banal e indiferente, oré también por mí y mi estúpida manía de extrañarte.

Me detuve nuevamente, acudiendo a la urgencia escribir.

…La mordaza del pensamiento, con su negro vestido

coló por las rendijas de sus labios las temibles flores rojas.

El dedo del silencio que apunta y dispara,

se las plantó en la frente,  en el pecho y en la voz.

¡Cuídate hermano!

que los cobardes andan sembrando flores rojas

en el pecho de mis valientes.

 

He llegado a casa,  traigo conmigo el peso de tu ausencia y mi vieja melancolía;  la valentía de aquella desconocida también se vino conmigo.

Dicen que la melancolía no es más que un sentimiento que juega a recordarnos, en cualquier momento, algo que estuvo, que era bueno, y que quizá ya no podamos recuperar.

Pero este no es el caso,  estar lejos no es igual que haber partido y  tú y yo, a pesar de todo, seguimos aquí.

El reloj muestra las once de la noche de otro martes cualquiera, me preparo para dormir,  pienso en nosotros y en cómo tornar a mi favor esta voluntariosa y amada melancolía; vuelvo a pensar en la desconocida y en esos los valientes que ya no están, me pesa la indiferencia, me pesan los cobardes, me pesa la conciencia, algo en mí quiere ser como ella y de nuevo acudo a la urgencia escribir.

Me elijo libre, levanto el ancla, renuncio a esperar,

me haré semilla, romperé la tierra, resurgiré en primavera,

seré aroma, pétalo, color

y el viento, finalmente, me levantará en sus brazos.

O tal vez, con un poco de suerte, algún libro me guarde entre sus letras.

 

Mi país grita que es tiempo de elegir y esta vez me elijo a mí.

Adriana Acosta Álvarez ( @NuevoPapel)

 

1

MUJER LUZ

 

Te das luz a ti misma.

Resplandeces desde tu esencia.

Mujer- luz te nombran

al borde de todo camino,

cruce de tus hazañas.

Selectos sortilegios te habitan.

Hacen de ti un ser original.

Ninguna copia te imita.

Eres patria de la ternura.

Viajas al mar de los desvelos.

Escamas en brillo

te permiten transformar

paisajes interiores.

Convertirte en pócima de amor.

Arquitectura de soles en ti.

Inquilina de tesoros guardados.

Cristal de ensueños.

Nostalgia de los suspiros.

Señora de todos los tiempos.

Espejo de llamas en tu alma.

Pedazo del asombro del universo.

Jardín de sauces llorones

tu dolor de la humanidad.

En ti se orquestan todos los rumores

de los versos de la vida.

Te dan dimensión de mujer

de la montaña, del océano,

del cielo y del volcán.

Haces de tu espuma divina

algo sagrado vertido en los demás.

Te reconocemos infinita 

en tus acciones y tus dádivas.

Eres única en tu forma de ser,

hembra cuando se quiere

y santa a la orilla de tu corazón.

Eterna en la armonía de tus vuelos.

Bella Clara Ventura

 

12

Tenía veinte años

cuando me dijeron

que un día al año

nos estaba reservado.

Yo aspiraba a un guarismo mayor,

pero intenté aprovechar

ese logro de las mujeres

que me precedieron.

 

Más tarde vinieron

el día de la mujer en la ciencia,

el día de la niña que siempre seré,

el de la eliminación de la violencia

contra las mujeres.

Y descubrí que también existían

el día del arte, el de la diversidad cultural,

el de la educación, el de la filosofía,

el día contra la pobreza,

contra la discriminación racial,

contra la destrucción del planeta,

el día de los derechos humanos

y el día de La Paz.  

 

Mujer,

cultura, arte, poesía,

educación, pobreza,

medio ambiente, Paz…

¡Cuántas tareas pendientes

con su único día!

¡Cuántas carencias denotan

esas celebraciones!

Y todos esos desequilibrios

me trastornan y me perturban,

pero sigo agradeciendo que,

por unas horas y cíclicamente,

reflexionemos sobre la desigualdad,

que no sobre la diferencia.

 

Nací mujer.

aunque quise tener todos los sexos

y todas las razas,

pero ninguna religión

porque hablan de verdades absolutas.

 

Nací mujer

y reniego

de toda forma de violencia,

la que mata a los hombres en las guerras,

la que mata a las mujeres

en la calle o en el calor del hogar.

 

Soy mujer

y tengo que gritar que la brecha existe,

la del salario, la de la influencia…

La mujer continúa siendo,

ante todo, madre y reina de la casa,

un destino enriquecedor,

del que no reniego, ni rechazo,  

pero me resulta a todas luces insuficiente.

 

Soy mujer

y todo lo humano

me concierne.

Soy mujer

y aspiro a la dignidad

en todos los días del año.

 

Soy mujer

y me agarro al clavo ardiendo

de celebrar el 8 de marzo

con la pasión

de conseguir una igualdad

que yo no veré,

con el sueño de un tiempo

en que celebrar ese día

ya no sea necesario.  

Soy mujer

y moriré en ese intento.

 

Gloria Nistal

 

5

DÉCIMA DE LA ESPERANZA

Eres, mujer, don del cielo,

exuberante en afecto,

rica en brío insurrecto,

redentora en el duelo.

Con la fuerza de tu anhelo

derribarás cualquier muro,

harás un mañana puro.

No te rindas a otros dueños,

que nadie robe tus sueños,

ellos trazan tu futuro.

Adelaida Porras-Medrano

24-IX-2020

España.

 

12

Espinas y belleza

 

El día de los enamorados, mi esposo me agasaja con un ramo de rosas rojas.

Con una sonrisa y un tierno beso, le agradezco su bello detalle.

Dispuestas en un jarrón de cristal, sus rosas dan vida y color a nuestro hogar.

En tanto que la fragancia de estas flores se esparce por el aire,

mi mente se remonta a las sabanas soleadas con sus fértiles suelos y sus

aguas bendecidas donde se cultivan los grandes rosales para nuestro gozo.

Yo sé que ésta es la labor de manos de miles de mujeres colombianas

quienes se ganan el pan en la exigente industria de las flores.

 

Y yo les digo, bellas y diligentes mujeres,

su labor es portadora de alegría a los hogares en todo el mundo.

Sus flores son mensajeras de amor, amistad, buena voluntad y

engalanan los festejos a lo largo de nuestras vidas.

Sus flores son un tributo de alabanza a Dios en los altares y en el camposanto.

Expresan nuestro dolor al dar el postrer adiós a nuestros seres queridos.

 

Yo soy consciente de las penalidades y exigencias de su diaria tarea:

velocidad, precisión, dedicación, ansiedad, dolor, silencio,

largas horas, salarios bajos, menguados derechos.

Ustedes, mujeres generosas, se encargan de las espinas,

para que el mundo disfrute de la belleza de sus rosas.

Yo las saludo. Salve, queridas hermanas.

Mi deseo es que su futuro sea justo, bondadoso y fructífero.

Que Dios esté siempre con ustedes, sus niños y sus familias.

                                               (Cecilia Castro Lee, marzo 5, 2021, Carrollton Georgia USA)

Cecilia Castro Lee es escritora, poeta bilingüe, critica literaria y traductora. Nació en Bogotá, estudió Filología e Idiomas en la Universidad Pedagógica Nacional y tiene un doctorado de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia. Actualmente es profesora Emérita de la Universidad de West Georgia, USA.

Colombia es el segundo productor y exportador de flores en el mundo. Mi poema es un tributo a las mujeres que lideran y trabajan en esa industria. Millares de flores llegan continuamente a los supermercados y floristerías en todos los Estados Unidos. Yo miro siempre la contraseña, Product of Colombia y compro mis flores con amor por esas mujeres laboriosas de mi país.

 

13

MAGIA

 

Si  esta boca mía

tuviera arte

mi palabra

la escribiría en un lienzo para ti

Lidia Corcione

 

FIN DE LA SEGUNDA PARTE, TE INVITAMOS A VER LA SEGUNDA PARTE EN ESTE MISMO ESPACIO.

 


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