En un rifirrafe están inmersos el columnista y periodista Óscar Collazos y el abogado Abelardo De La Espriella, quien representa al empresario Carlos Mattos.
El enfrentamiento se da a raíz de la columna “Murallas y negocios”, publicada el pasado sábado 15 de septiembre en este medio. (Lea aquí: Murallas y negocios)
La columna originó una carta que De La Espriella envió a la Gerencia de El Universal donde dice que quiere “aclarar algunas de las infundadas y calumniosas afirmaciones que el señor Óscar Collazos realizó en su columna habitual de los sábados contra mi cliente el industrial Carlos Mattos”.
A su vez, Collazos respondió con otra misiva.
A continuación, las cartas que uno y otro dieron a conocer.
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CARTA DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA
Bogotá D.C, 19 de Septiembre de 2012.
Doctor: Gerardo Araujo.
Gerente General El Universal.
E. S. D.
Respetado Doctor Araujo,
La presente tiene por objeto aclarar algunas de las infundadas y calumniosas afirmaciones que el señor Óscar Collazos realizó en su columna habitual de los sábados contra mi cliente el industrial Carlos Mattos. Es de público conocimiento el odio y la animadversión que el periodista de marras profesa por mi prohijado. En el pasado, mi cliente ha tenido otras controversias jurídicas con el señor Collazos, de las que este no ha salido muy bien librado. No se entiende cómo un medio tan importante y prestigioso como el que usted preside es utilizado por el señor Collazos para catalizar sus frustraciones y resentimientos.
La ética periodística obliga necesariamente a soslayar aspectos de orden personal que puedan afectar la objetividad del comunicador, regla que en este caso obviamente no se cumple. El periodista Collazos tiene todo el derecho de repudiar a mi cliente; pero lo que bajo ninguna circunstancia puede hacer es manipular el espacio que generosamente ustedes le han brindado para convertirlo en un vertidero de infamias y calumnias, induciendo deliberadamente al lector en error, con los consecuentes perjuicios de orden material e inmaterial que dichas afirmaciones le causan mi representado.
En la columna publicada el 7 de septiembre del presente año, bajo el titulo “Murallas y Negocios”, el periodista Collazos desconoce olímpicamente que las murallas de Cartagena han sido usadas en múltiples ocasiones como escenarios de diferentes e importantes empresas y actividades (carreras de carros, desfiles, discotecas etc.) y deja entrever que, gracias a la supuesta influencia de Mattos al haber financiado la campaña del actual alcalde de la ciudad (sin que aporte prueba de ello) según él, mi cliente puede hacer y deshacer en la Ciudad Heroica. Falta también a la verdad Collazos cuando expone: “La influencia del empresario sobre la administración actual es indudable. Esa es la verdad. Ya se vio en los días de La Cumbre, cuando se exhibieron en el Camellón de los Mártires los carros blindados de su empresa, una inmejorable vitrina internacional ganada por razones y medios que desconocemos.” Ni los carros eran blindados, ni el permiso lo dio la Alcaldía, toda vez que la presencia de la marca Hyundai en La Cumbre, transportando a los Presidentes e invitados especiales, obedeció a la solicitud que en ese sentido hiciera a mi cliente el Gobierno Nacional, a través de la cancillería.
Con sus palabras, Collazos, quizá sin entenderlo, acusa a mi cliente de obtener provecho ilícito de la Alcaldía de Cartagena, así como también de ser el autor del delito de Cohecho. Que Collazos desconozca la ley no lo exime de responsabilidad, y la condición de periodista tampoco le da
licencia para mancillar la honra y el buen nombre de un ciudadano de bien como Carlos Mattos.
Le solicito respetuosamente, señor Gerente, que esta comunicación sea publicada en su integridad, para que los lectores de El Universal conozcan la verdad real de los hechos y las oscuras intenciones que se esconden detrás de las falaces aseveraciones del señor Collazos, quien será notificado de las respectivas acciones judiciales a través de los canales establecidos por la ley.
Como bien lo dijo Ryszard Kapuscinski: Para ser buen periodista hay que ser buena persona.
Del señor Gerente General con distinción y respeto.
Cordialmente,
ABELARDO DE LA ESPRIELLA.
Abogado.
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CARTA DE ÓSCAR COLLAZOS
Acabo de leer la carta delirante que el abogado Abelardo De la Espriella dirige al señor Gerardo Araujo, gerente de El Universal. Digo delirante porque basta cotejarla con mi columna publicada el pasado sábado 15 para saber que en ningún lugar acuso al Sr. Carlos Mattos de cometer actos ilícitos ni de obtener "provechos ilícitos de la Alcaldía de Cartagena." Al no acusar al Secretario de Interior de ese supuesto delito (su decisión de dar el permiso a la empresa automotriz Hyundai fue indudablemente legal, como lo fue el retiro del mismo permiso por parte del alcalde encargado), mal se puede deducir que yo esté acusando al beneficiario de tal decisión. Mi columna estaba sustentada en el pronunciamiento del Ministerio de Cultura, que en carta dirigida al alcalde encargado de Cartagena, Felipe Merlano, rechazaba la concesión de dicho permiso en un área de influencia del Centro Histórico, precisando que si bien es cierto, era incumbencia del Distrito ceder espacios públicos, este permiso sentaba "antecedentes gravísimos" en la gestión del Patrimonio histórico y cultural de la ciudad. En el mismo sentido se pronunció el editorial de este periódico el día 15 de este mes.
En otras consideraciones de mi columna me reservo el derecho a opinar sobre la posible influencia que pueda tener el Sr. Mattos en las decisiones del alcalde, a quien apoyó financieramente en la campaña que lo llevó a la alcaldía. Tengo la libertad y el derecho de hacerlo, pues es la interpretación crítica de un hecho y no la acusación de un ilícito. Tengo igual derecho al recordar que el alcalde ha hecho gestiones conocidas públicamente para favorecer proyectos económicos del citado empresario y así consta en declaraciones del mandatario. Pese a la sospecha de que estos favorecimientos tienen su origen en la vinculación del empresario a la campaña del señor Campo Elías Terán, en ningún momento he acusado ni a alcalde ni al empresario de cometer ilícitos. Lo que se expresa en mis columnas es la legítima reflexión ética sobre las relaciones entre la política y los negocios.
Me extraña que la vehemencia del escrito del abogado De la Espriella insinúe en el fondo una medida de censura. Falta a la verdad al decir que "en el pasado, mi cliente ha tenido otras controversias jurídicas con el señor Collazos, de las que este no ha salido muy bien librado." Esta clase de jactancia puede ser utilizada para satisfacer las exigencias de su cliente, pero no para referirse a hechos probados. Es de conocimiento público que en febrero de 2012 firmamos un acuerdo extrajudicial mediante el cual el Sr Mattos retiraba la denuncia interpuesta contra mi y yo aclaraba que no había tenido la intención de calumniar ni ofender la honra del empresario, sin que ello me obligara a hacer rectificación alguna de mis escritos. Lo último que deseo es enfrascarme en una polémica con el Sr. Mattos y su abogado. Si, como se deduce en la carta dirigida al gerente de El Universal, va a interponer de nuevo una denuncia contra mí, me reservo entonces el derecho de hacer pública la carta del abogado, reproducirla en las redes sociales y medios de comunicación locales, regionales y nacionales y de enviarla a las organizaciones defensoras de la libertad de prensa que me acompañaron solidariamente en el pasado. Creo que las Cortes colombianas han sentado suficiente jurisprudencia sobre los alcances de la opinión periodística como para que se pretenda distraer el aparato judicial en denuncias o demandas temerarias fundamentadas en la vanidad o la arrogancia.
El tono adoptado por la carta del abogado De la Espriella no es precisamente el que se adoptaría para buscar una explicación o una rectificación. Si se trata de lo último, solo puedo rectificar un punto: me equivoqué al afirmar que el permiso de instalación de carros de la empresa Hyundai en el Camellón de los Mártires, mientras se realizaba la Cumbre de las Américas, hubiera obedecido a un permiso de la alcaldía. Como lo aclara el firmante de la carta, fue concedido por la Cancillería de la República. En mi larga vida de columnista de opinión en numerosos medios nacionales e internacionales, jamás he "abusado" de la confianza de directivas y propietarios de dichos medios usándolos de tribuna para querellas personales. Estos han sido generosos al aceptar mis colaboraciones, muchas veces en contravía de las políticas editoriales del medio. ¿Qué pretende el abogado De la Espriella? ¿Intimidarme? ¿Tender de nuevo un cerco de miedo para que renuncie a mi libertad y derechos? He sido un escritor independiente y un profesional responsable. Tal vez por ello, nunca ha prosperada ninguna demanda o denuncia contra mi persona entre las muchas que han pretendido acallarme. Tengo el corazón demasiado ocupado y satisfecho en la esfera privada de mis afectos, para dedicarme al despreciable ejercicio de odiar.
Con mis sentimientos de aprecio, te saluda
Óscar Collazos



